Sun&Thunder 2025: Crónica del viernes.
La jornada inaugural (cuya crónica podéis leer AQUÍ), llena de emociones, escaladas al castillo y calor, mucho calor, había hecho mella en nuestra maltrecha salud, por lo que nos vimos obligados a renunciar al concierto en abierto programado en la zona de descanso de El Rengo.
Tampoco es que resultase sencillo llegar hasta allí sin añadir una buena caminata más a nuestras ya cargadas piernas.
Pero no os negaremos que el hecho de que Celtibeerian no fuese la banda protagonista (lo que hizo que se retrasase también la hora de comienzo en el Marenostrum), hacía que la decisión fuese comenzar la jornada a las 12 o a las 14:30 y esas dos horitas y media de descanso, nos iban a venir muy bien.
Desde aquí, queremos pedirles perdón a Stranger Songs, Argion y Leeve porque, al final fueron las tres sacrificadas por tener algo de tregua.
Menos mal que justo en la jornada con más conciertos a los que queríamos asistir sí o sí, recibimos la extraordinaria visita de nuestro particular pelotón de refuerzo, Javier Barrera (JB), que venía dispuesto a llegar donde PLK y JOS nos veíamos incapaces de abarcar.
Bueno, y de paso, alguna cerveza y unas cuantas risas cayeron también en el proceso.
Así que, empeñados en no desfallecer y abarcar cuanto pudiésemos, con todo preparado, nos lanzamos a esta segunda y apasionante jornada del Sun&Thunder, que tan gratas impresiones nos estaba dejando hasta el momento. ¡Agarraos fuerte, que vienen verdaderos trallazos musicales!
The Electric Alley.
El Hard Rock es cosa de Apaches.
Pues como bien apuntan mis compañeros JOS y PLK, sobornado por unas pocos de zumos de cebada, me alentaron e invitaron (nunca mejor dicho) a coger teclado y móvil y escribir mis impresiones de los grupos del viernes.
Y a mí que me encanta esquirlear, entre charla con conocidos e incentivar a algún seguidor nuevo, he aquí mi punto de vista sobre lo vivido. Y qué mejor que comenzar la jornada en el Callejón Eléctrico.
Los gaditanos, de los que me enamoré desde aquel lejano Electric Rock Day del 2018 (donde venían presentando el que para mí es una obra maestra «Turning Wheels»), son garantía de un buen rato de auténtico Hard Rock.
Sólo tocaron en esta ocasión «Celebration» de éste álbum y se centraron como es lógico en su último y también magnífico «Apache». Sonaron potentes y energéticos con «Hurricane», «Firework», y de su segunda obra «Get Electrified!» (imposible no moverse con este tema), y «Last Letter».
Una vez más, Jaime Moreno hizo gala de su potente voz, y Nando Perfumo nos regaló unos solos perfectos. El cuarteto es de una calidad increíble, y además con una actitud y presencia escénica que rivaliza con cualquier grupo con más renombre, garantizan un espectáculo de primer nivel.
Para ser el primero de los grupos en tocar en el escenario principal ese día, sonaron muy bien y aunque por razones del calor y la hora tempranera, hubo un público moderado, fue bonito ver a fans acérrimos y otros con pintas más «metaleras» disfrutando y descubriendo al grupo. Mejor arranque de jornada no pudimos tener.
Texto y fotos: Javier Barrera (JB).
Sphinx.
Tirando de Galones.
Desde que Manuel Rodríguez decidiera reunir de nuevo a Sphinx, no habíamos podido verlos todavía, así que no podíamos perder la ocasión de hacerlo este día. Sí, sabemos que el pasado 17 de mayo los tuvimos a tiro en Sevilla, pero decidimos ir ambos a ver a Salduie, que tocaba el mismo día y teníamos esa deuda con los gaditanos.
