Z! Live 2025: Crónica del jueves
Octavo año de visita a Zamora, ocho años escribiendo y dibujando el Z! Live Rock Fest, desde aquel 2018 en que pisamos Semure por vez primera (aquí puedes leer). ¡Qué maravilla!
En esta décima edición nos juntamos cinco integrantes de EdeM, quienes compartimos momentos del Z!, kankarros y sobre todo buenas dosis de Metal & Rock, con conciertos de gran tallaje. Y estas son nuestras impresiones, que van firmadas en cada actuación retratada.
Antes de ponernos la máscara de soldar nos gustaría agradecer públicamente el trato que un año más nos ha brindado la organización del festival zamorano, con todo el equipo comandado por Andrés Cid (siempre atento y preguntando sensaciones) e Iuri Sousa «Cremo» (coordinando con tiento, tacto y solvencia todo lo relativo a prensa). Así da gusto currar.
Mención especial este 2025 a la posibilidad de poder aparcar el coche dentro del recinto, facilitando el acceso a los medios especializados. Otro guiño, agua fresca embotellada y refrescos y zona de descanso y de trabajo, aptos.
Ya hablábamos en la crónica del Z! 2024 del «feedback» especial que esta página ha tenido desde sus inicios con el festi castellano-leonés, confirmando el idilio en la décima entrega.
Tras un día de previa excelente, visitando pubs y demás garitos que ambientaban la preciosa y coqueta ciudad con música Metal y comprobando por donde pasábamos que más gente sabe del evento (por ejemplo en la pedanía de El Perdigón, donde tres de EdeM nos hospedamos), íbamos con todas las ganas a reencontrarnos con un Z! que ya desde temprano bullía por las arterias y plazas de Zamora, con una fiesta previa de presentación en pubs y al día siguiente con los acústicos habituales.
Acústicos. Salduie & Ciconia.
Clase de historia de Salduie en la Plaza del Maestro.
Segundo año consecutivo que podemos disfrutar del acústico de Salduie en el Z!, esta vez en la Plaza del Maestro, en la que cambiaron la posición del escenario ganando bastante con el cambio (sombra para el grupo y justo frente a las mesas de los bares colindantes).
Y como el tiempo acompañaba sin excesivo calor, y la cerveza estaba fresquita y abundaba, se juntó mucha peña desde primera hora para disfrutar de la TVRMA que no deja de crecer y cada vez lo hacen mejor. Además, siempre un grupo folk es un triunfo seguro en acústico, ya que sus instrumentos se prestan por completo al formato.
Os animamos a leer el monográfico que se curró nuestra compañera Sonia sobre el último trabajo de la banda aquí.
Un repertorio bien escogido y una actitud festiva y entregadísima con el público, aunque se hiciese raro verlos sentados todo el rato, hizo que se disfrutara mucho y se acabaran coreando sus estribillos a plena voz, aprovechando que las gargantas estaban por estrenar. ¡Una manera inmejorable de empezar esta edición del Z!!
Texto: PLK.
Un acústico muy eléctrico.
Sin dar tiempo a respirar (pero sí a pedirnos otra birra), arrancó el concierto de CICONIA que -que me perdone la banda- de acústico no tuvo nada de nada. Guitarra eléctrica, bajo eléctrico y batería para un repertorio contundente, milimetrado y que, pese a ser instrumental, mantuvo la atención y el interés de toda la gente.
Gusta ver como hay festivales que se atreven con propuestas diferentes, como pueden ser los grupos instrumentales como CICONIA (o como El Altar del Holocausto en el pasado Leyendas del Rock 2023, cuya crónica podéis ver AQUÍ), y gusta más aún cómo el público vive y participa del concierto como lo hicimos esta mañana.
Texto: JOS.
Y ahora si, después de tarde/noche de cerveceos y acústicos de mañana, completada la larga previa, vamos al turrón.
After Lapse.
Una progresión ilusionante.
Si en 2022 sorprendieron por la frescura de su metal progresivo en su primer trabajo Face The Storm, y confirmaron en estudio dos años después con Pathways, nuestro primer encuentro con los madrileños After Lapse no pudo más que confirmar lo que esperábamos.
Su metal progresivo maduro y contundente, la energía desplegada a las cuatro de la tarde con el calor y el público inicial del festival aún entrando o validando sus entradas, y las ganas que le pusieron sobre las tablas, hicieron que esta edición del Z! no pudiera tener mejores defensores de una actuación tan complicada como la primera.
Y si estas dificultades fueran pocas, la banda comentó que su cantante, Erik Rayne, había conocido al resto de los componentes apenas un par de semanas antes (si bien en ese momento ya llevaba un tiempo preparando el repertorio por su cuenta). ¡Increíble cómo sonaron, compenetrados y con gran complicidad, dadas las circunstancias!
