El Metalúrgico sobrio (2): «Diary Of A Madman» de Ozzy.

El Metalúrgico sobrio. Lo breve...

Segunda entrega de esta novísima tobera, forja, como queramos llamarlo, de título que lleva implícito el realizar reseñas breves, de discos concretos o de la trayectoria de la banda de turno.

«El Metalúrgico sobrio» esta vez comenta sucintamente el segundo álbum de la estrella del Rock Ozzy Osbourne, «Diary Of A Madman», uno de sus discos más aclamados.

El diario de Ozzy, desde una perspectiva neófita y 43 años después.

     Debo empezar este artículo confesando que ni tengo predilección por Ozzy, ni soy fan, ni he seguido su trayectoria jamás, sea en solitario o con su «banda madre». No soy de esa época y su timbre de voz siempre me echó para atrás, por lo que nunca presté atención a su carrera salvo oír algunas canciones sueltas y los típicos vídeos clásicos.

Cada día de Reyes elaboro lista con discos que, sin ser mi preferencia, sí que me gustaría ir echando al zurrón, por ser banda mítíca, título de peso, tener algo del género, etc. Este año pedí alguno de Ozzy y cayeron dos, entre ellos el que comento aquí.

Era bastante reticente porque no conocía nada de esta obra, ni una sola canción había oído, así que fue todo experimental. ¡Y vaya sorpresa me he llevado! 

Pongo la aguja en el surco de este singular diario, por preferencias de canciones.
🦇La pieza «Diary Of A Madman» es una obra maestra, de gran musicalidad, con esa apertura acústica en una estructura y cadencia que años después calcarían Blind Guardian en diversas canciones, épicas y emotivas. Mismo criterio en los coros, grandilocuentes.
Momentazo a mitad del desarrollo con una parte instrumental muy Led Zep del «Starway…», a mi parecer.
La canción tiene un halo de tenebrosidad marcado y un sello de creatividad total, de oírla una sola vez y decir «esto perdurará». Sin duda, la que más me ha gustado de las ocho.
🦇Le sigue en favoritismo «S.A.T.O.», siglas que al parecer hacen alusión a Sharon Arden, su apellido de soltera y Thelma Osbourne, el nombre de la primera esposa de Ozzy. Heavy Metal en estado puro, bajo punzante y muy presente, riffs y solos brillantes, un viaje sin parada ni atraque, una gozada.

🦇Otra que me gana es «You Can’t Kill Rock and Roll», y más cuanto más la escucho. De inicio pausado, va cogiendo ritmo y sentimiento, para ir transformándose en un corte directo y carrusel, porque acelera y disminuye y viceversa. Composición lúcida y fulgente, qué duda cabe.

🦇La salvaje «Flying High Again», la más rockera en esencia, con riffs a lo ACDC, es un compendio de vibrantes compases eléctricos que incitan a desparramar, un canto al libre albedrío seguramente bajo el consumo de estupefacientes y otros ingredientes que hacen volar muy arriba. Letra singular y jocosa. Mamá y papá seguramente sigan muy cabreados… Y Randy sigue luciendo tipito…

🦇La pista que abre la tapa del diario, «Over The Mountain», es creación muy inspirada, salvo por esos bocinazos de teclas, raruno esto. Musicalmente variada, atractiva, con guitarreos bestiales y con detallitos técnicos de Mr. Rhoads que le aporten un extra.

🦇El trío restante de canciones no me llenan como las apuntadas, me resultan lineales, mucho menos notables. Aún así, hay detalles positivos a resaltar. «Little Dolls», es un Rock pesado, contundente, con batería y bajo ensamblados a la perfección y que entra estupendamente. Ese tejer el bajo con gruesa aguja me hipnotiza. De «Tonight», medio tiempo/balada, cojo las partes de teclado, que dan toque original. Y de «Believer», la dupla cuatro cuerdas/baquetas hace estragos jugando a las diabluras con el mástil de seis.

Salta la aguja, arañando levemente la pizarra y el brazo del tocadiscos regresa a su posición original.

Aquí cierro el diario, contento por haber descubierto, ahora sí, al mismísimo Ozzy, y haber disfrutado de este gran disco. Esperemos que pueda seguir peleando y no abandone… aún.

«I can just fight again»

Un mar embravecido bajo este viaje que llega a su fin.

Si te ha gustado este contenido de «El Metalúrgico sobrio», te enlazamos a una revisión del libro «Soy Ozzy. Las memorias de O. Osbourne» y también a «Within Temptation a las brasas«, primera publicación de esta sección de hace unos meses.

Igualmente, puede que te agraden las publicaciones de esta otra sección, «Así conocí a…», donde hablamos de bandas que descubrimos de forma singular y desgranamos su trayectoria en paralelo a la vivencia de los miembros de Esquirlas, de una forma más profusa, con enjundia.

Ya conocimos a Epica, MoonspellStratovariusStormlord o Exorcist. ¿Entras en sus universos?

Autor del artículo:  P. Alarcón «Aliscar»

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