Sun&Thunder 2025: Crónica del sábado
Todo llega a su fin, metal splinters, y tras las grandes jornadas del jueves y el viernes (podéis leer sus crónicas pinchando sobre los días), llega la hora de disfrutar de las últimas descargas de esta primera edición del Sun&Thunder que nos ha traído de todo y casi todo, bueno.
Claro, también ha habido cositas que entendemos que se pueden mejorar, o que hemos escuchado que el público ha comentado que no acababan de gustarles. ¿Quién es perfecto? Pero como nos consta el buen talante y el espíritu de mejora que siempre ha distinguido a la organización, haremos un resumen de lo más destacado, en uno y otro sentido, al finalizar esta crónica.
Por ahora, vamos a comenzar el repaso de las bandas que pudimos disfrutar en esta tercera y última parte de nuestro repaso a lo que fue el festival, no sin pedir disculpas a la gran cantidad de grupos a los que no pudimos ver, o no lo suficiente, como para hacer una crónica de lo que fueron sus conciertos. Prometemos darles prioridad en otra ocasión que coincidamos, que seguro que será pronto.
Brutal Thin.
Descarga bestial para romper el Thunder Stage.
Para empezar la jornada, tomamos la decisión de encadenar los cuatro primeros conciertos en el Thunder Stage. Y ya a las 14:30 estábamos envueltos en una tormenta de sonidos indescriptible. Saltaron los chicos de Brutal Thin haciendo honor a su nombre y atronando con violencia el Castillo de Sohail. Daba igual que aún hubiese poco público congregado, ahí no salieron a hacer rehenes, sino a patear conciencias.
En peores garitas han hecho guardia estos veteranos algecireños, que no querían desaprovechar la ocasión para dejar su impronta en los que nos congregábamos allí. Saltos imposibles, energía desbordante, actitud punk y transgresora, letras que conectaron rápidamente con el público, y una amplia trayectoria y experiencia puesta al servicio del espectáculo.
Daba igual que no fuésemos muchos. Saltamos, disfrutamos y hasta hicimos algún mini-pogo alocadamente divertido, a los sones de estos jabatos inasequibles al desaliento y a los que parecía no afectar el calor asfixiante. Su mezcla de estilos entre underground y hard-core, su fuerza en directo y lo eléctrico de su actuación, nos llevaron a quedarnos con cara de tontos cuando acabó su tiempo.
No creo que ninguno de los allí congregados le hubiésemos hecho asco a una horita más de lo que nos estaban dando los Brutal Thin, que se fueron orgullosos de su trabajo, y con razón.
Ciclón.
La complejidad de lo simple.
Le tocaba el turno a Ciclón, una banda de heavy metal clásico y sin fisuras, a quienes ya tuvimos la suerte de ver en el pasado Monasterio Rock Fest, como os contamos AQUÍ.
Por no repetirnos, diremos que cada vez que los vemos, nos gustan más. Esta banda tiene la actitud que deberían tener todas las bandas que muestran su amor por lo clásico. Una presencia escénica, un hacerte disfrutar mientras disfrutan de lo que hacen, que crea una atmósfera única, que evoca las viejas salas en las que antes se escuchaba el hard-rock y el hevay-metal casi en clandestinidad, como si se hiciese algo malo.
Como siguen presentando su último álbum, Magia, dedicaron parte del concierto a temas nuevos, entre los que nos gustaron especialmente el homónimo del disco, «Magia», y también «Aves de Fuego».
Las guitarras de Kike García y Pablo Yagüe suenan a clásico por derecho, aunque Ciclón no deja de sorprender, incorporando personajes a su espectáculo, como el protagonista de «V de Victoria» y un militar algo ajado, que interactúan con el grupo y el público, haciendo que vayas de sorpresa en sorpresa hasta el último momento, en el que «Matar por matar» proporcionó el ambiente ideal para el clímax final.
Azrael.
Madurez y plenitud.
