Monográfico Hammerfall

Let the Hammer…fall !

     
     Os traemos  un especial en La Esmeriladora sobre la banda sueca.  Hammerfall irrumpieron fuerte a finales de los ´90 y propulsaron una nueva ola del Power Metal, de corte más épico. Pablo Aliscar analiza su carrera desde aquel lejano y exitoso «Glory to the Brave» hasta el disco «Built to Last». Esperamos disfrutéis del legado de Héctor.
 

Discografía:

   

     Volviendo a las raíces. Hammerfall significó mucho en su día cuando les descubrí, allá por el ´97, a la par que sacaban su debú «Glory to the brave», que tuvo su impacto en la escena que por entonces seguía eclipsada en parte por el boom del Grunge, estilo que dominada la década. «G.T.T.B.» supuso aire fresco y sobre todo un grito de esperanza en el Heavy Metal de corte más clásico, auspiciando un nuevo género como fue el Power Metal Épico, junto a bandas como Rhapsody quienes curiosamente también blandieron espada en 1.997 con aquel mítico «Legendary tales». También fue decisiva en esa época una formación de gran prestigio como los fineses Stratovarius (más sinfónicos, menos «warriors»), si bien aparecieron mucho antes (1.989). Por supuesto, sin gigantes como Helloween o Manowar, entre otros, no podríamos hablar de combos como el que nos ocupa, el guerrero del martillo invertido/caído.

     La cuestión es que Hammerfall llegaron para quedarse, aunque a nuestro parecer su carrera ha ido siempre de más a menos. «Glory…» fue, es, un discazo. No hay pieza descartable, todos hits. Los tres primeros cortes son tres auténticos himnos. «The Dragon lies blleding», «The Metal Age» y «Hammerfall», diría que de los 8 mejores temas compuestos por los suecos. La canción «I believe» marca el deje de lo que serán sus baladas. «Steel meets steel» y «Unchained» son otros cortes típicos, como «Stone cold», algo más oscuro y pesado. Su predilección por incluir covers se inicia con «Child of the damned» (Warlord) y cierra el redondo un medio tiempo/baladón que eriza vellos, como es «Glory to the brave», que se plasmó en un clip muy conseguido y emotivo.

  Me quedo con una cita que leí de un internauta: «Nunca han superado su primer disco»

     Luego vendría una segunda obra de gran manufactura como fue «Legacy of kings», realmente muy en paralelo a su debú, no sólo en cuanto a lo cualitativo y estilístico, sino también en lo tocante a la distribución de los temas, en el orden en el que aparecen. Esto es: tres primeros cortes sublimes, los mejores del disco; un quinto «Remember yesterday» (como el cuarto «I believe» del Glory) en una onda más pausada, balada. La versión viene encarnada esta vez por «Back to back» de los daneses Pretty Maids. Y como telón final, la balada más elaborada, «The fallen one», como lo era la propia «Glory…»

Este tipo de estructura a la hora de colocar canciones también fue muy característico de los Rhapsody de los por entonces bien avenidos Turilli & Staropoli (abrían álbum con intro épica seguida del tema single/cañón, cerraban con la composición más extensa y elaborada).

     En favor de este «Legacy…» hay que decir que es un muy digno sucesor, recogiendo ese legado inicial, todo el potencial de la banda liderada por Dronjak y Cans. Aún así, consideramos que el primer lanzamiento está algo por encima del segundo, aparte de constituir el descubrimiento de la banda, marcar el comienzo de una época y tener connotaciones especiales en lo personal (recuerdo que lo compré en la extinta Arise, tras leer una reseña de su concierto en Madrid en la Kerrang, me parece). Tuve que escucharlo, hasta rallarlo casi, en mi PC de sobremesa, porque no tenía aún mini cadena. Y también me agencié camiseta manga larga del Glory, una pasada de diseño que me ponía con asiduidad pese a quedarme algo grande de talla…

