Leyendas del Rock, Villena, Alicante - 2026. VIERNES.
¡El metal continua en Villena!
Tercer día a pisar el maltrecho césped del polideportivo, el día en que quedaríamos la gente de EdeM para hacernos foto oficial viendo a la banda que encabezó nuestro festival de aniversario (ya pondremos esa foto más adelante), una jornada top para algunos/as de nosotros/as (The Baboon Show fue la gran sorpresa) y, en definitiva, otra etapa más para gozar de estupendas propuestas Heavy Rock, en sus diferentes palos.
Salduie en Acústico . De fiesta tras la victoria.
Autoría: JOS & PLK.
Dos días después de su apoteósico éxito cerrando el escenario principal en la jornada inaugural (ya nunca podremos olvidar ese muro de la muerte con espadas hinchables y el éxtasis colectivo que provocó), se presentaban los chicos de Salduie mucho más desenfadados, sin tanta «actuación» ni rictus tan serios, sonrientes, cercanos y además con un acústico muy auténtico.
Ya los habíamos disfrutado en estas lides en un par de ediciones del Z! Rock Fest, así que sabíamos a lo que íbamos. Sergio Serrano cambió su batería por un tambor de marco (desconocemos el nombre técnico del instrumento íbero, que lo tendrá), Víctor Felipe usó guitarra acústica y laúd, y por supuesto, salvo el bajo de Daniel Galván, todos los instrumentos de viento manejados por David Serrano y Nem, que no faltaron a su cita.
También cambió sensiblemente el set-list, pues, aunque conservaron muchos temas, pudimos también escuchar otros menos habituales del repertorio de la actual gira, como «Sertorio», «Caído en Combate» o «Ambaxtos», que tienen una sonoridad magnífica en este formato acústico. La actitud, como dijimos, completamente diferente.
Apoyados por el espíritu festivo del público, movidos por el Vikingo Errante y los Magos (o duendes, o gnomos o lo que sean los personajes de los gorros puntiagudos) y algún pirata añadido, se sucedieron movimientos poco usuales en un concierto del Leyendas, que fueron bautizados por un Víctor Felipe en estado de gracia como «Acustic Pit» cuando interpretaron «Descarnatio», y posteriormente una festiva «CelticConga» final.
En general, y ya lo hemos dicho, suelen triunfar en el escenario de la Plaza Mayor los grupos folk, porque su música se adapta perfectamente a las condiciones. Claro que la actitud y la calidad de los músicos también juegan muy a favor y no nos cansaremos de explicaros lo increíblemente intenso y emocionante que es un concierto de Salduie. Id a verlos, no es que no os vayan a defraudar, es que los vais a amar.
Chez Kane. Sensual AOR.
Autores de la entrada: Pablo Aliscar & Javier Barrera.
Había visto algunos vídeos de la artista y escuchado un puñado de canciones, pero nada o poco más controlaba de Chez. Sí que me habían hablado bien. AOR, Rock muy meloso, con ganchos en forma de estribillos facilones, por así decir, y una presencia escénica a tener en cuenta, cosa esto último que me dejó algo frío; sería por lo caliente de los clips de la Kane, aquí en su primera presencia en Villena mucho más «recatada», menos tigresa por decirlo de alguna manera.
Eso sí, vocalmente, poderosa, diciendo «aquí estoy yo y a quien no le gusta, que le den».
Chez Kane juega con su sensualidad y consigue lo que se propone, aunque no todo se queda en una pose visual. La música que nos propone es un revival total del Hard Rock – AOR de los 80-90. Y la verdad es que, tanto ella como sus músicos acompañantes, lo logran a la perfección.
Su show fue realmente ameno y movido invitándonos a bailar y hacer air-guitar sin parar. Para los que gusten de sonidos más duros puede resultar un poco «blanditos», pero lo que es innegable que fue un concierto bastante solvente tanto vocalmente (lógicamente Chez acaparó gran parte del escenario) como musicalmente, y en especial los solos de su guitarra James Ready. Temas como «Nationwide, «Reckless» y «Rocket on the Radio» nos pusieron bien a tono para afrontar la jornada.
Xeria. Melódica contundencia.
Autor de la entrada: Ale Puch.