Con muchas ganas se esperaba ya a Azrael en el Thunder Stage. Además, las dos actuaciones previas habían dejado bien caliente al público, que ya comenzaba a mejorar en número, manteniendo la actitud festiva que se estaba viviendo, pese al calor, desde primera hora.
Y salieron a por todas desde el primer momento los granadinos, sin querer que el público se enfriara con un «Nada que Temer» que encendió la chispa de lo que sería un concierto corto, demasiado corto para lo que la experimentada banda se merece y su historia musical representa.
Nos gustaron especialmente como sonaron «Vivir/Morir» y «Es tarde ya», con un Mark Riera colosal, completamente volcado en dar lo mejor de su voz y de su alma en cada nota. Sonaron contundentes, enérgicos, directos, los siete temas que compusieron el set-list elegido para esta ocasión, un gran acierto en sí.
Y así transitamos casi en éxtasis, hasta que «Sacrificio» marcó un final épico, con todo el público coreando el estribillo y los músicos mostrando con las sonrisas de sus caras que es esto justamente lo que persiguen día a día. Un sentimiento de hermandad, un momento de comunión que no siempre se da, y que en el Castillo Sohail pudimos disfrutar por completo.
Daeria.
Pese a las apariencias, no vinieron de vacaciones.
Pero cómo se les ocurre a estos chavales aparecer en el escenario con bañadores, camisas hawaianas, pistolas de agua… daba la impresión de que unos guiris despistados se habían colado en el escenario. Pero no, ese fue el guiño que quiso hacer Daeria al entorno, al momento y al calor reinante, pero se quedó eso, en un gesto simpático porque pronto demostraron que no habían venido de vacaciones a Fuengirola.
Venían con su álbum Morfeo como contenido principal, pero sin olvidar algún gran clásico por supuesto y, salvo por el reparto indiscriminado de gafas de sol y chorreones de agua agradecidos por los allí congregados, hasta ahí llegó la broma.
Iniciaron su descarga con «El Alquimista», que personalmente nos encanta, e incluyeron (aparte de la necesaria «Morfeo»), temas que también disfrutamos mucho en directo como «Maléfica» y «Fenix», uno de sus clásicos. Ángel Ortiz parecía estar pasándoselo como nunca, con su pistola de agua de un lado al otro del escenario y con una sonrisa que no pudo borrar ni un instante, al ver la respuesta que estaba recibiendo del público.
El gran final de fiesta llegó con «Reina de Corazones», con todos pidiendo «que le corten la cabeza» al compás, y cerrando así (para nosotros, por cuestiones logísticas y de no-ubicuidad) nuestra experiencia en el Thunder Stage, que no podría haber sido mejor ni más acertada. ¡Gran selección de bandas para el escenario secundario que, por momentos, fue más principal que el Sun Stage!
Eluveitie.
Despliegue de talento y emoción.
Antes de empezar, nos declaramos culpables señoría. Culpables de ser devotos de Chrigel Glanzmann y los otros ocho musicazos que, a día de hoy, conforman Eluveitie. Creemos que han dado con la justa mezcla necesaria entre técnica, virtuosismo y emoción, que cuesta trabajo manejar con tanto equilibrio sin que domine ninguno.
Porque si pones nueve músicos de esta categoría sobre las tablas, dispones de los desgarradores gruñidos de Chrigel, y le añades la melodiosa y afinada voz de Fabienne Erni, que es un manantial de agua pura hecha sonido, y encima aciertas con las composiciones aunando tradición y modernidad, y le sumas la actitud correcta…
Vale, hemos avisado de que estamos muy a favor de todo lo que sucedió, pero es que sonaron de fábula. Y los hemos escuchado muchas veces, pero en este Marenostrum tocado por la mano del dios Sun, lo que se vino sobre nosotros fue magia céltica auténtica, embrujándonos con melodías embriagadoras y trenzadas con perfeccción.