«Grandilocuentes coros, siempre bien
insertados y grabados (seña de identidad), han

sabido siempre dotar a su sonido de una épica 
singular»

    Y llegó «Renegade». Dicen que el segundo disco suele ser el más complicado de elaborar  por cuanto el artista tiene toda tu vida para el primero pero toda la presión para continuar la senda. El tercer disco puede significar el de la consagración. Para mi, el primo de HF  fue carta de presentación y espaldarazo a la vez. 
«Renegade» contiene algunos tracks decentes y un tridente que sigue la estela de los exitosos nombrados: el propio single/hit «Renegade», «Templars of Steel», «The way of the warrior» y la mediotiempo «A legend reborn». No mucho más. No es mal disco, pero… Y aquí, el martillo empieza a pesar demasiado, la magia empieza a flaquear, y también perdemos las huellas de las pisadas del Rey Héctor (King Hector es como se llama la figura que aparece en prácticamente todas las portadas).

     Arrivamos a 2.002. El Power Metal inicia su ocaso. Su poder va mermando, por la sobresaturación del mercado, escasa calidad de bandas-clones y preponderancia de otros estilos. Hammerfall estira la fórmula con su cuarto trabajo, «Crimson thunder». Sí, el trueno boreal (púrpura, carmesí…) Y como una metáfora del primero de los once cortes que lo integran, se convierten en jinetes de la tormenta, «Riders of the storm». Y aguantaron bien el embate…pese a ser este «C.T.» un disco sin pena ni gloria, un L.P. corriente en nuestra opinión, que no obstante coincidió con un momento álgido del grupo, con gira por Latinoamérica, presencia perenne en multitud de festivales y un gran éxito del videoclip del tema «Hearts on fire», marca de casa e inconcebible que falte a su cita con cada directo de los templarios. Como curiosidad, reseñar que con esta nueva entrega no superaron las ventas del anterior, no decayendo sin embargo su popularidad. También se recordará esta etapa por un par de incidentes más anecdóticos que otra cosa, sin mayor trascendencia como fueron una agresión severa al vocalista con 25 puntos de sutura en su ojo izquierdo y un accidente motero del líder Dronjak con fractura de brazo. Y hablando de calidad, para algunos fans/medios, sin embargo, éste es una pieza excepcional en la carrera de los de Gotemburgo. Sí que podemos destacar el megahit «Hearts on fire», la composición homónima del disco, y sobremanera «On the Edge of Honnour» y «Hero´s Return». Pero pistas como la homónima «C.T.», densa/pesada/pausada muy Black Sabbath o muy a lo Kiss en estribillo, u otras más simples, no lo hicieron despegar. 
    Otro apunte a destacar, es la imagen de la formación, esa primera proyección, ese primer acercamiento que tendrán con sus fans. Cambian de ilustrador, sustituyendo al gran Andreas Marschall por un, entendemos, menos brillante Samwise (Didier), imprimiendo a Hector un aspecto y contexto más de cómic, con menos fuerza y presencia (nuestro parecer). 

En 2.003 ven el momento idóneo para lanzar su primer directo, «One crimson night».

   En 2.005 sacan «Chapter V: Unbent, unbowed, unbroken», un año más tarde «Threshold» y en 2.009 «No sacrifice, no victory», tres álbumes que en su día pasé por alto, por poner el foco en otros grupos y géneros, por cansancio del estilo martillo invertido… la cuestión es que pasado el tiempo, los fui retomando, eso sí, muy paulatinamente, y aunque en su día escuché tales obras, no encendieron la chispa de nuevo, quedándome con algún hit suelto distintivo de los suecos. Ahora, en retrospectiva, y tal vez mismamente animado por sus últimos lanzamientos, pillar material  y verles en el Leyendas, y dedicándole el tiempo del que les privé en aquellos años, pues no me parecen discos malos. De esos tres, sin duda el Chapter five es el que se lleva el galardón de mejor disco, con composiciones realmente épicas y recuperando, a mi parecer, el feeling y la calidad. Hay verdaderos cañonazos, temas que recuerdan al esplendor GloryKings, desde la apertura con «Secrets», con ese arranque de ligados riffs y poderosa entrada vocal acompañada de pegada a los parches, con estribillo y gancho marchamo HF, la melosa y simple pero efectiva «Blood bound», continuando con la poderosa y épica «Hammer of Justice», una del medievo con cierto encanto como «Imperial» y el hit «Fury of the wild», de esos que se te meten en la sesera y estás todo el día canturreando… finalizando con la pieza más elaborada y extensa que han grabado hasta la fecha, los 12:19´ del «Knights of the 21st Century».

