Un adiós por todo lo alto.
Soplete en vivo: 3ª entrega de la 2ª edición del Sun&Thunder (Marenostrum Fuengirola – Málaga, del 27 al 29/08/2026)
Con las fuerzas justas pero el ánimo en todo lo alto, llegábamos tras un gran viernes a la jornada final de esta edición del Sun&Thunder, sin saber que sería la última. Ilusionados por el cartel, con la energía extra que da ver que la afluencia de público seguía aumentando y esperando con ansia los refuerzos, ya que Mia Wallace y JB se unían a nuestra expedición para darnos apoyo y quitarnos curro. Aparte de alegrarnos la vida.
Si algo hay que siempre superará las expectativas cuando vas a un metalsarao, es la interacción con los habituales, conocidos, desconocidos, amigos, músicos, organizadores, prensa… Al final toda la comunidad que acude a los conciertos nos hacen sentir (como dice WarCry) que hoy gano yo. Somos una gran familia con nuestros roces, nuestras riñas y todo el buen rollo posible también.
Como sabemos que JB hará el resumen final del día, haremos nosotros (JOS & PLK) el resumen del festival con pocas palabras: El Sun&Thunder ha sido un gran festival con muchas más luces que sombras. Muchísimo mejor que lo que se ha leído por redes antes de que se celebrase y una nueva ocasión de juntarnos todos los que hemos podido y disfrutar de lo que más nos gusta: la música en directo.
Gracias, Sun&Thunder. Ya nos veremos en otras, que las habrá. Las dos ediciones vividas en el Marenostrum nos las quedamos como recuerdos bonitos, sudorosos pero felices. Y vamos con la crónica del sábado, con este magnífico cartel.
Nefarious bajo el intenso sol de Fuengirola.
Empezaba la jornada con algo que llamaba la atención. La propuesta de Nefarious hubiese resultado aún mejor si en vez de un sol abrasador hubiese llegado en la oscuridad de la noche.
Es normal que en principio no llamase la atención en el cartel, ya que es una banda con apenas un año de existencia y que, además, ha cambiado a su cantante e imagen principal del original Katon W. De Pena (de Hirax) por Sean Rivera (ex de Coffin Hunters) en apenas ocho meses. Sin embargo, los componentes de Nefarious no son nuevos en esto para nada, y eso se nota cuando pisan las tablas y comienza la tralla.
Thrash metal de altas revoluciones, con una ejecución impecable y un buen rollo entre los miembros de la banda que resultaba contagioso. Tom Gears (al bajo) interaccionaba continuamente con sus compañeros, con continuas bromas y poses, mientras Will Carrol hacía honor a su apodo «Beastman» y daba caña al bombo a velocidad de vértigo.
En una entrevista en diciembre comentaron que el cambio de cantante se debía a que necesitaban a alguien con disponibilidad para ir al local de ensayo y crear con ellos, generando sinergias. Pues bien por ellos en el cambio, porque vimos a un magnífico y muy entregado Sean a la voz, como también vimos la maestría de Doug Piercy con las seis cuerdas, que le daba un sabor clásico a los temas que nos mantuvo enganchados.
Temas como «Addicted to Power» y «Together we Rise» fueron calentando el ánimo del público aún escaso, porque lo que era el cuerpo ya lo teníamos calentito de sobras. Nos gustaron mucho «Goblins Blade» y «One Nation Enslaved», y la verdad es que quedamos con ganas de mucho más cuando los sones de «Metal Command» pusieron fin al concierto.
Una lástima la hora a la que les tocó empezar, y que solo dispusiesen de media hora, ya que las propuestas de thrash metal fueron pocas en el conjunto del cartel y esta es sin duda merecedora de un mayor seguimiento. A ver si organizan gira por aquí en salas y podemos volver a verlos en directo, que es donde mola de verdad escuchar a los grupos.
Calva Louise puso el punto original a la tarde.
Autor de la entrada: Javier Barrera.