Destacar a uno u otro de los nueve músicos sería injusto. Todos rayaron a una altura fuera de órbita. Lo mismo pasaría con las composiciones, y si no fuese porque ya que estáis leyendo esto, tenemos que daros algo, diríamos que todos y cada uno de los doce temas que nos regalaron, fueron los mejores.
Especialmente emocionantes e inspiradas las interpretaciones de «A Rose for Epona» y también, esta vez con un protagonismo absoluto de Fabienne, «The Call of the Mountains», que se sintió arañando el fondo del alma y desgarrando por momentos la garganta al salir. Quise ver lágrimas en los ojos de la cantante. Qué momentazo.
Por supuesto, grandes clásicos como «Exile of the Gods» y «Premonition» no pudieron faltar, y también causaron gran impresión en un público entregadísimo durante toda la descarga que avanzaba creciendo y creciendo en belleza, fuerza y verdad.
Ya parece inevitable que un concierto de Eluveitie acabe con una canción que no sea «Inis Mona», que se ha ganado por méritos propios el ser considerada el auténtico himno de la agrupación. Quizá porque recoge todo lo que es, todo lo que persigue, todo lo que nos ofrece, en una demostración perfecta de cómo se hacen las cosas.
Público entregado, pelos de punta, emoción en los ojos de Fabienne y punto final a uno de los momentos que nos llevamos grabados bien fuerte de este Sun&Thunder que ha pegado fuerte en nuestros corazones.
Uriah Heep.
La apuesta por la fórmula más clásica.
Vaya por delante que lo que se venía sobre el Sun Stage era nada más y nada menos que una auténtica leyenda viva en activo. Uriah Heep tiene sitio propio en el olimpo de los históricos del género, y eso ya no se lo puede quitar nadie.
También podría dar lugar a pensar que se puede permitir pasearse por los escenarios aprovechándose de la nostalgia de los mayores del lugar, y agotando sus últimos momentos en la escena. Pero nada más lejos de la realidad. Esta formación, veterana, cargada de años y de conciertos, se tomó muy en serio su actuación.
Parece lo mínimo indispensable, pero es que hablamos de gente que lleva más de MEDIO SIGLO, así como suena, sobre los escenarios. Y no es que contentasen a los más añejos fans del hard-rock británico del último cuarto del siglo pasado, no. Era impresionante ver cómo los más jóvenes asistían a ese espectáculo con las bocas abiertas.
No se puede negar el carisma de Bernie Shaw, y su capacidad para pasar de los registros más enérgicos a otros en los que pone de manifiesto toda su sensibilidad. Pero es que, además, la complicidad que se le veía sobre el escenario con ese virtuoso del riff desgarrador que es Mick Box, nos dejó momentos llenos de emoción.
Por cierto, si alguien quiere saber cómo debe llevar el ritmo y subir el nivel de cualquier tema en el que participe con una batería, que se ponga un tutorial de Gilbrock. ¡Qué manera de machacar las baquetas, por favor!
Sobre el repertorio, no podemos decir que buscasen grandes florituras ni sorprender. ¿Para qué? Fueron a los clásicos, tampoco es que se prodiguen tanto por nuestro país, así que siempre serán bienvenidos temas como «Gipsy», o el emocionantísimo «Stealin».
Y como saben bien lo que hacen y querían acabar por todo lo alto, nos regalaron un «Easy Livin'», que hizo estallar al público en una explosión final que, pese a que la coincidencia con los esperados Tankard les habían restado algo de afluencia, fue de las mayores que recordamos en todo el festival. ¡Qué bueno que vinisteis, Uriah!
Opeth.
Incomparables y únicos.
Decir que Opeth hace Death Metal Progresivo es correcto. Pero no creemos que sirva para que, quien no los conozca, pueda hacerse una idea de lo que le espera en un concierto de estos suecos que son indefinibles, puesto que lo que hacen no se parece a nada que se pueda oír actualmente en la escena del metal europeo.