En el poco tiempo del que dispusieron, eligieron una acertada mezcla de sus dos trabajos, pero es sin duda una banda a tener en cuenta que merecerá la pena ver en un espectáculo completo cuando se nos pongan a tiro en una sala cercana.
Textos: PLK & JOS.
Vola.
Soplo de aire fresco.
Personalmente, una de las bandas que más me atraían de esta edición; y no suelo ser muy fan de lo progresivo, pero los VOLA me atrajeron desde la primera escucha. Tocaron demasiado temprano, entiendo que a raíz del cambio en el cartel que sufrieron a pocos días del evento, pero no llegó a afectar a su actuación. Seré directo: para mí, en el TOP3 de este Z! Live 2025. Como comentó el amigo Javi Barrera, un cóctel de Cosplay, Opeth y la actitud de unos primerizos Pearl Jam.
Poca sorpresa en su comienzo con «We Will Not Disband», uno de los estandartes del grupo, con el que están abriendo en los últimos meses, para seguir con «Stone Leader Falling Down» y «Paper Wolf». Continuos cambios de ritmo, distorsiones electrónicas en la voz y, sobre todo, un sonido espectacular: nitidez absoluta en los instrumentos, sin apenas acoples. Destacaré la continuada presencia y contundencia del bajo, algo poco habitual en otros grupos.
Fueron desgranando temas de sus tres últimos discos, con especial atención a los dos más recientes (Friend Of A Phantom, de 2024, y Witness, de 2021): «Head Mounted Sideways», «Cannibal» o «Stray The Skies»sonaron realmente potentes. Me gustaría hacer hincapié sobre la melancólica «24 Light-Years», que iniciaron a capella sin pudor y que fue creciendo paso a paso hasta alcanzar el clímax. Sublime.
«Bleed Out», donde quizá mejor se recoge la esencia del grupo, y «Straight Lines», fueron los temas de cierre. En general, un concierto original, muy diferente tanto a nivel de indumentaria (nada que ver con el estilo de la mayoría de bandas del cartel) como a nivel de ejecución (especialmente, el batería Adam Janzi, un espectáculo en sí mismo) respecto a la línea media del festival. ¿Alguna objeción? Escaso movimiento sobre el escenario y reducida interacción con el público; el resto, un listón que quedó bien alto. Una descarga más que notable.
Texto: Miguel Martínez
Kissin´ Dynamite.
El calor no está reñido con la dinamita.
Aunque por lo general en todo el festival no hemos sufrido temperaturas excesivamente altas, ni inclemencias meteorológicas, a la hora de comenzar su show los alemanes Kissin´ Dynamite hacía un calor considerable. Pues no dieron opción a que nos viniésemos abajo por este motivo, pues cual huracán «Back With a Bang” iniciaba un auténtico vendaval de Hard Rock. Aunque con un pequeño lapsus en que no sonó el micrófono, la energía arrolladora de su vocalista y excelso frontman Johannes (Hannes) Braun no da tregua. Tanto él, (especialmente, como el resto de la banda no paran de moverse haciendo un espectáculo muy visual y ameno.
Continuaban con «DNA» y para entonces aquello ya sonaba todo en su sitio, y todos los allí presentes ya estábamos coreando el pegadizo estribillo brazos en alto.
A base de canciones-himno tales como «I’ve Got the Fire», «My Monster» o «I Will Be King» mantienen un ritmo altísimo de una verdadera descarga de Hard Rock melódico más energético que las bebidas que todos conocemos.
El trío de hachas Ande Braun (guitarra), Jim Müller (guitarra) y Steffen Haile (bajo) con sus movimientos coreografiados, unidos a la caña del batería Andi Schnitzer a las baquetas hicieron las delicias del público.
«Not the End of the Road» nos mantuvo cantando y bailando; en «You’re Not Alone» les demostramos que no estaban solos para nada, siguiendo los movimientos de brazos a los que nos invitaba Johannes, y terminaron con «Raise Your Glass» dejándonos con ganas de mucho más.
Kissin’ Dynamite hicieron un señor concierto para iniciar la representación de propuesta más ochentera del festival, y seguro que ganaron muchos adeptos merecidamente.
Texto: Javier Barrera (JB)
Nile.
Caña a repartir.
Tengo que reconocer que no soy seguidor, ni puedo ser objetivo ni riguroso al dar mis impresiones sobre este estilo de música y en concreto de la banda que nos ocupa, Nile.