      «Threshold» es una creación flojita, más hardrockera quizá, con menos de los HF acerados y falta de pegada. Ello lo apreciamos en cortes como el propio single «Natural high», «Dark wings, dark words» o «Howlin´with the ´pac». Podríamos resaltar las piezas «Shadow Empire» y «Carved in stone» por la épica que imprimen, en especial esta última, pesada, pausada, vigorosa. Antes de editar su séptimo plástico, tuvieron tiempo para sacar un par de «Best of», como fueron «Steel meets steel – Ten years of glory» (2.007) y «Masterpieces» (un año después). 

     «No sacrifice, no victory», ya con Pontus Norgren como nuevo percutor a la guitarra, si decíamos que con Threshold la vena hardrockera emergía del cuerpo de Hector, aquí se refrenda. Como ejemplo, «Life is now», canción vitalista que coquetea con el Pop Rock, de estructura simplista, o «Punish and enslave», movidita con riffs y maeras de ritmoso Hard

«Sin lugar a dudas es el cedé más blando y de 

menor  calidad  de  la factoría HF. Y por eso se

entiende su giro sonoro en el siguiente trabajo, 

Infected, buscando retomar el timón o hacerlo

 virar para recuperar rumbo perdido.»

    Sin lugar a dudas es el cedé más blando y de menor calidad de la factoría HF. Y por eso se entiende su giro sonoro en el siguiente trabajo, «Infected», buscando retomar el timón o hacerlo virar para recuperar rumbo perdido, sin saber muy bien qué tipo de Rock Metal hacer, o al menos es la impresión que dieron. Quizá «Legion» que sigue el designio tradicional, «Hallowed be my name»«Something for the ages», que aún siendo una instrumental extensa de cinco minutos (magistral, eso sí), sean las que salvaríamos de la ecuación ofrecida en este curro de mínimo sacrificio / máxima pifia.

    Y entonces decidieron experimentar, con un sonido bastante alejado de los parámetros Powermetaleros, apostando por un Metal rockerizado, más directo, mucho menos pomposo. Pasaron a resetearse y cambiar sustancial pero fugazmente de senda con el álbum más arriesgado y diferente, «Infected», y como muestra el artwork, donde por primera y única vez no aparece el guerrero «Hector» en la cubierta del cedé.

   Si bien con el artwork y el primer corte «Patient Zero» la intención es bien clara de desconectar con lo hecho siempre, «Bang your head» mantiene el sello indeleble de la formación sueca.  «One more time» es empalagosa y repetitiva hasta la saciedad.
«El día de los Muertos» se queda en un intento, un guiño a los fans hispanoparlantes de nula suerte y gracia. La principal seña de identidad de los de Gotemburgo, los coros, tienen menor presencia, empuje y pomposidad aquí. De claro concepto diferente, cambiaron la temática guerrera medieval para adentrarse en el mundo caótico, subrepticio y mugriento de los no muertos, aspecto este que enfureció a los seguidores/as más fieles y tradicionales (a mi me chocó bastante, junto con el viraje sonoro)
     Para algún colega este disco es de sus mejores obras, algo fresco. Para mi no. Ya cada cual que opine.                   