Al menos, a nosotros, Opeth solo nos suena a Opeth. Y eso hace que, o lo ames con devoción, o no te gusten en absoluto (con clara inclinación de la balanza hacia la primera opción, sobre todo entre los más jóvenes).
Fue impresionante ver cómo los más antiguos del lugar, que acababan de ver a Uriah Heep, salían pitando del escenario principal, y cómo iban siendo sustituidos por jóvenes que venían, sobre todo, por verlos a los de Mikael Åkerfeldt.
Y no decepcionaron. Con un espectáculo visual usando la pantalla y los juegos de luces y sombras para dar una atmósfera completamente diferente a cada uno de los temas con los que nos deleitaron en su hora y media de concierto. Temas complejos, densos, bien desarrollados y trabajados en todos los aspectos, visual y musical.
¿Cómo puedes llamar «Nº 7» a un tema y que e convierta en una experiencia inmersiva y tan intensa que recuerdes el puñetero nombre? También nos gustaron especialmente «Master’s Apprentices», «In My Time of Need» y «Deliverance», con la que cerraron su actuación. Impresionante espectáculo.
Käbrones.
¡Gran fin de fiesta para una gran primera edición!
¿Qué oscura maldición tendrá Mägo de Oz para que tengamos tantos grupos de ex-miembros, y nunca falte una polémica alrededor de este grupo? Justo con Mägo en medio de una nueva polémica mediática, se presentaban varios de sus excomponentes más carismáticos en esta propuesta denominada Käbrones, a quien ya tuvimos ocasión de escuchar en el último Piorno Rock 2024 (podéis leerlo AQUÍ).
Ver a José Andrea, Carlitos y Frank, bien acompañados, desgranando éxitos clásicos de Mägo, parece un buen plan para un fin de fiesta entre la 1 y las 2 de la madrugada y tras tres días de tralla sin tregua.
Pero vamos a ser claros con nuestra opinión: siendo grandes músicos y teniendo tanto bagaje, nos incomoda un poco que únicamente pretendan girar con temas clásicos de una banda a la que ya no pertenecen. Su renuncia explícita a grabar nuevos temas (y por lo tanto, a componerlos e interpretarlos en concierto), nos da cierta sensación de estar ante una banda tributo muy cualificada, dopada, si se prefiere. Pero tributo.
Escuchar «La Santa Compaña», «La Leyenda de la Mancha», «Molinos de Viento» o «Satania» en la voz de José Andrea es algo que no nos cansaremos de hacer así que, posiblemente, repetiremos cuando tengamos oportunidad en cualquier festival. Nos gusta la música que hacen y cómo la hacen, pero… ese único pero. Dadnos algo nuevo, por favor. Seguro que merecería la pena.
Y con esto llegamos al final de nuestra tercera jornada, que ha contado con textos y fotos de PLK & JOS, ya que Javier Barrera (JB) sólo nos pudo acompañar el viernes. Pero no se vayan todavía, que tenemos las conclusiones, las galerías de fotos… ¡Vamos con ello!
Conclusiones.
Aunque es una primera edición de un festival de tres días, con un cartel de más de 45 bandas, el hecho de que los organizadores no sean nuevos en este tipo de lides ayuda y mucho a que la primera edición del Sun&Thunder haya sido, desde nuestro punto de vista, un éxito incontestable.
No obstante, siempre hay cosas que se pueden mejorar, algunas fácilmente y otras… pues con mayor dificultad, por no depender en exclusiva de la organización. Siendo conscientes de todo esto, ahí van nuestras sugerencias y reconocimientos. ¡Y larga vida al Sun&Thunder!
Puntos a Mejorar
- Julio, Fuengirola, por el dios Sun y la diosa Thunder… ¡Hace falta más sombra! Una zona de remojo por aspersión, un segurata con una Karcher, un algo. ¡Que nos asamos! En fin, que habría que plantear algunas medidas para reducir el impacto de las temperaturas en el respetable.