Lo que si puedo contar es lo que viví, y es que aunque como os digo no sigo a la banda, el sonido fue bastante nítido y potente, y que me atrajo en directo, no tanto por lo que ocurría encima del escenario, sino por lo que acontecía en la arena. Pogos y circle-pits por doquier; por lo que el público lo estaba flipando de lo lindo, y eso es soberano. Porque a eso venimos, a divertirnos y a disfrutar cada uno de su estilo o bandas favoritas.
Del set-list no os voy a hablar pues todos lo podéis encontrar en internet y decidir si fue más o menos acertado; lo que si que es seguro que aun como digo siendo neófito en estos círculos musicales, tal violencia sonora en directo te pega un chute de energía para seguir afrontando la tarde.
Texto: Javier Barrera (JB)
Exodus.
Fabulous Encounter!
Segunda vez que veía a los californianos. Como se deducirá, no soy fan ni de ellos ni del Thrash (tiene que tener dosis de melodía para que me entre) pero entre que tenía una deuda pendiente por verles un directo en condiciones y que había escuchado a conciencia temas sueltos, iba con esa meta de ver entera su actuación.
Contundencia, rabia, agresividad y una actitud de alerta constante y entrega. Fueron un martillo pilón sin descanso. Veteranos sabiendo cómo hacer show redondo, con las resabidas «Black List», «Bonded By Blood» o «War Is My Shephard» y otras muchas que ya se me escapaban. Y me sabe mal porque tirando fotos desde el foso a veces te pierdes y me perdí parte del show, en lo auditivo. Me faltó aguantar algo más el chaparrón.
Prometo estar mejor pertrechado para el siguiente impacto inminente y para que haya sangre, de verdad. No me llevo la lección de violencia que tendría que haberme traído. Eso sí, lo disfruté.
Texto: Pablo Aliscar.
Meshuggah.
Gran espectáculo de luces, pero...
Pues al igual que dije en Nile, tengo que comenzar con Meshuggah, y es que ni soy seguidor de ellos ni de este estilo; y a diferencia de los death metaleros americanos, estos suecos que nos ocupan no llego a entender el estatus al que han llegado.
El espectáculo visual a base de luces estroboscópicas y láser es impresionante; pero musicalmente salvo que en directo el sonido fue muy potente e impoluto (la batería fue de las que más te impactaban en el pecho de todo el festival), esos riffs tan repetitivos, esa voz monótona y ese ritmo doom no me provocó las sensaciones anteriores de energía y diversión.
Los adeptos dirán que no tengo ni idea, y llevan razón pues como digo, técnicamente, visualmente y a nivel de sonido, nada que objetar. Todo perfecto. Pero su música no me convence en disco ni me convencieron en directo. Cuestión de gustos.
Texto: Javier Barrera (JB)
Dream Theater.
Perfeción musical.
Tengo que hacer una pequeña introducción sobre mi experiencia con DT para que se me entienda esta crónica. Desde que irrumpieron en la escena con “Images and Words” y revolucionaron el estilo del progresivo haciéndolo más “heavy”, esa mezcla me encandiló y los seguí fielmente en disco y las veces que se me ponían a tiro en directo hasta “Octavarium”, donde a partir de ahí ya se me fueron haciendo un poco repetitivos.
Ya a esta altura, poco puedo describir sobre la maestría musical del combo americano; (venga si, Labrie es lo mas flojo, etc, etc…), pero después de haberlo visto en varios festivales, me he encontrado dos facetas del grupo; una, la del set list más cañero, y otra donde anteponen sus composiciones más de “lucimiento”.
En este caso fue un mix de las dos cosas porque casi todos los temas fueron cañeros aunque muchos con partes virtuosas que quizás pudieron cansar, sobre todo, porque salvo la excelsa “Under a Glass Moon”, en la parte principal del concierto, fue poco de “hit singles”. El que se tocasen “Act I: Scene Two: II. Strange Déjà Vu” y “Act I: Scene Three: II. Fatal Tragedy” es una delicia para fans pero quizás no para un festival, y menos de cabeza de cartel.
En lo que respecta a lo visual han formado un show bastante bonito con las partes de teclados acompañados de seguimiento de luces, Portnoy que es un espectáculo en si mismo verlo tocar, y bueno, Petrucci y Myung cumpliendo como un metrónomo con sus solos y bajo. Labrie hoy tuvo un buen día, cumpliendo bastante bien, y en general, fue un espectáculo muy solvente de quizás, unos de los mejores músicos que se pueden encontrar juntos en un solo grupo.
El trio final con “Peruvian Skies” (preciosa canción), “As I Am” y “Pull Me Under” fue donde realmente más aluciné, por lo que significan estas canciones en la historia de la banda. Faltó “Metrópolis” (imperdonable, es como si Maiden no tocan “The Trooper”) y algún tema central de poner los pelos de punta tipo “Octavarium” o “The Spirit Carries On”; pero bastante satisfecho con lo vivido.