Hay conciertos en los que, a priori, todo parece estar en contra. A Xeria le tocaba abrir el New Rock el viernes, que nunca es tarea fácil. Y hacerlo a las cinco de la tarde, con el sol empujándote desde arriba, tampoco ayuda. Si a eso le sumamos que coincidían con un grupo que seguramente les haya restado público por afinidad de gustos, el panorama no era precisamente el ideal.
Pero los vallisoletanos salieron dispuestos a demostrar que no hay excusas, porque al Leyendas se viene a darlo todo.
Porque si algo le sobra a esta bandaza es actitud. Y buena demostración de ello es que no han parado en todo el festival. Concierto en el New Rock, paso por el stand de firmas y, el sábado por la mañana, acústico en la plaza del pueblo. Y el miércoles y el jueves estuvieron repartiendo pulseras azules a todo aquel que se acercó a saludarlos, entre ellos el menda.
Xeria apuesta por ese metal melódico en el que las cuerdas tienen tanto peso como las melodías y las voces. Carlos, con la guitarra, y Félix, con el bajo, no paran un minuto quietos. Y es una gozada verlos encima del escenario. Hacen un show realmente entretenido.
Comenzaron con «Una lágrima más» y «Mi reina». La presencia escénica de Marina es enorme. Tiene una voz con la que es capaz de mezclar delicadeza y contundencia. Pero lo que de verdad hace que sea única es el desparpajo y la naturalidad con la que se mueve sobre las tablas. Si a eso le añades el carisma que gasta para dirigirse al público y metérselo en el bolsillo, tienes a una frontwoman de primera categoría.
Seguían cayendo temas como «Fuego» o «Morir en tu Boca» cuando llegó la colaboración de Lady Ani, de Last Days of Eden, que se subió al escenario para interpretar «La luna siempre brilla», formando un bonito dueto con Marina.
Sería muy injusto no mencionar a César. El baterista es un auténtico maestro con las baquetas y así lo demostró en Villena. La guinda vino con «Tienes miedo», que ya se ha convertido en un himno para los seguidores de los pucelanos.
Sin grandes artificios, Xeria fue construyendo un concierto que creció a medida que avanzaba el repertorio. Y así, entre riffs, melodías y algún que otro rayo de sol colándose por los laterales de la carpa, cumplió con la complicada misión de abrir la jornada del viernes en el New Rock.
Future Palace, una grata e inesperada irrupción.
Autoría de la entrada: JOS & PLK - Fotos: Irene Kilmister.
Había expectación por ver a Future Palace, quienes entraron en el cartel allá por marzo, sustituyendo la caída de Nothing More. Para los que no somos los mayores amantes de los estilos acabados en «core» (que nos perdonen los más modernitos, pero somos gente mayor del metal), no existían, a priori, muchas diferencias al cambiar cartas dentro del mismo tipo de música, aunque para los puristas, podía haberse bajado el nivel.
Sin embargo, desde el primer momento quedó claro que María Lessing y sus compañeros no venían a hacer prisioneros ni a dejarse intimidar por la sombra de sus mayores. Una irrupción arrolladora con un carácter y un carisma absorbente que nos mantuvo enganchados a su actuación en todo momento. ¡Esta chica es un portento!
Y no está mal acompañada, ya que Manuel Hohlert exprimía su guitarra en cada riff para darle una melodiosidad inesperada a la propuesta, mucho más amable para los que no solemos escuchar hard-core ni este post-hard-core que lleva por bandera Future Palace y que sí que pareció provocar pogos y mosh pits menos violentos que los que hemos podido ver en muchos conciertos del Resurection Fest, por ejemplo.
No desmerece en absoluto a una propuesta diferente, más melódica, muy reivindicativa (pese al escaso tiempo dispuesto para la actuación, no faltaron los mensajes de posicionamiento político contra los ataques al colectivo LGTBIQ+, el machismo y el racismo, por ejemplo). Pero, asumiendo que en pleno 2026 sigan haciendo falta todavía este tipo de discursos y compartiendo el mensaje, nos centramos en la música, que es a lo que vinimos.
La descarga inicial con «Deep Blue», como comentamos anteriormente, enganchó desde primer momento al respetable. Algunos de los que abandonaban la explanada rumbo a la barra, volvieron conformando un número considerable de oyentes dada la hora y el calor reinante. En el Leyendas hay una «barrera de sol» que marca la cantidad de público que puede tener un grupo frente al escenario, y ellos la rompieron de sobra.