Dentro del elenco de artistas que componían este año el S&T, había uno que todos hablaban maravillas de ellos y que sinceramente, los había escuchado así por encima pero tampoco me dislocaban. Las redes los elogian y hay medios que los catalogan como “la banda revelación del momento”.
Así que desafié al sol para situarme bien cerquita y comprobar por mí mismo en directo a ver qué tal. Y tengo que decir que la impresión que me llevé de Calva Louise es totalmente positiva.
La vocalista Jess Allanic recoge casi todas las miradas tanto por estética como por su peculiar forma de afrontar los instrumentos con los que se atreve; que son un teclado con una base con un riel del cual se deshace en cuanto ataca con su guitarra. Las voces y la estructura de los temas también ganan mucho en directo, pues suenan bastantes más agresivas y sorprende cómo cambia de registro de guturales a voz limpia; dulce a agresiva, y todo ello con una cantidad de cambios de ritmos que dan vértigo.
Bastante curiosa también la mezcla de inglés con español como en “Aimless”. Y como la misma vocalista nos explicó, es venezolana y por eso alternan temas en los dos idiomas. Los otros dos componentes son Alizon Taho al bajo, que dio bastante movimiento en el escenario y ejecutó eficientemente sus coros y Ben Parker, que aporreó su batería a base de bien, con potencia y rabia incluso a veces de pie, lo que también aporta al espectáculo final.
Ni aunque en uno de los temas se quedase sin sonido en la guitarra Jess los pone nerviosos. Simpáticamente comentó: “menos mal que me he traído otra, pues siempre solo llevo una. Así somos nosotros”. Arrancaron de nuevo el tema y listo.
Una muy buena actuación de un grupo al que hay que seguirles la pista, pues su propuesta musical es fresca, muy variada y curiosa. Ganaron unos cuantos de adeptos a buen seguro por su buen hacer.
Primal Fear, Metal is forever.
Autora de la entrada: Mia Wallace.
Con un sol aún de justicia que desmerecía el escenario, llegaban los alemanes Primal Fear, dispuestos a demostrar que ni siquiera las condiciones más adversas podían restar fuerza a su propuesta.
Desde los primeros acordes de «We Walk Without Fear» y «Destroyer», el público comenzó a cantar y saltar y ya no pararían. «I Am the Primal Fear», «Nuclear Fire» y «King of Madness» fueron algunos de los siguientes temas en caer, mientras Ralf Scheepers hacía lo que mejor sabe hacer: dominar el escenario con esa voz que se ha convertido en la seña de identidad de Primal Fear.
A su lado, Thalía Bellazzecca demostró que no había llegado a la banda para ocupar un segundo plano, derrochando carisma con su presencia arrolladora y, sobre todo, con su virtuosismo a la guitarra, deleitando a los presentes riff a riff.
«The Hunter», «The End is Near» continuaron con la intensidad de un concierto en el que la banda demostró por qué lleva tantos años siendo uno de los nombres de referencia del heavy metal europeo. Ralph Scheepers estuvo sencillamente espectacular, ains, y poder verlo desde tan cerca…mmm… fue un regalo.
Me centro. Perdón.
El repertorio siguió avanzando con «Fighting the Darkness» y «Final Embrace», antes de que «Chainbreaker» nos fuera acercando inevitablemente al final.
Y entonces llegó «Metal Is Forever», el cierre perfecto para un concierto que se nos hizo demasiado corto.
Avantasia se despidió a lo grande en el escenario del Sun & Thunder.
Autor de la entrada: Javier Barrera.
Bajo el reclamo del parón anunciado momentáneo para rescatar de nuevo a Edguy por parte de Tobias Sammet, nos plantamos dos miembros más de Esquirlas de Metal para apoyar a los incombustibles JOS y PLK (que estaban allí desde el primer día no, desde el segundo 0) y de paso apoyar a éste festival que nos encanta por ubicación, playa al fondo, recinto con su cuesta que permite ver desde cualquier lugar, y comodidad a la hora de moverte.
