Sun&Thunder 2025: Crónica del jueves
¿Cómo? ¿Qué vuelve a haber música de la buena en el Marenostrum de Fuengirola? ¿Y que, esta vez, el nuevo evento viene con el marchamo de calidad de la organización del Z! Live Rock? ¡A eso nos apuntamos sí o sí.
Y es que, tras el Rock the Coast de 2019 y el Metal Paradise Fest de 2021, ya conocíamos las bondades del aún mejorado recinto del Marenostrum, y si tras esta nueva intentona de arrancar algo grande en Andalucía, estaban las buenas gentes de Zamora, ahí tenía que estar Esquirlas de Metal apoyando la escena del rock y el heavy metal.
El cartel se fue llenando de nombres ilustres y otros menos conocidos y, como siempre, aparecieron las opiniones de todo tipo en redes. Que si este está muy visto, que si por qué no traéis aquel, etc. Nosotros sólo diremos que en conjunto, las cuarenta y cinco bandas que finalmente participaron, tras la caída de Celtibeerian, más las tres bandas locales que actuaron en la fiesta de presentación del lunes anterior, componen un gran cartel.
Nos fastidió no poder estar de vacaciones toda la semana, disfrutando desde el lunes de los conciertos de presentación y de las olimpiadas entre los partidarios del Dios Sun y la Diosa Thunder en la playa, el miércoles antes de empezar el festival. Como también nos fastidió que, por temas de logística, no pudimos acudir a los conciertos acústicos de la zona de descanso. Otra vez, tendremos que planificarnos mejor.
En estos conciertos, también causó baja lógicamente Celtibeerian, tomando su lugar un nuevo grupo (que eleva el total de participantes a 49, nada menos, para una primera edición), que fue Stranger Songs.
Hay que destacar el currazo que se ha pegado la organización para arrancar con tanta potencia un festival nuevo, e innovando con detalles como ofrecer entradas y alojamiento para toda la semana a precios muy competitivos (más si entendemos lo que es la Costa del Sol en pleno verano), para que se pudiese planificar la asistencia como una auténtica semana de vacaciones metalera. Chapó, de verdad.
Y antes de ponernos al lío, nos gustaría agradecer públicamente el trato que nos ha vuelto a brindar la organización del festival, con todo el equipo comandado por Andrés Cid (siempre atento y pendiente de todo lo que puede mejorarse), al que también le tocó en esta ocasión hacerse cargo de coordinar a los medios que, como sabréis, no somos fáciles de llevar cuando nos ponemos intensitos.
Como siempre, en la crónica del último día incluiremos unas conclusiones con lo mejor desde nuestra perspectiva, y con aquellos aspectos que entendemos que se deben mejorar de cara a una ya confirmada segunda edición del Sun&Thunder.
Sí diremos, ya desde aquí, que por la configuración de los horarios y la disposición del Thunder Stage, en el interior del precioso castillo que corona la colina en la que se desarrolla el festival, pero al que hay que acceder ascendiendo una cuesta con una pendiente muy pronunciada, se hacía imposible abarcar a todos los grupos del festival.
Así que hubo que tomar decisiones… y sólo podremos hablar de aquellos que finalmente vimos. Lamentamos no haber podido estar a todo, pero sí diremos que preguntamos a la organización por estos solapes, de los que siempre han huido en el Z! Live, y nos explicaron que el escenario secundario, siendo precioso, no tiene capacidad para más de mil personas así que no podía plantearse que todos los asistentes acudieran a la vez.
Entendemos las razones, aunque lamentamos profundamente habernos perdido algunos de los magníficos conciertos que se disfrutaron en ambos escenarios. ¿Elegimos bien? Juzgad vosotros, metal splinters. ¡Arrancamos con el jueves 17 de julio!
Docka Pussel.
Los sevillanos tuvieron el honor de inaugurar la primera edición del festival.
A las 14:30 se abrieron las puertas del Marenostrum, y allí que fuimos cargados de amor por el heavy metal y desprecio por nuestra salud, a escalar hasta el castillo que daba cobijo al Thunder Stage, en el que a las 15:30, con un sol de justicia y el máximo calor que llegamos a sufrir durante los tres días de festival, salieron a escena como si nada los integrantes de Docka Pussel.
Sevillanos tenían que ser, inasequibles al desaliento e ignorando la tórrida situación, fueron convenciéndonos a base de viscerales descargas con su indescriptible estilo al que llamaremos «metal alternativo» por no reconocer que nos sentimos incapaces de encasillarlos. La guitarra agresiva y la batería atronando, contrastan con la voz melódica y hasta sedosa de Zark, y realmente es algo que funciona muy bien en directo.