Nos gustaron sobre todo los temas en los que dejaban que la energía fluyera a toda potencia, sin freno, descarnada e impactante, como «Decarabla», o la canción que cerró el espectáculo, «Malphas», y también es extraordinaria la capacidad vocal de María para pasar de estos registros a la dulce y melodiosa voz por momentos en temas como «Dead Inside»,
Una grata sorpresa y ahora, a posteriori, un acierto en la elección del sustituto que quizá nadie vio venir inicialmente. Buen sabor de boca que nos emplaza a escuchar su ya amplia trayectoria de estudio, y ver qué dan de sí estos germanos.
Wings Of Steel. Revelación poderosa.
Autores de la entrada:: Pablo Aliscar y Javier Barrera.
Wings Of Steel es de esos grupos que con oír un par de temas ya sabes que te van a encantar. Luego, en vivo, tienen que convencerte, y corroboro que así fue con una sensacional actuación,
Puede que la agudísima voz del cantante eche para atrás a alguien, no es mi caso, pero al final es un patrón del estilo, y sonó fabulosa. Diría que, en global, WOS gozaron de uno de los mejores sonidos del festival, pulcro, compacto, demoledor, y eso fue un punto a favor.
Cada canción, un subidón: genuino Heavy Metal convertido en adrenalina.
Con solo dos álbunes de larga duración, logran desplegar un repertorio que te hace vibrar en todos los aspectos. Temas «power» como «Shadow of the Wind», la extensa «Winds of time» con sus medios tiempos» y el tema que da nombre a la banda «Wings of steel», con el que acabaron, son pura delicia que llevan al directo con perfección y virtuosismo dignos de unos primeros figuras.
El guitarra Parker Halub se destapó como un guitar-hero de muchos quilates, clavando los solos vertiginosos que caracterizan la música del grupo, y el vocalista Leo Unnermark llegó a los tonos mas altos sorprendentemente sin desfallecer.
Hubo conciertos en el festival más movidos, otros más espectaculares, pero, musicalmente, el de Wings of Steel me caló hondo.
The Baboon Show. Rebeldía electrizante.
Autores de la entrada: Pablo Aliscar & Miguel Martínez.
¡Llegó la ola de frescor, oxígeno y de Rock electrizante al Leyendas! ¡Paso a Cecilia, Don Simón y a todo el espectáculo de monos babuinos locos!
Punk Rock traducido en una hostia gigante al sistema capitalista, al que odian. La Angus en fémina, para que os hagáis una idea, pero con una personalidad y actitud propias y de torbellino. Nació para esto, ¡qué ovarios!
El show deseado por cualquier amante del Rock más gamberro: música de calidad, directa, sin florituras pero de ponerte las pilas al instante; interacción constante con el público, especialmente de la frontwoman (pogos, crowdsurfing, micro arriba de la valla…); ningún parón inútil. Todo sobresaliente, una lección magistral de rock and roll.
The Baboon Show hicieron un buen repaso a todas sus épocas, con presencia repartida de sus grandes éxitos. «Holiday», «Forward In Reverse», Playing With Fire» o «You Got A Problem Without Knowing It» fueron cayendo para el deleite de propios (que ya sabían lo que se iban a encontrar) y extraños (que los contemplaban boquiabiertos por primera vez).
En «Oddballl», Cecilia saltó al público y cantó la cantó navegando sobre la maraña de asistentes; sin duda, uno de los momentos memorables de la tarde. Y, por supuesto, éxtasis final con «Radio Rebelde», el gran hit de la banda y el más coreado de su show.
Quizá su estilo esté un poco alejado de la línea global en un festival como el Leyendas del Rock, pero demostraron claramente que, cuando la música es buena, todo lo demás queda en un segundo plano.
Against Myself. The Last Dance.
Autor de la entrada: Ale Puch.
Hay bandas a las que se les tiene un cariño especial y, después de que Against Myself actuara en el Esquirlas Metal Fest, se ganó un puesto en el podio del corazón de Sopletillo. Así que, como os podéis imaginar, este concierto tenía un sabor diferente. Sabes que vas a escuchar las mismas canciones, pero esta vez cada una de ellas te lleva a un recuerdo de aquella noche tan especial para nosotros. La noticia de que Against Myself llegaba al New Rock para despedirse y poner punto final a 17 años de trayectoria fue un duro varapalo para la familia Esquirlera.