Todo ello sin saber que a no ser que otro organizador se atreva, es el último Sun & Thunder. Pero eso es otro tema que quizás tocaremos en las conclusiones finales. Vamos al turrón y es cómo estuvieron los Metal Ópera de Avantasia.
A Avantasia he tenido el placer y privilegio de verlos en diferentes etapas y eventos; desde festivales con setlist más reducidos, a conciertos de la gira del álbum que correspondiese donde se hacían tres horas sin parar, y con una cantidad de vocalistas y músicos de fantasía, por lo que tengo que decir que, aunque las colaboraciones actuales son de una calidad incostestable, hay matices y canciones que se me hicieron algo descafeinadas o no tan perfectas como en sus originales.
Además, el sonido (fue una constante del día y por lo que me comentaron de todo el festival) un pelín falto de volumen o potencia para lo que puede dar de sí aquello.
Empezaron con el único tema que sonó de su último trabajo “Here Be Dragons” y con el que abren el mismo: “Creepshow”, que para iniciar un show queda más que resultón. Pronto se metieron a dar caña con “Reach Out for the Light” con Ralf Scheepers todavía con las cuerdas vocales calentitas tras su bolo. De lo más potente de la noche.
Sascha Paeth como responsable en gran parte del sonido Avantasia es toda una garantía, y cada riff y cada solo es una delicia en sus manos; y la batería de Felix Bohnke es una locomotora. No decayó el ritmo con “Devil in the Belfry” cuyo acompañamiento vocal recayó en Herbie Langhans y que a falta de Jorn, cumple con total solvencia.
La primigenia “Avantasia” contó con Kenny Leckremo y a continuación la épica “Let the Storm Descend Upon You” sonó como un cañón y creo poder decir que fue el tema que más me llenó de la noche, con un Ronnie Atkins inconmensurable.
“Promised Land”, “The Toy Master” y “Shelter From the Rain” hicieron un triplete que sirve como repaso a lo más importante y relevante del macroproyecto. En “Farewell” tomó protagonismo Chiara Tricarico que hasta el momento había estado agazapada detrás en los coros, aunque siempre arropando a la banda junto a Herbie perfectamente.
Avanzaba aquello hacia la recta final con la extensa y potente que no puede faltar, “The Scarecrow” donde tengo que decir que se notó un poco de fatiga vocal por parte tanto de Tobías como de Ronnie. Y es que la exigencia del tema es mucha, y Jorn solo hay uno (por la falta de Dio).
Breve parón para colocar un piano del cual tomó las teclas Tobías bromeando con que aquello cómo se tocaba, primero las blancas, después las negras… momento divertido para acometer un sentido “Lucifer” que fue otro momento álgido de la noche y más cuando en el clímax final del tema sale ardiendo el piano. Afortunadamente no hicieron falta bomberos.
Al sonar los acordes de “Sign of the Cross / The Seven Angels” ya sabes que aquello llega al final con la fiesta que ello conlleva, saliendo todos al escenario para ponerle colofón a una nueva triunfal actuación.
Tobías y sus Avantasia coronaron el Sun & Thunder con un repertorio centrado en “Grandes Exitos” y es que sabía lo que querían sus fans y más teniéndolo que comprimir en hora y media. Además, con fuegos y espectáculo al nivel que nos tienen acostumbrados. Un concierto que mereció la pena el ida y vuelta en el mismo día que nos pegamos la Srta. Mía Wallas y el que les escribe.
Soen. Entre la calma y la despedida.
Autora de la entrada: Mia Wallace.
Y llegó el final. Después de tres días de festival, sol, música, amigos… Soen eran los encargados de despedir el Sun&Thunder. Un cierre que dejó una sensación un tanto agridulce, después de todo lo vivido, terminar con una propuesta tan pausada, melódica y atmosférica de los suecos provocaba una sensación extraña.
Tras Avantasia hubo una hora de parón y muchos asistentes aprovecharon para marcharse, por lo que cuando Soen salieron al escenario éramos ya bastantes menos. Aun así, los que permanecimos allí tuvimos la oportunidad de disfrutar de una actuación de una sensibilidad especial.