Y vaya por delante que no decepcionaron en absoluto. ¡Vaya demostración de experiencia, saber hacer y fuerza escénica que se marcaron sobre el Thunder Stage! Cierto es que el grupo cuenta con treinta años de existencia, pero no es raro dudar de lo que vas a ver cuando han estado tanto tiempo en barbecho, ¿no?
Lo que nos sorprendió gratamente fue lo entregado que estuvo el público con la banda, desde la primera nota, coreándose las letras y participando en el ambiente festivo que provocaban los músicos desde el escenario, y creando una atmósfera que recordaba cualquier concierto mítico de finales del siglo pasado. ¡Increíble!
Estando de estreno de su Vida Virtual, publicado este mismo año, no era extraño que diesen a conocer en directo algunos de sus temas, como su tema principal, de idéntico nombre. Pero fue para nosotros un placer volver a escuchar grandes éxitos de toda la vida, como «Momentos de Lucidez» o «Destino sin Fe».
Pero el momento final, con la elección de «Ángel sin piedad», fue impagable. ¡Qué bueno que vinísteis, Sphinx! Y que nos sigamos encontrando por salas y festivales otros treinta años más, al menos.
Textos y fotos: PLK & JOS.
Shakra.
¿Tienes calor? ¡Pues yo te doy Hard Rock!
A estos suizos los escuché en su día cuando sacaron su primer disco homónimo con el cual sorprendieron por el buen sonido y buenas composiciones que contenía, pero no les seguí la pista atentamente más. Cuando lo vi anunciar en el cartel hasta dudé si eran los mismos, y para mi sorpresa sí.
Como no estoy muy puesto en los componentes de la banda, si son los mismos o no (el guitarra principal si seguro, pues ejerció un poco como de «jefe» a la hora de ejecutar los solos y acaparar miradas), me centraré en lo que vi.
El sonido fue bastante nítido, lo único que había poco público para el tamaño del recinto y llegó un momento en que los graves saturaban un poco; pero aparte de ello fue un show muy profesional y con una energía que nos cautivó a los allí presentes.
Su cantante Mark Fox no paró de moverse y recorrer el escenario (llegó un momento que parecía que estaba haciendo una clase de crossfit, que «panzá» de correr y saltar), y con el sol que estaba castigando de lo lindo a esa hora, es de admirar.
Además, su voz rasgada es idónea para el Hard Rock melódico que practican. Arrancaron saludándonos con «Hello» y sonaron también «Raise Your Hands», alentando al público a seguirlos, «Ashes To Ashes».
Y, finalmente, el bis con «Rising High» para marcharse triunfadores y dejándonos más calentitos aún de lo que ya por sí se encargaban las temperaturas.
Texto y fotos: Javier Barrera (JB).
Opera Magna.
Virtuosismo y emoción.
A veces, cuando uno se encuentra con unos músicos y, sobre todo, una voz tan virtuosa y perfecta en su ejecución, teme que se centren en la precisión técnica y descuiden lo que, a la postre, engancha al público: la emoción. Y es que José Vicente Broseta puede discutirle el título de mejor voz lírica del metal español a cualquiera.
Pero es que Opera Magna no es un ejercicio vacío de virtuosismo. Sus composiciones son emotivas y te tientan, te intrigan y te hacen caer en su trampa, enganchándote con melodías trabajadas y, sí, no lo duden, llena de emociones y sensaciones embriagadoras.
Tenemos la impresión de que este viernes de julio fue el que mayor afluencia aglutinó en el Sun&Thunder en general, pero muy especialmente en el escenario del Castillo, el Thunder Stage. Y con el Power Metal sinfónico de los valencianos, os podemos asegurar que ese público estaba entregadísimo.
Y Enrique Mompó y Francisco Javier Nula lo entendieron desde que los pequeños problemas de sonido con los que lidiaron inicialmente se corrigieron, y aquello empezó a funcionar como una máquina bien engrasada y a aglutinar la atención y la emoción de todos los asistentes.