Quizá sea «Shaman’s Howl» el tema que más me llama la atención, pero si no los conocéis, os animamos a intentar distinguir la cantidad de estilos y referencias que pueden llegar a mezclarse en cualquiera de sus tres trabajos de estudio que han publicado desde 2017.
Una actitud festiva y entregada, una conexión instantánea con un público que fue abriéndose conforme avanzó el show, porque empezó temeroso por las temperaturas y escaso por la temprana hora, pero fue animándose y aumentando en número hasta llegar a un final más que digno para este primer concierto del festival.
Breed 77.
Desbordando energía entre los cajones.
Ya nos sorprendieron los chicos de Paul Isola en el Z! Live Rock de 2024 (cuya crónica podéis leer AQUÍ), por la calidad de su ejecución en directo y la fuerza con la que pegaban sus temas. A ellos les correspondió a las 16:00 horas, el honor de abrir el escenario principal, el bien llamado Sun Stage, porque en las primeras horas de la tarde reciben los artistas el sol directo sobre el escenario.
Se notaba que había muchas ganas de disfrutar del Sun&Thunder, porque siendo tan temprano, ya pudimos contar bastante afluencia de público frente al escenario principal, a pleno sol, luciendo sombreros, pañuelos y gorras y aprovechando cualquier juguete acuático típico de la playa como pistolas o ventiladores para aliviarse de la temperatura.
Quizá lo que más nos impactó desde primer momento fueron las grandes cajas ubicadas a lo largo de todo el escenario, que hacían casi imposible ver a los miembros del grupo si no subías la cuesta que llevaba hacia la grada principal por lo que, desde el foso, el trabajo resultaba bastante complejo para tratar de traeros buenas fotos. Cosas de Kreator, como luego os contaremos.
Pero Breed 77 se sobrepuso a todo, se subieron a las cajas, treparon por el escenario y nos dejaron un gran sabor de boca. De las diez canciones que compusieron su repertorio, nos volvemos a quedar con su versión del «Zombie» de The Cranberries, pero nos lo tenéis que perdonar. También nos parecieron destacables temas como «World’s on Fire» o «Revolution», en los que el público también respondió con especial energía.
Jelusick.
Aprovechad mientras podáis.
Tuvimos la suerte de ver en directo a Jelusick en el Z! Live Rock de 2024, y fue una de las grandes confirmaciones (que no sorpresas, porque íbamos avisados), de dicho festival. La voz de Dino nos cautivó, y la potencia brutal de su rock progresivo y hard rock, combinada con lo melodioso de otras composiciones, nos convenció.
Y así de claro lo decimos: aprovechen mientras puedan para ver a Jelusick, porque apuntan a seguir ascendiendo y ocupar pronto un lugar en los mejores festivales de la escena, y no serán tan fáciles de ver por aquí.
Sigue siendo algo característico que el cantante abandone el frente del escenario para acudir a una esquina a tocar en el teclado las partes melódicas del repertorio. Bueno, en este caso ese movimiento se coordinó con la necesidad de trepar a las cajas desplegadas por Kreator para que pudiésemos verlo, claro.
Pero no deja de ser algo anecdótico. Lo mollar es la calidad vocal y la potencia (quizá algo disimulada por un volumen sensiblemente bajo durante todo el concierto), que consiguieron encandilar al público que se agolpaba en gran cantidad frente al escenario principal y empezaba a ocupar la grada.
Las notas de «Fly High Again» pusieron fin a su actuación en el Sun Stage, con un público que gritaba y coreaba emocionado y pedía más y más… aunque no podía ser en esta ocasión. Habrá que esperar a una nueva oportunidad para volver a disfrutar de ellos.
Dragonfly.
Música a raudales entre el aliento del dragón.
Siempre es un gustazo encontrarse con los valencianos Dragonfly en cualquier escenario donde se tenga la suerte de disfrutarlos. Son más de quince años en esto, y eso se percibe en cada nota, cada gesto y cada guiño a los espectadores. Unos auténticos profesionales a los que únicamente les ponemos una peguita…
¿Para cuándo un nuevo trabajo de estudio? Desde la publicación de Domine XV en el 2022 (una regrabación de su aclamado Domine V), no tenemos nada nuevo. ¡Y lo queremos!
Con cada concierto, los de Pablo Solano demuestran que es posible cautivar al público y convencerlos con tu propuesta sin salirse de lo clásico, de lo de siempre. Porque la propuesta de Dragonfly no es novedosa, su puesta en escena no es llamativa como otras que vimos este mismo día. Pero funciona.