Porque Soen estuvieron tremendos. El sonido fue bueno, aunque, como había ocurrido durante buena parte del festival, el volumen volvió a quedarse algo corto. La banda construyó sobre el escenario ese particular universo de contrastes que caracteriza su música, alternando pasajes más pausados con otros de mayor intensidad sin que el ritmo llegara a decaer.
“Mercenary”, “Antagonist”, “Fraccions” y “Memorial” formaron el primer bloque, con la voz de Joel Ekelöf y la contundencia de Martin López a la batería como algunos de los grandes protagonistas. A partir de ahí, la banda fue llevándonos hacia terrenos cada vez más melódicos e introspectivos, sin olvidar esas partes más contundentes que forman también parte de su sonido.
“Discordia” fue uno de esos temas en los que los contrastes quedaron especialmente patentes, comenzando de una manera más tranquila para ir creciendo poco a poco hasta alcanzar una mayor intensidad. Y después llegó “Lotus”, uno de esos momentos en los que el ambiente frente al escenario se volvió especialmente íntimo.
La canción fue creciendo poco a poco y el solo de Cody Lee Ford puso la guinda a uno de los momentos más especiales de la actuación.
“Primal” y “Violence” recuperaron algo más de fuerza antes de llegar a “Unbreakable”, la encargada de cerrar el concierto. Y aunque muchos de los que aún permanecíamos allí pedimos una última canción durante unos minutos, no pudo ser. La hora había llegado y el recinto tenía que echar el cierre.
Había poca gente ya frente al escenario. Después de tres días, el cansancio empezaba a pesar y se notaba que aquello llegaba a su fin. Poco después, mientras todavía estábamos asimilando la despedida, llegaría una noticia que daba un significado diferente a aquellos últimos minutos: el Sun&Thunder no tendría una nueva edición.
Y lo que debía haber sido simplemente la despedida de un festival acabó convirtiéndose, sin que lo supiéramos en ese momento, en algo mucho más definitivo. Soen habían estado a la altura y habían ofrecido un concierto que fuimos disfrutando canción a canción, pero aquella sensación de melancolía no era precisamente la que queríamos llevarnos después de tres días de música y de todo lo que habíamos vivido allí.
Y así, sin saberlo todavía, Soen fueron los encargados de acompañarnos durante los últimos minutos de un festival que acabábamos de despedir para siempre.
Resumen de la jornada final... pero final.
Finalmente los presagios se cumplieron y en el camino de vuelta nos encontramos con el comunicado de la organización dándonos el adiós definitivo. Es una pena, pero el devenir de los acontecimientos no indicaba otra cosa.
Sin saber del todo que se coció entre bastidores, ya que todo son rumores y diretes, una cosa quedó evidente, y es que el recinto es idílico, cómodo e idóneo para un festival mediano tal y como se han celebrado, pero que las condiciones sobre todo burocráticas y organizativas dan la sensación de que no han sido fáciles y han terminado por asfixiar a los actuales promotores.
Tras la asistencia al Z! Live todos los años por parte de la mayoría de los compañero de EdeM, y sabiendo el buen hacer de éstos, da que pensar el porqué de muchos aspectos que no han satisfecho (con razón) a los asistentes ni convencido a los que terminaron por no ir.
Es una pena pues hemos visto buenos grupos, se ha estado fantásticamente bien en el recinto, los baños de auténtica categoría, el escuchar «Lotus» o «Lucifer» viendo la luna reflejarse en el mar creo que no me pasará más en la vida (previsiblemente), y tener un festival de categoría cercano en Andalucía pues casi que nos resultaba necesario para nuestra salud metalera. Así que por todo ello, (todo lo que he escrito aquí por supuesto es opinión y apreciación personal el que les ecribe: JB): ¡GRACIAS Sun & Thunder!
Esta crónica, textos y fotografías, la han perpetrado al alimón PLK , JOS., Mia Wallace y JB.