- Todos vibramos de emoción al ver un cartel tan amplio como el conseguido para esta primera edición, pero quizá un cartel «un poquito» más corto, permitiese que los conciertos empezasen algo más tarde, evitando las horas de más sol frente a los escenarios, que siempre producen imágenes algo pobres para los grupos, que ven como el público se apelotona en la sombra al fondo, dejando su frente casi vacío.
- Sabemos que, disponiendo el Thunder Stage de un aforo reducido en relación al total de asistentes, si no hay solapes en los conciertos que nos obliguen a escoger, vamos a terminar por reventar el Castillo. Pero, aún así, ha habido demasiados solapes dolorosos y es un sentir general.
- Que los conciertos en acústico se lleven a cabo en la zona de descanso de El Rango, no ha sido demasiado celebrado. Es una zona apartada del festival, y nada acogedora en general, con un acceso complicado en coche y largo bajo el sol si vas andando. Habría que repensarse un mejor lugar para estos conciertos, que celebramos y queremos que se mantengan.
- Por último, queremos hacer mención a una queja que hemos escuchado varias veces debido al precio del abono. Por lo visto, ha parecido caro, en comparación con los precios y carteles de otros festivales. Nuestra opinión particular es que 157 € por tener más de 45 grupos a tu disposición, no es caro. Cualquiera de los cabeza de cartel podrían cobrar 90 € por una entrada.
- Además, hay que considerar el recinto, las comodidades y servicios de los que se disponen… en fin, que es cierto que hubo quejas por el precio y nosotros tenemos que transmitirlas y así lo hacemos, por más que hayamos salido particularmente satisfechos en relación calidad/precio por lo que hemos recibido.
Grandes Aciertos
- Lo primero es agradecer que se celebre un festival así en Andalucía. Estamos muy faltos de grandes eventos por esta Comunidad Autónoma y hemos tenido varios intentos frustrados, así que celebramos la decisión y la iniciativa.
- El lugar elegido es un recinto increíble. Poder ver el mar tras el escenario principal, escuchar cómo retumba ese castillo mientras disfrutas del concierto sobre césped artificial, la espectacular grada que permite el descanso (a la que el sol amaga con descender) y las zonas de relax y sombra dispuestas al lado de la barra principal. Todo el recinto es genial. Eso sí: ¿le ponéis una escalera mecánica? ¿Un trenecito turístico?
- Queremos destacar la atención a los asistentes por parte de todo el personal de la organización y del Marenostrum. También especialmente a la gente de prensa, pero hemos notado un nivel de simpatía y amabilidad destacable desde todo el personal de seguridad, merchandising, barras, apoyo… chapó.
- El sonido en el escenario principal ha sido de grandísima calidad. En el Thunder Stage ocurrieron dos o tres problemas que se solucionaron relativamente rápido, pero quitando esos incidentes, también sonó con un alto nivel de calidad. En general ha sido un festival con un sonido apoteósico donde las bandas se han podido lucir a gusto.
- Detalles como ofrecer colgantes para que no se perdieran los vasos reciclables, o las cajitas para guardar las colillas sin que manchen y poder evitar arrojarlas al suelo, son pequeñas cosas, pero que dan muy buena impresión y confirman que se está pendiente de todo. Grandes ideas.
- El mejor acierto, sin duda, ha sido la confirmación de que habrá segunda edición. ¡Ya era hora de un evento de nivel en Andalucía! Esperamos con ansiedad empezar a saber más de la próxima edición.
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¡Pero no os vayáis todavía! Os dejamos justo aquí abajo una galería de fotos de esta última jornada, y otra galería con fotos de público y amigos. Si no las visualizas bien en el móvil, siempre puedes acceder a ellas pinchando directamente AQUÍ para la jornada del sábado y AQUÍ para las fotos de asistentes. ¡A ver si te encuentras!
«Segunda edición confirmada. Apuntadnos desde ya».