El regreso de Héctor, ilustración del Maestro Marschall, con claras reminiscencias al pasado del que renegaron con el anterior disco de estudio.

     Gates of Dalhalla, nuevo directo también editado en DVD, será el puente para recuperar el Hector´s Spirit, ya en 2.014 con vuelta a los orígenes, que se ve reflejado en la cubierta del disco, en la vuelta al curro a los mandos del productor Fredrik Nordström y se podría decir también que hasta en el propio título «(r)Evolution»; ¿evolución? ¿revolución que supone volver a los orígenes?. Desde el primer instante del álbum dejan meridiano que el regreso es auténtico y de calidad. A quienes les guste el buen Power Epic Metal gustará de su escucha y coincidirá seguramente en que esta pieza recupera la esencia de los Hammerfall. Y quizá gracias a la portada, preciosa y llena de fuerza, decidí recuperar a mis templarios tras tiempo de parón, me hice con el disco en oferta y me convencieron. Desde la pista inicial, «Hector´s Hymn», dicen aquí estamos, volvemos a nuestras raíces, Let the Hammer! Y temazo tras temazo nos sumergen en historias épicas, bélicos pasajes, resistencia heroica frente a las adversidades, mensajes de fraternidad metalera… («Origins» entendemos que va sobre esto último)

     «Bushido» no puede ser más apropiado como single, no sólo musicalmente, sino por la letra  relativa a esa estirpe de guerreros nipones «I’m the warrior, I am» y con un final que implica ser la continuación de aquel «The way of the Warrior»:  «This is the WAY…»

«I’m the warrior, I am
I’m a soldier under command
In the setting sun, I carry on
The code of the warrior soul

Honor, courage and rectitude
Tempered by ancient wisdom
One law, one life in solitude
Live by the code
Die by the sword«

   Vive una vida ruidosa, a alto volumen, es lo que quieren decirnos con «Live Life Proud», corte pesado muy resultón, con un estribillo como HF manda, que te invita a alzar el puño y gritar.
    «Wildfire» es un cañonazo, que abre con un coro que grita el título como posesos. Destacar el tremendo solo guitarrero neoclásico a lo Malmsteen.
    En definitiva, un muy digno return que hizo que sintiéramos ganas enormes de reescuchar a los Hammerfall, pillar sus últimos cedés y, a lo postre, escribir este emotivo artículo, que sin embargo no finaliza aquí, sino que sigue y muere con lo último que nos han ofrecido Dronjak & Cans, «Built to last», premonitorio del camino que seguirán sin duda alguna.

   «Construido para permanecer», «Built to last» es un martillazo que abre zanja, martillo bien en alto. Seguirán construyendo Power Metal a su manera, eso está claro. Dos años después de su (R) nacimiento, vuelven a la carga en 2.016 con cambio de sello discográfico, quedando atrás su vínculo nuclear. Y lo hacen con una edición especial atractiva, con figura de Héctor en tirada limitada y varios artículos más para los fans más true. Trabajo digno, tampoco notable ni de lejos. Correcto. Me gustó mucho más en todos los aspectos el anterior. Combina temas bastante reseñables como podrían ser «Bring it!» o «Dethroned and defy» (vertiginosa y efectista) y nivelan la balanza con otros más flojitos.
    Y sin ser un álbum que tire pa´trás si que nos insufló ilusión renovada por la banda y medio satisfizo expectativas, aunque quizá esperábamos algo más.
     Aquí acaba el camino del guerrero, hasta la fecha. Continuará su senda sin sobresaltos, creemos, y con toda la ornamentación propia del género que cultivaron y contribuyeron a germinar, ese Power Epic Metal de sesgo hímnico que tanto nos agrada. Hasta la siguiente batalla con Héctor, que será en el Leyendas del Rock 2.017, en menos de un par de meses.      

  Los HF más actuales defendiendo su legado.

Let the Hammer, fall !!

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