Funciona por que es amor al Power Metal con los aportes melódicos de los teclados de Isauro, y saben hacértelo llegar con temas tan redondos como «Ángeles con Una Sola Ala», «Vuela Conmigo» o «No lo Verán Caer» canción con la que finalizaron un gran concierto, que disfrutamos con una gran emoción.
Omnium Gatherum.
¿Qué fue lo que pasó?
Reconocemos, no sin rubor, que no teníamos mucha idea sobre estos Omnium Gatherum hasta que comenzamos a preparar el festival, una semana antes del viaje. Y realmente, aún habiéndolos escuchado antes de llegar al Marenostrum y después de haber disfrutado de gran parte de su concierto, aún nos tienen algo desconcertados.
Que no se nos entienda mal, los de Jukka Pelkonen (qué voz más increíble) dieron un conciertazo tremendo, que seguimos disfrutando mientras subíamos la cuesta hacia el castillo por los rigores de la superposición de bandas, pero es que su Death Metal resultaba por momentos melódico y por momentos brutal y desgarrador.
Pero es que, cuando crees que ya les tienes pillado el punto, de pronto te encuentras preguntándote si lo que te están cantando no es un éxito de rock casi más pop que hard. Sí, lo que decimos suena raro, pero quien haya escuchado a la banda quizá haya tenido la misma sensación de mezcla de estilos que, en principio, no esperas.
Y eso no lo quita ni un puntito de interés a su descarga porque, al instante, un riff descarnado de Markus Vanhala (qué espectáculo es ver a este señor en un escenario… ¡impagable!), te sacaba de tu error y te devolvía a la enérgica y salvaje propuesta inicial.
Si, como nosotros, son de los que reconocen no haberle dado escucha activa a estos finlandeses, no se pierdan temazos como «The Last Hero», «Soul Journeys»o «Slasher», que fue la elegida para abrir este concierto e hizo que todo el público se quedase ya enganchados a ellos hasta el final.
Mind Driller.
Repartiendo caña y dando espectáculo.
Llegamos al Thunder Stage corriendo, pensando que el concierto estaría empezado, pero unos problemas de sonido retrasó el inicio. Esos problemas hicieron sufrir a V y a Estefanía Aledo en las primeras dos canciones, aparte de obligarles a recortar su set-list.
Pero esta gente está muy por encima de estos problemillas, y en seguida se hicieron con los mandos del escenario y con la atención de todos los presentes. En su propuesta, todo está medido: vestuario, gesticulación, teatralidad… desde la primera nota de «Game Over», en la que Dani N.Q, se presentó con un traje anti radiación, hasta el final,
Esta puesta en escena, el uso de medios electrónicos y efectos pregrabados, así como la forma en la que se complementan las voces más melódicas de Estefanía, guturales de V y las de Dani cubriendo el rango central, quizá hagan que algunas «gentes mayor del metal», recele de Mind Driller. No caigáis en la trampa, esto es crema.
Con su último trabajo Void, están consolidándose como unas de las propuestas más novedosas e interesantes de la escena nacional y, además, ofrecen hoy en día uno de los espectáculos más completos e interesantes que puedes echarte a la cara en cualquier festival o sala a la que acudas.
Destacaremos cómo sonaron «End of the World» y «The Fallout», tema con el que cerraron su descarga en el Thunder Stage, y cuyos vídeos oficiales (ambos), no deberíais perderos si todavía no los conocéis.
Pero tocaba descender con prisas por la empinada colina, ya que llegaban los platos fuertes del día…
Kreator.
Volvieron al Marenostrum... ¡y que regresen cuando quieran!
Por fin llegó el momento. Las inmensas cajas que ocupaban el frontal del escenario eran retiradas, dejando a la vista los equipos de pirotecnia y humo desplegados por Kreator, esos clásicos alemanes que ya actuaron en este mismo escenario en el efímero Metal Paradise del 2021.
Escuchar nuevamente «666 World Divided», nos llevó a ese otro momento tan feliz, cuando pensábamos que un gran festival en un gran recinto en nuestra maltratada Andalucía en lo que a macro eventos de rock y heavy metal se refiere, era posible. Bueno, ahora volvemos a tener esa sensación, más aún con otra edición confirmada.
No negaremos que se hizo algo raro el despliegue de fuego desde ya la primera canción, dado que el sol apretaba aún y se tenía la sensación de que hubiese lucido mucho más en un horario más tardío. Pero la locura rítmica que le imprime siempre Jürgen ‘Ventor’ Reil a la percusión, crea la atmósfera ideal para imbuirte en el espectáculo.
Esto es Thrash Metal con mayúsculas y acentuado en todas las notas. Da igual el tiempo que pase, da lo mismo las veces que los hayas visto en directo. Cada vez que pisan el escenario, es un espectáculo que te parece nuevo y sorprendente. Hay quien dice que «están muy vistos»… Pues circulen y dejen sitio para el moshpit, por favor.
Escuchar al bueno de Mille, por quien parece que no pasan los años, entonando en directo grandes clásicos como «Violent Revolution», debería ser asignatura obligatoria de todo aquel que se considere aficionado al género. Por cierto, justo es comentar lo magníficamente bien que sonaron todas las bandas en el Sun Stage. Impresionante.
La nube de polvo provocada por los saltos y pogos sobre el extinto césped del recinto, el calor, los sones de «Pleasure to Kill», mezclados con el calor y el consiguiente sudor acumulado, concluyeron el éxtasis provocado por esta máquina imparable que son Kreator. Era el momento de buscar una cerveza para reponer electrolitos.
Paradise Lost.
Sobriedad y elegancia para rematar la primera jornada.
Si se hizo algo raro que Kreator y su despliegue pirotécnico no tocasen de noche, hay que reconocer que la propuesta intimista, elegante y sencilla de los británicos Paradise Lost, requiere de nocturnidad para aumentar exponencialmente su carisma.
Sorprendió un poco que no aprovechasen para presentar en directo alguno de los nuevos temas que han ido lanzando en fechas próximas, pero siempre se agradece que, a cambio, rescatasen grandes clásicos de su discografía anterior.
Destacaron para nosotros los bellísimos temas «Enchantment», «Say Just Words» y «Goshts». En general, la sutil guitarra de Gregg Mackintosh, sin grandes artificios pero con toda la profundidad que requiere recrear esa atmósfera que tanto define el Doom Metal de Paradise Lost.
Ciertamente es un espectáculo que sobrecoge por momentos y, siendo como era la primera vez que teníamos ocasión de disfrutarlos en directo, podemos asegurar que estamos deseando volver a cruzárnoslos por los escenarios.
Leo Jiménez.
¿Quién dijo que "la bestia" estaba herida?
Nos van a perdonar que empecemos esta crónica del concierto que cerraba el primer día de este Sun&Thunder, para salir al paso de algunas de las críticas que hemos tenido que escuchar sobre Leo Jiménez desde hace un tiempo. Se ha hablado mucho, quizá demasiado, de los efectos que los problemas de salud que tuvo podían haber tenido sobre su voz.
Hacerse acompañar durante la gira por su trigésimo aniversario de Patricia y Zeta, fue interpretado por algunos como signo de debilidad. «No se fía de su voz y se hace acompañar para que le cubran», pudimos llegar a escuchar. Pues bien, aquí está sólo y como siempre, Leo Jiménez, señoras y señores: LA BESTIA.
Es cierto que, tras la tralla acumulada, la afluencia de público bajó con respecto a anteriores conciertos del día, pero aún fuimos muchos los que nos quedamos a escuchar al Tito Leo. Listo como nadie y viendo el percal, salió encendido, poseído por una energía bestial que descargó tema a tema sobre los que allí estábamos, extasiados antes su poderosa voz y su dramatización casi teatral de cada canción.
Sin parar de correr de un lado al otro del escenario, con continuos ánimos hacia su público fiel y rescatando algunas de sus canciones más emblemáticas y conocidas, consiguió hacernos disfrutar pese al cansancio acumulado. Ya son himnos canciones como «Soy Libertad» o «Tu Destino», que sonaron como nunca en este magnífico broche para una jornada que invitaba a la euforia por lo que nos quedaba por delante.
Pero aún tuvieron tiempo «Los Leos» para regalarnos su versión de «Es por Ti» de Cómplices, que realmente hizo las delicias del respetable, que la coreó a pleno pulmón. No nos lo esperábamos así en directo, y fue uno de los momentos más celebrados sin lugar a dudas.
Y con esto, pusimos fin a la primera e intensa jornada de este Sun&Thunder. Las piernas no nos dieron para escalar al castillo nuevamente, así que renunciamos a ver los últimos minutos del concierto de Eihwar, de quienes ya disfrutamos en la pasada edición de Leyendas del Rock, y fuimos a por nuestro merecido descanso, relamiéndonos de gusto por lo que aún estaba por venir en los días sucesivos.
Textos y Fotos: JOS & PLK
¡Pero no os vayáis todavía! Os dejamos justo aquí abajo una galería de fotos de esta primera jornada. Si no la visualizas bien en el móvil, siempre puedes acceder a ella pinchando directamente AQUÍ.
«Sol, playa y buena música. A eso le llamamos un buen comienzo».

