¿Qué es el Heavy Metal?

Joda a quien joda, el Heavy Metal continúa ¡imparable!

     Esta reflexión de nuestro fiel Metal Splinter y colaborador ocasional Javier Fajardo y que ahora convertimos en artículo, data de hace diez años pero sigue teniendo plena vigencia, al menos en buena medida.

Siempre nos hemos preguntado o nos han inquirido sobre ¿qué es esa música llamada Heavy Metal?¿Es sólo música y tan diferente de otros géneros? ¿es una forma de vivir, de entender el mundo, de comportarse y actuar? ¿Por qué ese ensañamiento social aún hoy latente? El autor del ensayo responde desde su perspectiva, personal, con la cual nos identificamos en buena medida, pidiéndole permiso para compartir con vosotras/os, Metal Splinters. Esperamos os guste y nos transmitais vuestro sentir al respecto.

     Sobre este estilo de música hay opiniones de lo más variadas, algunas surrealistas incluso, pero que no siempre concuerda con la realidad. Los hay que piensan que es un estilo de música burdo, con letras sin sentido. Los hay que piensan que esa música solo la escuchan cuatro desgraciados con melenas desgreñadas. También es algo común pensar que las personas que escuchan Heavy Metal son devotos del diablo o algo similar. Los hay que incluso piensan que es la banda sonora de la gente violenta. Y por qué no, también que es la música que más incita al consumo desmesurado de alcohol o incluso drogas.

Todo vale para desprestigiar a un estilo de música que, aunque cueste aceptarlo por algunos, tiene muchísimos adeptos, más de los que la gente pueda creerse. No es necesario tener melenas descuidadas para ser aficionado a la música Heavy Metal. Ni tampoco son hijos de Satanás. Ni drogadictos ni borrachos. Y mucho menos gente violenta, más bien todo lo contrario.

La música Heavy Metal abarca todo tipo de sentimientos. Puede describirte el sufrimiento desgarrador de una madre que pierde a su hijo como consigue infundirte coraje suficiente para afrontar tus problemas personales con una canción en la que no existe la palabra “rendición”. Puede abrir el corazón de quien escucha con una hermosa canción de amor, o también puede rescatar del olvido grandes acontecimientos históricos. Todo ello con vertiginosos acordes que pueden sacarte el corazón por la boca o con una suave melodía capaz de arrancarte una lágrima de los ojos, según requiera la letra.

Con respecto a la familiarización errónea del Heavy Metal con ritos satánicos o adoraciones al diablo, es algo que viene de muy lejos pero que no por ello es correcto. Esto es debido a la poca simpatía que despierta entre los seguidores del Heavy Metal todo lo relacionado con la Iglesia (y viceversa). La música Heavy Metal se caracteriza por decir sin medias tintas la verdad y por denunciar las injusticias de las que hemos sido testigos mudos durante tantos siglos, como la Inquisición. Esto compromete y fastidia, y en este caso lo más fácil es desprestigiar para ocultar. ¿Cómo? Con algo que pueda alejar a la sociedad de este conjunto. ¿Qué es lo que teme la gente? ¿El diablo y el infierno? Lo asociamos rápidamente a la música Heavy Metal y problema resuelto…

Con las drogas y el alcohol, tres cuartos de lo mismo. Es más fácil encontrar gente alcoholizada y con los ojos fuera de las órbitas por consumo de estupefacientes o cannabis o similar en cualquier discoteca antes que en un concierto o festival de música Heavy Metal. Pero mi niño no hace esas cosas. Lo hace ese desgraciado de las greñas que va siempre de negro… Aquí entramos en una nueva dimensión: Los aficionados al Heavy Metal suelen ir con camisetas oscuras, ello es asociado a lo gótico y esto, a lo tenebroso, lo relacionado con cementerios, profanación de tumbas y demás barbaries que la gente es capaz de elucubrar.

“Vale, lo que tu digas, pero son unos violentos, eso no lo podrás negar”. No es solo que lo niegue, es que lo rebato. La gente que escucha este tipo de música es noble, no pelea por tonterías y si puede solucionar el conflicto hablando, lo hace así. Son gente culta e inteligente en su total mayoría, y son conscientes de que llegando al insulto o a las manos no se solucionan los problemas. Para ver una sangrienta batalla campal no se moleste en incordiar a un Heavy Metal. Vaya a un estadio de fútbol. No tardará mucho en cumplir su deseo.

En definitiva, la gente que escucha Heavy Metal son gente normal, con su trabajo, su familia, sus ilusiones y sus ideologías. No son desechos de la sociedad, ni ignorantes, ni diabólicos ni violentos. A quién no haya quedado convencido de ello, le invito a que vaya a un concierto de música Heavy Metal y en mitad del concierto le dé un empujón al más corpulento que encuentre. Ya le diré yo lo que va a pasar: Se va a volver y le va a dar un abrazo, diciéndole que no pasa nada, que un despiste lo tiene cualquiera. Y si por un casual luego se encuentra en un aprieto, él será quién dé la cara por ayudarle, porque ténganlo claro, el Heavy Metal es una Familia.

Autor de la entrada: Heavyer

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