Texto: Javier Barrera (JB)
Rotting Christ.
"Padre tigre engendra hijo tigre".
Tras engancharme la propuesta con su última obra Pro Xristou, iba con ganas de reencontrarme con los Rotting Christ de los hermanos Tolis.
Si tengo que resumir el directo de los griegos, lo definiría como un ritual extremo hipnotizante.
Ya fotografiando en el foso me sorprendió el estribillo de una composición que desconocía, «P’unchaw kachun – Tuta kachun», cantado en (perfecto) castellano: «Sombras del Infierno – Sombras de fuego – Sombras de muerto».
Los dos cortes más afamados del último disco «Like Father, Like Son» y «Pix Lax Dax», ramas de un mismo tronco, funcionan maravillosamente en vivo. Ambos me encantan en estudio y en vivo los disfruté como en trance, por su cadencia hipnótica con esos riffs machacones y la narrativa voz de Sakis que nos guía por desfiladeros sombríos y épicos.
Un «Non Fucking Serviam!» del carismático vocalista heleno precedió la descarga de esta mítico canción: ¡no serviremos, nunca te sometas!
Con el tema «Societas Satanas» (original de la otra banda de Sakis Tolis, Thou Art Lord), vimos los primeros mosh y algún crowdsurf que otro.
Destacaría el apoyo de voces sobre todo del bajista, todo en un marco con acentuado signo ritualista, impregnado con las arengas en griego que dan tono sobrio y exótico.
Advierto pasajes a lo Therion más oscuros y atmosféricos con unos solos de guitarra que suenan muy heavy y que hacen a R.C. más accesibles, sin perder autenticidad.
Las partes grabadas, ya fueran voces femeninas, coros o efectos sonoros, me parecieron bien encajados y no desentonaron.
El último tema, «The Raven», de su penútimo lanzamiento de estudio, en esa misma línea apuntado de fascinación, trance, sugestión. Un hechizo homenaje a los que siguen siendo Reyes del Black más pagano, aunque en otras tesituras sonoras. A mí me convencieron. El mejor concierto del jueves, para mí.
Texto: Pablo Aliscar.
Vita Imana.
Tralla de la buena para cerrar la primera jornada.
El Z! Live es un festival organizado como pocos, con atención a todos los detalles. Pero sí hay un aspecto que en los últimos años me está llamando la atención: las bandas nacionales se colocan bien para abrir la jornada, bien para cerrarla, algo que les impide presentar su propuesta ante un público más numeroso. Para ellos significa una oportunidad única para de crecer, porque de calidad no es que anden faltos.
Buen ejemplo de ello son los madrileños Vita Imana, que salieron al escenario a las 02.00h para cerrar la primera jornada. Era el primer concierto festivalero de su gira aniversario «20 años rompiendo con todo», y vaya si lo rompieron. Había cansancio ya a esas horas, pero su combinación de sonidos pesados y atractivas melodías levantó el ánimo de todos los presentes. Menuda apisonadora.
Con tan amplia trayectoria, hubo hueco para canciones de diferentes épocas de la banda: abrieron con la siempre imponente «Animal», una auténtica bofetada sin mano, para seguir con cortes como «Sistema nervioso», «Caos» o la vibrante «Romper con todo». Sonido potentísimo, sin fisuras. Nadie duda de que la percusión tribal de Miriam Baz es la que hace característico el sonido del grupo, con gran presencia en el global, pero destacaré también la gran labor de Mero Mero como frontman y con sus diferentes tipos de voces. Todo en Vita Imana suena compacto, hasta cuando montan una batukada en directo como la que pudimos vivir.
¿Más temas? «Seis almas», que siempre anima al respetable a desmelenarse, el gran clásico «Gondwana» (¡cómo saltamos!) o incluso «Monstruo», un nuevo corte que presentaron en Madrid hace unos meses y que aún no ha visto la luz. Y como despedida, claro está, no podía faltar «Un nuevo sol» un broche inmejorable al primer día de festival. Sea en directo, sea en sala, un grupo muy profesional que siempre va a cumplir.
Texto: Miguel Martínez
De esta manera pusimos fin a la jornada inaugural del Z! 2025, cansados pero contentos por un gran día, amable en cuanto a termómetro, con una afluencia que sería la menor de las tres entregas, aún estando en el candelero la banda top del evento, Dream Theater.
Nos leemos en unos días, con la reseña del Día D de la Semure más metalera.
«¡Y así acaba un principio que anticipa un disfrute sin fin!»