Y no empezaba bien la cosa, pues de nuevo aparecieron los problemas técnicos en el New Rock, lo que hizo que se demorara un poco el inicio del concierto, obligando además a recortar ligeramente el repertorio. Pero cuando al fin sonaron los primeros acordes, quedó claro que aquel no iba a ser un concierto más, pues pronto pudimos comprobar cómo la emotividad, con cada tema, iba envolviendo el escenario.
A pesar de todo, la banda hizo lo que mejor sabe hacer: tocar. Y vaya si lo hicieron. Todo lo que pueda decir de la voz de Elisabeth Amoedo se queda corto. Esa garganta volvió a convertirse en una fuerza de la naturaleza. La capacidad para pasar de los fragmentos más melódicos y líricos a los guturales con una insultante facilidad la ha convertido en una de las grandes voces del metal patrio. A su lado, Unai Iglesias hacía gala de su virtuosismo con la guitarra, y de su pelazo; los dedos de Alejandro Fong volaban entre las cuerdas del bajo, mientras que Charlie Carretón, tras la batería, demostraba por qué Against Myself ha sido una referencia en el metal sinfónico nacional durante todos estos años.
Fueron cayendo algunos de sus temas más representativos, como “The Gathering”, “The Tempest” o mi favorito, “Providence”, con un público completamente entregado. Especialmente las primeras filas, que entre tema y tema coreaban el nombre de la banda. Eli nos avisó con las palabras que no queríamos escuchar: “Esta será nuestra última canción”. Y con los primeros acordes de “Tides of Insanity” la emoción se desbordó y las lágrimas regaron muchas de las mejillas que se reunieron frente al escenario.
Nos quedaban casi veinte minutos de música para que banda y público se fundieran en una despedida.
Y así, después de una muy merecida ovación, fue como Against Myself encontró en el Leyendas del Rock el escenario perfecto para escribir su última página.
¡Hasta siempre!
Saratoga. Primer Leyendas de Charlie Parra.
Autor de la entrada: Miguel Martínez.
La primera vez que vimos a Saratoga en un Leyendas del Rock fue en su tercera edición, allá por 2008, cuando todavía se celebrara lejos de Villena. En esta ocasión, llegaban con dos novedades importantes bajo el brazo: de un lado, En estado puro, su nuevo disco; de otro, al peruano Charlie Parra a la guitarra. Y este era su primer Leyendas.
La descarga de los madrileños fue directa, sobria a nivel de espectáculo (siempre que comparemos con otras bandas, claro) y bastante compensada a nivel de repertorio: hubo tiempo para temas del último disco, como «Inteligencia Artificial» o «A toda velocidad» (esta última, rapidísima, haciendo honor a su título), pero también para clásicos variados de la banda.
Abrieron con «Resurrección» para seguir con auténticos trallazos como «A morir», «No sufriré jamás por ti» o «Vientos de guerra», himnos coreados por un público ya masivo a esas horas de la tarde. Y, por supuesto, un «Maldito corazón» que siempre es un verdadero lujo en directo.
Terminaron con «Perro traidor» unos diez minutos antes de lo previsto; se echó en falta algún tema más en el setlist. Pero, en general, un concierto muy en la línea de Saratoga, con Tete bromeando continuamente con el público y un Niko que se merece todo lo bueno que le pase, porque se lo ha ganado con creces. Arnau, a la batería, es una bestia. Y Charlie, a pesar de que la sombra de Jero es alargada, cumplió con creces en la casa del metal patrio. Un gustazo siempre disfrutar de una banda tan profesional.
Stratovarius. Clásico tras clásico.
Autor de la entrada: Pablo Aliscar.
Undécima vez que veía a mis adorados Stratovarius, en tres ocasiones en Villena, y siendo un show especial por centrar el repertorio en cuatro álbumes concretos, la cita prometía no ser más de lo mismo; oye, que genial, pero que una de tus formaciones predilectas te ofrezca algo atípico, siempre es motivo de alegría y expectación.
Esos discos fueron Episode (su esencia, el mejor para mí), Visions (especial en lo personal, pues me lo regalaron mis niñas del baloncesto y lo tengo firmado), Destiny (el más flojo de tanda, a mi parecer) y el Infinite.
Asombro cuando oímos la voz femenina a capela que abre la bella canción «Destiny», pieza de diez minutazos. Esperaba un arranque veloz, totalmente Power, marca de la casa, pero optaron por una cadencia pausada. Riesgo había con este tema tan peculiar, pero la prueba se superó con nota. Pronto el gentío coreaba y se metía en dinámica.
