Para empezar esta crítica he de ser franco: No conocía la anterior andadura de Andy Martínez como frontman de la banda Headon, como paso previo a capitanear junto con Ix Valieri el reformado y renombrado grupo que finalmente se llamó Zero3siete, de cuya historia no ahondaremos en la presente, al no considerarlo quien suscribe necesario.
Sin embargo, he de admitir que el motivo de interesarme por la formación que hoy nos trae aquí, es decir, Headon, lo ha sido por mi profundo respeto hacia Andy Martinez, como quizás una de las voces más prolíficas de nuestro heavy patrio, el cual ha sido a veces denostado por comparaciones que intentan hacer desmerecer el gran talento del señor Martínez.
Y así, como quien no quiere la cosa, hemos llegado a “Cicatrices”, que resulta ser el segundo LP de la formación murciana, que ha sido un grato descubrimiento para este humilde redactor, quien se compromete a darle una escuchada a su anterior trabajo lanzado en 2010: “Rabia y Corazón”.
No tengo ni idea dónde se ha estado escondiendo Alfonso Ruiz*, pero he de admitir que su dominio de las baquetas me ha sorprendido en el transcurso de todo el trabajo, empezando por este primer tema, denominado “Cicatrices” y que da nombre al disco. Andy no se queda atrás. Hablamos de una declaración de intenciones por parte de la formación en el primer sencillo. Empiezan a quedar atrás las odiosas comparaciones y percibo una voz más madura, rasgada y trabajada en el cantante que intenta, con satisfactorio resultado a mi parecer, alejarse de timbres que puedan recordar a otras épocas donde quizás su voz, con mucho poderío, pecaba en ocasiones de no tener la personalidad requerida.
En cualquier caso, tras el rápido y conciso trallazo que implica el primer single, que vino acompañado de un videoclip simple pero efectivo para (re) presentar a la banda, continúa la andadura de “Cicatrices” con un tema que se me antoja quizás el más heavy metal de la propuesta de los Headon, donde vuelve a destacar la batería, con un poderoso doble bombo, y que ha sido bautizado como “Tras el Cristal”
Sin tregua, el disco nos presenta la tercera descarga, “Largo camino”, que si bien ha podido ser el tema que menos me ha encajado en las primeras escuchas por lo genérico de su estructura, lo cierto es que entiendo debe ser de los temas que en concierto han de funcionar como un cañón en base a, precisamente eso, su estructura, con posibilidad de participación del público en su último cuarto.