Es bonito cuando un grupo va con todo lo que tiene, a darse por completo y vaciarse en los escasos minutos de los que disponen, y el público lo recibe y se lo devuelve con creces hacia el escenario. Se produce magia. Eso es lo que nos engancha. Y si esa magia se envuelve en la melodiosa voz de Broseta… ¡ay, amigo! ¡Qué barbaridad!
Tan sólo podemos decir que fue una lástima no disponer de más tiempo, porque el momentazo fue de los que te llevas a casa y vas mascando en el coche mientras escuchas de nuevos sus temas en tu MP3.
Textos y fotos: PLK & JOS.
Sonata Artica.
Un soplo de aire fresco en plena calima.
Mi experiencia con los finlandeses es un poco irregular. Los he visto multitud de ocasiones y la mayoría me han llegado a aburrir, pues han caído en la monotonía para mi gusto.
El caso es que dije: me quedo a ver un primer bloque y después de “Tallulah” ( la cual siempre se la grabo a una amiga que les encanta y claro, hay que darle envidia), y me voy.
Pues no me fui. En esta ocasión sonaban tan bien (el retraso mereció la pena), estructuraron tan bien el setlist para que no te hartases de dobles bombos o de partes lentas, y la banda interpretó los temas excelentemente, llevada en volandas por un Tony Kakko espectacular, que no pude resistirme y me los empapé enteritos.
La escenografía recreaba como la portada de su último álbum unos glaciares, y que más habríamos querido en ese momento que algún aire de esos lugares. Aunque el calor ya no era tan asfixiante y no se llegó a derretir ninguno de ellos.
Sólo contaron con una hora escasa, pues como digo hubo un poco de demora en el comienzo, muy bien aprovechada con temas de todas las etapas. Tres del último álbum que maridaron muy bien con los clásicos y los de una fase intermedia.
Para el final se guardaron las balas principales, claro; “FullMoon”, “Wolf & Raven” y “Don’t Say a Word” dejaron a los fans y a los no tanto satisfechos al 100%. De las mejores descargas que he visto de ellos.
Texto y fotos: Javier Barrera (JB).
TYR.
Comienza el desembarco.
Me subí la cuesta hacia el Castillo Sohail (bonito entorno para disfrutar de conciertos), y llegar antes que los vikingos al Thunder Stage, pues empezaba el desembarco, dispuestos a conquistar tierras malagueñas.
Los TYR, llegados desde Dinamarca, no necesitaron ni pantallas, ni humo ni efectos para arrasar aquello a base de buenas melodías, potencia, velocidad, coros perfectos y agresividad sin perder el elemento folk que les caracteriza.
El público empezó un poco timorato y escuchando; pero llegó un personaje vestido de vikingo hacha (de plástico, claro) en mano y la arenga fue imparable. A partir de ahí pogos, bailes y brazos en alto sin parar.
El grupo sonó realmente bien y plasman en directo de forma excelente los temas. Cada uno acertadamente adaptó su papel, y así Heri Joensen cantó y tocó su guitarra con poses de líder absoluto; Hans Hammer nos regaló unos solos y guitarrazos devastadores.
Gunnar H. Thomsen fue la parte simpática del combo, poniendo caras y animando sin parar a la tropa; y Tadeusz Rieckmann golpeando su batería sin piedad.
«By the Sword in My Hand» comenzó la batalla, y con himnos como «Blood of Heroes», «Hammered» y la fantástica y pegadiza «Dragons Never Die» devastaron la zona. La primera horda vikinga a la que hice frente, ¡me ganaron!
Texto y fotos: Javier Barrera (JB).
Accept.
Un espectáculo infinito.
Una de la «cositas» que pasan cuando juegas con un único escenario principal, es que te encuentras con uno de los platos fuertes del día, tocando con el sol en la cara. Que no es malo, pero todos reconoceremos que un gran escenario como el del Marenostrum, pierde parte de su eficacia si la luminotecnia es casi imperceptible.
Pero conforme Accept fue lanzando sus descargas sólidas, contundentes, exquisitamente ejecutadas, y fue desplegando por el escenario su saber hacer en la interacción contina con el público y la teatralización de sus gestos desde su estudiada vestimenta, cualquier pensamiento se borra de tu cabeza y todo lo que cabe es música.
Cuesta pensar en otro gran clásico que pueda conseguir lo que hacen ellos con precisión alemana: intuyes lo que van a tocar, sabes cómo trabajan la escenografía y su vestuario, los has visto en un buen puñado de ocasiones y, en definitiva, puedes pensar que va a ser «más de lo mismo». Pero empiezan a tocar y… ¡Madre mía!
Por más que quieras mantener el recuerdo de lo bien que sonaron la última vez que los viste, por más que sepas que son excelentes en lo suyo y por más que estés prevenido, Accept te vuelan la cabeza con una facilidad pasmosa. ¡Qué manera de vivir la música a la vez que la interpretan y engancharte para llevarte a donde quieren!
Tendríamos que destacar todo el set-list, pero no podemos dejar de decir que ver tres guitarras y un bajo desgranar «Riff Orgy» nos provoca una necesidad inmediata de saltar, gritar y volvernos más locos de lo que habitualmente ya estamos.
Por supuesto, temas como «Pandemic» o «Fast as a Shark» son éxitos inmediatos desde el primer acorde, y eso lo saben bien ellos, que los guardan para el final del repertorio.
Por no ponernos muy pesados, que aún hay mucha tela que cortar y como resumen final del concierto: ¿Cuándo vuelven? Pues guárdennos dos entradas.
Textos y fotos: PLK & JOS.
Ensiferum.
Tomando al asalto el castillo.
Tuve qiue sacrificar gran parte de Accept para volver a la batalla vikinga. No pasa nada, pues como me los tiré a pecho en el Z!, como podéis leer aquí, pues tras escuchar «Metal Heart», a correr cuesta arriba hacha en mano (no echéis cuenta, no llevaba nada en realidad) para la siguiente devastación nórdica.
Estos venían con pintura de guerra, pantalla encendida y muchas ganas de victoria. Y así fue. Desde la inicial «Fatherland» todo fueron pogos, cantos, bailes y brazos en alto cantando.
Se hizo notar también la colonia finlandesa que hay por la costa del sol, pues algunos los escuché cantando perfectamente todas y cada una de las letras; por lo que intuí que de Trebujena no eran (igual estoy equivocado).
Si una palabra puede definir aquel rato que pasamos allí fue FIESTA. Hubo momentos de todo tipo, y hasta con el personal sentado en el suelo imitando como si remasen (hasta entonces sólo lo había vivido con Alestorm), con lo que todo el mundo se lo pasó pipa.
En lo musical, el grupo impoluto, con muchas ganas y sin parar de alentar al público, que se dejó llevar y no pararon de pedir más y más. ¡Segunda batalla victoriosa!
Texto y fotos: Javier Barrera (JB).
W.A.S.P.
Se hicieron de rogar, pero esta vez no defraudaron.
Retrasarse cuarenta minutos en empezar en un festival donde eres cabeza de cartel, y detrás de ti vienen otros grupos que tienen que cumplir un horario (pues el recinto y la organización tiene que cumplirlos), no es de recibo.
Pero si encima eres W.A.S.P., que ya sabemos cómo se las gastan y colmas de exigencias e impedimentos a la organización y a todo el personal anexo (prensa, seguridad, etc), pues es una falta de respeto a todas luces.
Es cierto que pueden surgir imprevistos que te demoren un poco, pero estar probando sonido con el público allí esperando… en fin. Otro de los temores que se me venían a la mente fue en que estado estaría Blackie. ¿Saldría sentado o de pie? ¿cantaría algo o ya se daría al playback totalmente?
Pues fue arrancar aquello y tengo que decir que, salvo en Granada allá por el 2010 (cuyo concierto fue insuperable pues llevaban aún el micrófono en forma de manillar, Blackie ataviado con toda la parafernalia y el espectáculo que en aquel momento representaban W.A.S.P.); de esta formación más «formal» y menos gamberra sin tanto artificio, es la mejor sin duda.
Blackie ha perdido mucho peso y se le ve en mucha mejor forma. La voz se le ve que (lógicamente), está un poco cascada, pero a pesar de los típicos coros con su propia voz sampleada y multiplicada, se le notó bastante más natural y en «Forever Free» se atrevió hasta un pequeño trozo a capella.
La otra de las agradables sorpresas fue el repertorio. Se tocaron de pe a pá y en el mismo orden su primer e icónico álbum. No llevaron pirotecnia ni fuegos, únicamente un poco de humo.
El protagonismo lo tuvieron unos telones muy «texanos» y una gran pantalla donde iban proyectando parte de los videoclips de los temas o partes de las películas donde fueron banda sonora.
Aquello fue un ejercicio de revival bastante bonito y efectivo para la mayoría de los que estábamos allí presentes, pues muchos la quinta decena de años, o la rozábamos o la pasábamos, y claro; nos «salieron los dientes» musicales con estas canciones y estos videoclips.
A día de hoy huelga decir que W.A.S.P. es Blackie y compañía. El guitarra Doug Blair cumplió su cometido ejecutando los solos lo más fidedignamente posible, aunque los puretas como yo siempre echaremos en falta a Chris Holmes y su personalidad.
Mike Duda hizo del bajista cumplidor que además le da movimiento a la escena, y el que más me gustó por que sonó de auténtico lujo, fue el batería, quien creo es Aquiles Priester.
Después de retirarse, venia el momento de los bises. Y qué bises:
Un par de medleys formados por «Inside the Electric Circus» / «I Don’t Need No Doctor» / «Scream Until You Like It»; y «The Real Me «/ «Forever Free «/ «The Headless Children»; y «Wild Child» y «Blind in Texas» para terminar de una manera apoteósica vista desde el lado del fan.
Después de tantas anteriores decepciones, encontrarte con tan grata sorpresa, hizo que el viaje exprés a Fuengirola me hubiese merecido la pena, y mucho.
Texto y fotos: Javier Barrera (JB).
Saurom.
Lección de Profesionalidad y Señorío.
Se hace realmente complicado hacer una crónica del concierto que ofreció Saurom en los compases finales de esta segunda jornada del Sun&Thunder. Y más difícil si venimos de un espectáculo de más de dos horas y media, justo la semana anterior, en la memorable edición del Condado Rock Fest, que comentamos AQUÍ.
A nadie vamos a sorprender ahora si decimos que desde Esquirlas de Metal, y muy particularmente también PLK y JOS a nivel personal, nos sentimos cercanos (muy cercanos) a los de San Fernando. No perdemos ocasión de escucharlos cada vez que podemos, y hacemos por poder más veces de las que os creeríais.
A nosotros, en este contexto, ver que en los festivales a los que acuden les conceden únicamente una hora, y siendo completamente conscientes de lo que son capaces de dar en un concierto largo, nos produce una sensación agridulce. Dulce porque que te llamen los grandes festivales, es un reconocimiento. Pero… ¿por qué una hora?
Pues bien, que un grupo internacional más que consagrado, de gran trayectoria y con una calidad musical que no vamos a discutir aquí ni ahora porque no es tema, abuse de su situación y ¿poder? para robarle media hora de su tiempo a un grupo tan profesional, tan entregado y tan trabajador como Saurom, hace que nos hierva la sangre.
Antes del W.A.S.P.-Gate, habíamos estado hablando con algunos integrantes de la formación, y estaban muy emocionados con su participación en este nuevo festival. Se les veía felices, preparados para darlo todo. Habían preparado un set-list diferente en su orden y en su concepción, para tratar de darnos lo mejor en una hora.
Cuando, tras sonar «El Círculo Juglar» y habiendo dejado varias canciones pendientes, tuvieron que salir del escenario sin siquiera hacerse la foto de rigor, y los miembros de seguridad nos pidieron que fuésemos saliendo, el público coreó varias consignas, entre la que destacó «más metal español». Quien quiera entender, que entienda.
Sobre el breve concierto en sí (alargado 10 minutos gracias a la organización sobre la hora maracada para su fin), destacar que arrancaron con «No Seré Yo», ese himno absolutamente genial que tanto ha calado entre los fans juglares, siendo la primera vez que recordamos que inicien así de fuerte un espectáculo.
De El Principito escuchamos «El Farolero», «Todo en Mi Vida», «Baobabs» y «El Rey Que No Sabía Mandar», echándose en menos la preferida de JOS: «Mil Estrellas». Hay que destacar cómo el público ha hecho ya esos temas tan suyos como los más clásicos, y vibra con cada riff de Raúl (qué mago de las seis cuerdas) y cada intervención de Narci.
Joselito fue más Air Joselito de lo que nos tiene acostumbrados en esta gira, y Antonio repartió mandobles con rabia contenida en cada tema. Santi, casi sin inmutarse, ejecutaba cada nota con perfección y sostenía las composiciones desde su esquinita.
Pero dejadnos hablar ahora de Migue, que está a un nivel vocal extraordinario. Un momento de madurez donde sabe modular la emoción y contenerla, dándole a cada tema justo lo que precisa. Pellizco y fuerza, en su justa medida.
Pero es que, en esta ocasión, además de sentar cátedra musical demostró que él (y nosotros añadimos al resto del grupo en esto), es un SEÑOR. En lo poco que se pudo dirigir al público, dedicó unas palabras al grupo anterior para alabar su música y declararse admirador de ellos. Justo después de lo que les habían hecho.
Y lo dijo de corazón, no nos cabe la menor duda. Lo sabemos porque, cuando el grupo se afanaba por prepararlo todo y recortar el tiempo muerto cuando acabasen los otros y pudieran empezar ellos, él salió con otros miembros de su equipo a escuchar como público a quienes les estaban robando su tiempo.
Por eso, cuando se declaró seguidor y admirador de su música, sabemos que lo dijo en serio. Y también decimos que, frente a quien malentiende qué es ser una estrella, lo que Saurom hizo es saber estar, demostrar señorío y educación. Y dar «una guantá sin manos», que decimos por aquí. Olé tú, Migue, y olé Saurom.
Más que crónica, desahogo y fotos: PLK y JOS.
Whäldemar.
¡A muerte!
El mismo Carlos Escudero te da el titular, y es que no hay otro. A sabiendas de que eran más de la una de la madrugada, que hubo que subir de nuevo la cuesta y que la mayoría ya estaba pensando en replegarse, espetó un: ¿que nos hemos hecho 10 horas de furgoneta para nada? ¡Aquí estamos A MUERTE!
Y vaya si se lo tomó a pecho. Golpeó el escenario con su bastón real, se bajó a cantar en medio del público, y no paró de alentar para que aquello no decayese en ningún momento.
Metal sincero y potente para terminar la fiesta por este día. ¡A morir por el metal!
Texto y fotos: Javier Barrera (JB).
Y, como quien no quiere la cosa, se nos marchó la segunda jornada del Sun&Thunder, y llegó la despedida de nuestro querido Javier Barrera (JB).
Pero aún nos quedaba una intensa y emocionante jornada de sábado, que encarábamos con poca confianza en nuestra resistencia física, pero esperanzados de que la revitalizadora cerveza obrase en nosotros el milagro de la milagrosa recuperación.
¡Pero no os vayáis todavía! Os dejamos justo aquí abajo una galería de fotos de esta segunda jornada. Si no la visualizas bien en el móvil, siempre puedes acceder a ella pinchando directamente AQUÍ.
«Subimos al castillo, bajamos a la playa, pero siempre al compás que nos marcó la música».


Shakra son suizos y no suecos.
¡Vaya patinazo! Lo corregimos, gracias por el aviso.