Hasta tres cortes del mencionado trabajo… Entiendo que era la ocasión para refrescar lo que tocan continuamente, pero me faltaron cortes de la talla de «Will The Sun Rise?», «Forever Free», «Coming Home» (para tocar la instrumental «Stratosphere»…), un «Millenium». Pero bueno, metieron «Forever» y en general los fans de siempre pudimos deleitarnos con un fantástico setlist y sensacional bolo, viendo por vez primera algo de extra visual, a nivel escénico, con performance con fuego.
Particularmente, me quedo con «Kiss Of Judas», hit de power metal de lo más acentuado (¡cuánto me acuerdo del Jörg Michael!), con el corte que sorprendió al propio destino, el baladón eterno y otra que llevo siempre conmigo como es «Speed Of Light»; con esta maravilla y «Father Time» empezó todo para quien firma.
Daeria. El despertar de su furia animal.
Autor de la entrada: Antonio J. Álvarez.
La banda barcelonesa de metal melódico progresivo, Daeria, ha demostrado estar en un estado de forma espectacular durante su directo en el Festival Leyendas del Rock 2026.
La formación, compuesta por Ángel Ortiz a las voces, junto a Víctor Vázquez y Carlos Sinisterra a las guitarras, Tony Nieto al bajo y Joel Marco a la batería, se hizo dueña del escenario en el mismo momento en el que salieron a descargar su buen hacer.
Los que tuvimos el placer de vivirlo, disfrutamos el concierto con un New Rock prácticamente lleno y como parte de un público que cantó, bailó y se entregó por completo.
El repertorio fue un recorrido vibrante por su etapa como Daeria teniendo que descartar grandes temazos de la banda por el tiempo asignado, como por ejemplo «Bailarina», «Parte de ti» o «Cosmos» por poner sólo unos ejemplos, y que son composiciones increíbles.
Sin embargo, el citado repertorio fue exquisito pues, si algo empieza a representar fuertemente a los Daeria es que son una formación con un buen puñado de temas de altísimo nivel que completan un directo sin que tengas tiempo a descansar (El ir a la barra con ellos a pedirse una cerveza es algo imposible cuando entras en su propuesta).
La descarga elegida comenzó con «Furia», seguido por «Maléfica», «Miedo», «Siete Mares», «Fénix», «Vive», «Despierta», «Animal», y culminó con «Reina de corazones».
Fue precisamente en este último tema donde el público demostró su total entrega, coreando el estribillo con gran energía. ¡Que le corten la cabeza!
La actuación también estuvo marcada por un emotivo homenaje a Dani White, perteneciente a la escena musical barcelonesa, fallecido a causa de un cáncer.
Además, y hemos de decirlo, tuvimos la suerte de charlar en varias ocasiones en el festival con Víctor Vázquez, alma mater de la banda, quien nos entregó gafas personalizadas y compartió con nosotros su simpatía y pasión por el futuro del grupo. Si estás leyendo esto, creo que cambiará mi respuesta: ¡»Animal» en directo es la hostia y se ha convertido en mi preferida del triunvirato!
En definitiva, la actuación de Daeria en Leyendas del Rock confirmó que la banda se encuentra en un gran momento compositivo, con sus tres nuevos hijos («Despierta», «Animal» y «Furia») prometiendo que su próximo disco mantendrá la esencia melódica y contundente de la que últimamente están haciendo gala reafirmando ese sonido tan característico y reconocible que, con furia, nos hace despertar, como animales en cualquier directo que tengamos la suerte de disfrutar.
PD: Nos vemos en nada en Sevilla.
In Flames. Clásicos que no paran de renovarse.
Autor de la entrada: Javier Barrera
Los creadores del «sonido Gotemburgo» son una banda que no han parado de renovarse y adaptar los temas a cada etapa. Esta es la tercera vez que los veía en directo, y cada una ha sido diferente. Muy diferente.
Lo que quedó claro es que muchísimos fans habían ido principalmente por ellos, pues fue uno de los conciertos donde más difícil fue moverse, confirmando su condición de cabeza de cartel importante para este tipo de festivales, cosa necesaria dado el relevo generacional que tendremos que sufrir en breve debido a lo longevo de las vacas sagradas que hasta ahora tiran de estos eventos.
El repertorio fue muy repartido entre la ya extensa discografía que poseen y, como he mencionado antes, los temas más antiguos se amoldan a la propuesta actual y suenan quizás menos death y más renovados; más «modernos» por así decirlo, pero ni mejor ni peor. Diferente.
Un dato innegable es que también fue uno de los conciertos donde mas pogos inmensos se formaron, tanto que un servidor estaba a más de la mitad del recinto y, no sé muy bien cómo, acabamos en las primeras filas. Y es que los In Flames actuales, al igual que años atrás, mueven a las masas y siguen haciendo vibrar a su público.
Cierto y verdad es que Anders Fridén ya no se mueve como antaño, que la banda es un poco más estática y más seria, con una estética (hace ya tiempo de esto) más actual y menos heavy; pero temas como «Cloud Connected», el inicial «Colony» y mi favorita «Only for the Weak» son ya clásicos del death metal melódico qu,e junto a los más recientes «Deliver Us» o «The Quiet Place», hacen un conjunto de temas con los cuales vivimos uno de los mejores bolos del festival. Tienen cuerda para rato.
Mind Driller. Energía y Dinamismo.
Autor de la entrada: Ale Puch.
Mind Driller es de esas bandas que no entienden el directo como el simple acto de subir a un escenario, tocar unas canciones y marcharse. Cada concierto suyo es un show que rebosa dinamismo. Y en el Leyendas del Rock 2026 volvieron a demostrarlo.
Se daba la circunstancia de que la formación estrenaba nueva componente. Tras la salida de Estefanía, hoy era el día de conocer a Gaia, su nueva vocalista.
Con un escenario vestido con la característica estética de la banda blanca y negra, máscaras, atrezzo y una puesta en escena cuidada hasta el último detalle, los alicantinos consiguen que no te aburras en ningún momento. Gaia apareció incluso con un traje de antirradiación y una linterna antes de que el resto de la banda tomara posiciones. Y, por si fuera poco, dos personajes disfrazados de monos “infiltrados” entre el público completaban la escena.
Su tridente vocal, formado por V Stone, Daniel N.Q. y la recién llegada Gaia, es una apisonadora. Se reparten las voces melódicas y guturales, creando un juego vocal dinámico y lleno de energía. Gaia comenzó algo más contenida, pero pronto se “desmelenó” hasta ser una más de sus compañeros.
“Game Over”, “Armour” y “Psycho” pusieron las primeras dosis de metal industrial. Mención especial para Pharaoh, el bajista, capaz de dotar a sus actuaciones de una magnífica teatralidad. Los temas seguían cayendo: “Insanity”, “M4n1kí” o “End of the World” demostraron que la banda se encuentra en buena forma. Electrónica, guitarras, voces en tres idiomas y una puesta en escena que iba mutando con cada canción.
El fin de fiesta llegó con “Rotten”, “The Fallout” y “A.I.” para terminar de liarla en el New Rock. Las máscaras volvieron a aparecer y el público respondió con la misma intensidad con la que estaba descargando la banda. ¡Nunca defraudan los Mind Driller!
Saurom: No se dejaron nada.
Autores de la entrada: Javier Barrera y Ale Puch.
Por una vez, y no sabemos si creará precedente, no os va a hablar en esta ocasión de Saurom nuestra pareja habitual JOS & PLK porque ya parece acoso. Así que os contamos cómo lo vivimos.
Si sois seguidores de la página, lo sabréis, y, si no, os lo digo: hemos visto a Saurom mil veces (casi literal) y en esta cita leyendera, tengo que decir que no llevaban más efectos y no se subió más gente al escenario porque no cabían en el furgón.
Si Saurom tiene algo en el Leyendas es que trata de sorprendernos siempre, rizar el rizo. En esta edición fue un despliegue de coro adulto (el Batallón de Mordor), de coro infantil (el Batalloncito de Mordor), colaboraciones (los gaiteros de Wyrdamur), de fuego, de confetis, de saltimbanquis (las habituales Apatazanca) y de buena música. Una fiesta completa que hizo dar la sensación de que esta vez sí tuvieron la categoría de un auténtico cabeza de cartel.
Y a pesar de toda la parafernalia y la cantidad de gente que son capaces de subir y coordinar encima del escenario, los conciertos de estos isleños se diferencian del resto de bandas en la emoción que son capaces de trasmitir. Como buenos juglares son capaces de crear una atmosfera de fantasía, un tsunami de buen rollo que te lleva por delante y no puedes hacer otra cosa que dejarte llevar.
Como va siendo habitual en esta gira, centraron su setlist en su trabajo más reciente, «El Principito«. La presentación del show vino por un equilibrista y un zancudo, mientras un «zorrito» daba vueltas a su alrededor. ¡Y hasta cinco vocalistas compartieron micrófono con Miguel Ángel! Aparte de los habituales en esta gira Elisabeth Amoedo e Isra Ramos, tanto José Mancheño (Landevir), Gazel y el gran Jorge Berceo (Zenobia) se sumaron la fiesta juglar.
Creo que no soy capaz de trasladaros todo lo que aconteció encima de ese escenario. Los temas más solemnes eran acompañados por el coro. En un par de ellos entró un sexteto de niños delante del mismo. Saltimbanquis y malabaristas. Narci cambiado 14 veces de instrumento. La pantalla de atrás que tenía una proyección para cada canción. Público que coreaba las canciones después de que los micros terminaran. Joselito girando mientras tocaba el bajo. El Batallón de Mordor tomando la retaguardia. Un cumpleaños feliz al Leyendas e incluso Marcos Rubio que se asomó por allí. Y por supuesto el Círculo Juglar más grande que he podido ver hasta la fecha.
Aquello transcendió la definición de un concierto. ¡Larga vida a Saurom y larga vida al Leyendas!
Dark Moor. Tras 25 años, un nuevo comienzo.
Autor de la entrada: Javier Barrera.
Hacía apenas unos meses tuve el privilegio de asistir al concierto – celebración del 25º aniversario de existencia de Dark Moor (lo podéis leer aquí), y fue un show mágico por lo que suponía para mí y los compañeros de EdeM que allí nos citamos.
Fue por ello, que aunque el cansancio iba haciendo mella, resistí junto a mi buen colega el Puli como unos campeones hasta descubrir cómo lo hacían los nuevos vocalistas después de la marcha de Alfred Romero, tras más de una década con ellos y tan buenos discos.
Antes de meterme en el fregado, un detalle que no entiendo muy bien, y es que cada vez que los he visto en directo, han empezado con muchos problemas de sonido. Teniendo en cuenta que mientras estaba actuando Saurom se escuchaba perfectamente cómo chequeaban; un par de ajustes es lógico; pero que no suene la guitarra, los micros, desajustes graves de volumen de los instrumentos…
Una vez dicho esto, irrumpieron tras una intro con el tema que da nombre a la banda: «The Dark Moor» con José Garrido (Arwen) a las voces, con el sonido totalmente caótico.
Para la ocasión, y no se sabe todavía si es algo temporal o seguirá el proyecto con cantantes «temporales», contaron además de éste mencionado con un desconocido, para mí, Chema Sales (de la banda Lost Wingman y que Erik presentó como la voz del Hard Rock en España), y la soprano Mariana Otero una vez más.
Es una delicia escuchar a esta mujer. Le da un empaque y matices a los temas muy diferentes a los escuchados en su versión en estudio.
El estilo de Chema es totalmente diferente (por un momento saltó y corrió tanto que parecía una clase de aerobic, y las botas amarillas y el atuendo ayudaron a ello), aunque tengo que decir que vocalmente cumplió a la perfección a pesar de que en ningún momento llegó a una nitidez completa su micrófono.
El repertorio fue casi el mismo que habíamos presenciado en Madrid, aunque más reducido por el tema del horario. No hubo ninguna sorpresa con «Maid of Orleans» como recuerdo de su primera época (la más añorada para míi) y despidiéndose (esperemos que no por mucho tiempo, aunque los últimos comunicados en redes sociales no son muy alentadores) con «Canción del pirata».
Esperemos disfrutarlos de nuevo en mejores condiciones y horario.
Y para acabar, os dejamos enlace a nuestra página de Flickr, encofrado donde almacenamos los álbumes de los eventos que cubrimos.
Ahí encontraréis más fotografías de este primer día «leyendero»:
Otro día más y otra crónica coral de lo acaecido en el Leyendas. Ya sólo nos queda la última jornada por publicar. Permaneced atentos, que cualquier día de estos sale. Muchas gracias, apreciados metal splinters, por llegar leyendo hasta aquí.
Podéis leer el reportaje de la jornada anterior aquí:

