ALGARROBA ROCK 2025 – X ANIVERSARIO

Una fiesta a la altura de un
Décimo Aniversario

      No es sencillo en Andalucía llegar al décimo aniversario de un evento de rock, y Esquirlas de Metal tenía que celebrarlo con Tony y todas las personas que colaboran para que este festival sea posible, año tras año.

Antes de comenzar la crónica, tenemos que dar las gracias a todos y cada uno de los implicados, ya que nos han tratado con un cariño inusitado y hemos podido disfrutar a tope de este festival tan familiar como bien organizado.

Y viendo el cartelazo que habían conseguido juntar, podemos decir que esta cita era inexcusable (lástima que coincidiera con el VII Rock en Femenino lo qué, sin duda, restó algo de asistencia).

Pero nos llamó poderosamente la atención que todo sucediese de forma tan tranquila y familiar, con tantas facilidades para acceder a los grupos y hacer nuestro trabajo, siempre con una sonrisa en la cara de cualquier persona de la organización y atentos a cualquier necesidad que pudiese surgir para ayudar a cualquier persona.

Como siempre, al final de la crónica apuntaremos puntos positivos y temas a mejorar, pero ya os adelantamos que nuestras impresiones han sido más que positivas, y que habrá muchos más de los primeros que de los segundos.

Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos a lo que nos llena: ¡LA MÚSICA!

El recinto

      Este festival se celebró en las pistas de deporte del C.E.I.P.  José Gil López de El Algarrobo (Málaga). Una gran explanada de cemento, con gradas de piedra amplias en la zona de la izquierda según miras al escenario, y toda la zona derecha cubierta por una gran barra.

Nada más entrar, justo en el otro extremo con respecto al escenario, zona comercial en el que únicamente había un puesto privado y una mesa o carpa por cada una de las bandas participantes, con su propio merchandissing.

Junto a la entrada e ubicaban lo aseos, típicos portátiles alquilados al efecto (5 unidades, quizá algo escasos), y una barra que servía de taquilla, validación de entradas y venta de tickets para la comida y la bebida.

Por cierto: ¡precios súper económicos! Cerveza, calimotxos y refrescos en formatos de 3 € los 33 cl., y los dos primeros en formato litro por 5,5 €. Copas a 5 € y comida saciante, con tremendo bocadillo y patatas por 5 € por ejemplo, aparte de pinchitos, montaditos… Genial la relación calidad-cantidad-precio.

Casi el único punto débil de este buen recinto, es la ausencia total de una sombra. Teniendo en cuenta que las puertas se abrían a las 17:00 horas (aunque acabaron abriéndose a las 17:30), un 30 de agosto en Málaga… una carpa que aliviase en las primeras dos horas de conciertos, hubiese aliviado mucho al respetable.

Crummy.

Rock duro de alta gama.

      Había ganas de ver a Crummy, esta banda malagueña (de Marbella), que conocimos en otro bolo que compartieron con Salduie y Lèpoka en Málaga, curiosamente (podéis leer la crónica AQUÍ), y nos causaron una gran impresión. Había que confirmar si esas sensaciones se mantenían intactas.

Los marbellíes iniciaron con poco ritmo, quizás influidos por el escaso público que aguardaba (el sol pegaba fuerte y acababan de abrirse las puertas), pero ya en el tercer tema «Alguna Vez», ya se metieron al público en el bolsillo, supieron cómo empujar a los presentes, que no es poco. Eso sí, casi la mayoría a la sombra.

Se nota que son músicos experimentados y que Víctor (fundador y guitarrista), ha sabido elegirlos para conseguir justo lo que esperaba de todos ellos. Puede decirse que son un grupo de heavy, pero tienen toque melódico, y se desenvuelven con soltura en un hard rock clásico pero que suena fresco.

Los temas de su segundo disco fueron muy bien acogidos. Para mi, destacaron «Oscuridad» y «Sin Ley», que fueron de lo mejor junto al tema «Atlas» que da título a su último trabajo. Nos gustó especialmente el trabajo de José Orozco a la batería, manteniendo siempre el tempo exacto para hacer sonar a la banda justo como debía.

Buen arranque para abrir boca en este Algarroba Rock, que eligió bien al grupo ideal para comenzar la fiesta y prepararnos para todo lo que estaba por llegar.

Nidbild.

Black metal desde Polonia.

      No teníamos demasiada información sobre estos polacos, que podemos decir que sufrieron su actuación bajo el duro sol que castigaba en esos momentos, y vieron como su maquillaje se derretía por sus caras a la vez que ellos se iban enrojeciendo. Definitivamente, el black metal es para la noche.

Aplaudimos que los festivales veraniegos vengan plagados de bandas, pero hay propuestas que no encajan tan bien a la luz del día.

En una banda con tanto cambio en su formación desde su formación, es complicado saber a qué atenerse antes de ir a verlos. Una vez escuchados y vistos en directo, realmente nos causaron una sensación agridulce.

Un sonido compacto y bastante bien trabajado, unos leves matices que acercan su propuesta al thrash metal, y una presencia importante de Björns Anders Hedén (creador, guitarrista y voz del grupo), que mostró su solvencia sobre las tablas.

Presentaron varios temas de su último trabajo de 2024, Megalomaniac, un EP de entre los que destacó el tema «Repenty Liar» sin que, a decir verdad, viésemos que se generase una gran comunión con el público, que descendió algo en relación con el final de concierto de Crummy.

Poco más podemos añadir, salvo que estamos seguros que, en otras circunstancias y con alguna escucha más de sus temas, lo habríamos disfrutado como merece sin duda sus aptitudes musicales.

Prometemos darles otra oportunidad y confiamos en que en esa, nos acaben convenciendo. Por el momento, reconocemos que son un buen grupo con temas interesantes, pero no nos llegaron a enredar.

Salduie.

Cada vez, mejor.

      Están muy activos nuestros amigos de Salduie, desde que estrenaron su flamante DVATIR, sexto trabajo ya de esta banda que, aún así, sigue sonando fresca y novedosa. Su desenfado, buen humor y energía sobre el escenario, llena de alegría y emoción a todos los que se acercan a escucharlos.

A los que no hayáis escuchado aún esta delicia, aparte de que lo hagáis, os recomendamos fervientemente que leáis el artículo que se curró nuestra querida Sonia Theshikari aprovechando la última visita del grupo a Sevilla, y que podéis leer AQUÍ.

Y, conforme hemos ido siguiéndolos en esta gira, hemos sido testigos de su crecimiento día a día y de la evolución que intentan dar a cada nuevo espectáculo. Siempre han utilizado máscaras, capas y vestimentas que, unido al sonido de los instrumentos de viento, ayudasen al espectador a entrar en su mundo.

Representaciones con extras como la vista en «El Agua del Tejo» en el pasado Z! Live Rock, que aquí fue representado por sus dos voces, Nem y Diego, añadir escenografía, como las dos torres de piedra a los lados del escenario… todo contribuye a meternos en una atmósfera antigua y mística que hace que su música nos llegue.

Comentábamos con Víctor, su guitarra, antes del concierto, que era una pena que les tocase actuar de día, ya que la luminotecnia y el humo saben que ayuda mucho a que, visualmente, el espectáculo gane. Pero, ¿qué queréis que os digamos? Fue sonar los primeros acordes de «Dvatir», y lo único que importaba era la música.

La mezcla que consiguen de voz melódica y voz gutural, además del trabajo de David Serrano a la flauta, hace que temas como «Fuegos de Belenus» suenen increíbles. Y, por supuesto, no pueden faltar sus dos grandes himnos que todo el mundo corea, baila y disfruta: «Numancia» para el éxtasis e «Hidromiel» para dejar la fiesta en todo lo alto.

En definitiva, se puede notar en cada nota el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo que lleva encima lo que están desplegando sobre las tablas. Pero eso no es óbice para que no se detecte igualmente la química que existe entre estos locos de la historia y la música, que disfrutan casi tanto como hacen disfrutar a todos los que los vemos.

Si no contamos mal, son cinco las veces que los hemos visto en esta gira. Y si no se nota, nos parecen hasta pocas. No lo dudéis y dadles una oportunidad, que vais a disfrutar cada uno de los momentos que les dediquéis. Nosotros, seguiremos atentos a todo lo que vayan haciendo, por supuesto. Y os lo contaremos.

Lépoka.

Pues, si son ellos, que nos folken cuando y cuanto quieran.

      Quitémonos esto de encima lo primero: durante el concierto pasaron algunas cositas de esas que se suele decir que son «cosas del directo». ¿Vale? Pues eso, que no todo salió al 100% como Lèpoka hubiese deseado pero ¿sabéis qué? Que posiblemente fuesen ellos los únicos que le dieran importancia a esas minucias.

Lo que sí pudo ver todo el mundo es la profesionalidad de cada uno de los miembros, su continua actividad sobre el escenario, derrochando el esfuerzo por hacer llegar su mensaje y enganchando al público con una curiosa y no sabemos si medida mezcla entre el humor y el compromiso social.

Desde que arranca la primera nota del tema homónimo a su último trabajo Dios está Borracho, sabes que lo que toca es fiesta, risa y crítica más o menos velada. Quizá en esas, no te esperas temas como «A las Calles», o que se atrevan a cantar allí donde van en su lengua natal, y toquen «La Nit es Nostra».

Pero es que, animados por el barril de cerveza que encontraron sin vigilancia justo al lado de su camerino, estaban desatados sobre el escenario, provocando una emoción verdadera en los que nos desgañitábamos cantando sus letras, sin reparar en otra cosa más que en lo bien que conectan entre ellos y con el público.

Nos gustaría destacar cómo sonó «Pandemonium» uno de sus temas preferidos por estos dos esquirlitos, y que disfrutamos como la primera vez que lo escuchamos. Y también tenemos que hacernos eco del gesto del grupo, encabezados por Dani, sacando una bandera palestina y gritando en contra del genocidio.

Ciñéndonos a una labor meramente periodística, hemos de decir que el gesto fue acogido con vítores y aplausos por la mayoría de los allí congregados. Las palabras de Dani, centrándose en la necesidad de que acabe la barbarie, fueron muy aclamadas.

Otro momento memorable fue cuando esperaban a Nem de Salduie, para que colaborase con ellos, pero parecía no estar por allí. Una vez que decidieron empezar la canción, apareció corriendo, buscando un micro para poder cantar, ya sobre el escenario. Se lo pasó de lujo, a juzgar por cómo interactuó con todos, y nosotros más aún.

Por supuesto, el final del concierto fue épico, con el esperado «Yo Controlo» y, justo cuando parece que ha llegado el fin, nuevo subidón con el estribillo ya más que conocido de «Dios está Borracho», para que suene la odiada cancioncilla «Mayonesa» mientras todos entendemos que sí, que se acabó la fiesta. Bueno, al menos la de Lèpoka.

Saratoga.

Con el viento a favor y el público entregado.

      Viendo cómo estaba la pista, escuchando como bramaba el público y sintiendo el ambiente que se respiraba, estaba claro que Saratoga era el pepinazo de este décima edición del Algarroba Rock. El comienzo del concierto, con «A Morir» y «Mi Ciudad», fue pleno de fuerza y de ejecución rozando lo perfecto.

Con Tete Novoa en un estado de forma espléndido, derrochando su categoría vocal, y con muchas ganas de agradar, sólo cabía esperar lo que acabó sucediendo, que surgiera la magia y entrásemos todos en éxtasis. Se nota el trabajo y el esfuerzo derrochado en preparar esta gira, en la que todo va sobre ruedas

Apenas una canción y media le duró a Tete la chaqueta. El calor apretaba todavía y sabemos lo que celebra el público verlo desatado y libre de ataduras. «Ángel de Barro» y «Vientos de Guerra» nos llevaron en volandas hasta uno de los temas que hizo que el público se revolucionase.

Y es que «Maldito corazón» y el trabajo de Jero Ramirez a la guitarra, engancharon muy fuerte en todos los que estábamos allí congregados. ¡Qué categoría, qué actitud y qué maravillas es capaz de hacer con las seis cuerdas este fierabrava.

Buscó Tete el contacto con el público saltando a la valla y recibiendo desde ahí los saludos en forma de manos alzadas de los más fieles seguidores, y el éxtasis llegó con el magnífico trío elegido para poner fin a una actuación que no podría haber funcionado mejor.

«Como el Viento», «No Sufriré Jamás por Ti» y, por supuesto, un increíblemente bien ejecutado «Perro Traidor», nos dejaron a todos con ganas de mucho más. Es lo malo de los festivales que, si bien permiten disfrutar de mucha variedad y propuestas, recorta el tiempo del que disponen los grupos en comparación con sus giras por salas.

Seguiremos insistiendo una y otra vez a toda persona que aguante nuestras peroratas y nos lean: «si escucháis su música y os gusta… ¡Id a verlos en directo!». Infinitamente mejor, más emocionante y una experiencia completamente distinta. Pues eso, que aprovechéis que aún quedan plazas y no os perdáis esta gira.

Su Ta Gar.

Repartiendo leña desde Euskal Herria.

      Tuvo vista y arrestos Tony Peláez para traerse a un grupo como Su Ta Gar a su Algarroba Rock, y nada menos que para celebrar su décimo cumpleaños. Concederéis que llevar por primera vez a Málaga (y yo diría que a Andalucía), a un grupo que canta en eusquera, es un atrevimiento.

Comentábamos varios aficionados que hemos escuchado grupos cantar en alemán, inglés, francés y ahora hasta en coreano, sin llegar a entender lo que nos decían, pero enganchados por la música en sí misma. ¿Qué más nos daría que cantasen en el idioma que les diera la gana mientras lo hiciesen bien?

Pero claro, siempre hay gente que puede pensar diferente, y fue una lástima ver como había público que abandonaba el recinto sin darles siquiera una oportunidad. Pues ellos se lo perdieron, porque estos músicos, con más de 35 años subidos en el escenario (¿me equivoco si digo que son 37 ya?), son un espectáculo total.

Sin grandes efectos ni alaracas, sin producciones caras y llenas de chispas, llamas o escenografía. Música de primer nivel, tralla tremenda desde el primer acorde, energía pura desde el primer riff. Comenzaron a tocar, y antes del tercer tema «Angra Do Heroísmo», ya tenían apiñados bajo el escenario todos, saltando con ellos.

Su nombre, según la Wikipedia, significa tanto Fuego y Llama como Sin Descanso o Dale Duro. Pues nos valen todos, porque repartieron leña como si no costase desde el primer minuto hasta el último, permitiéndose tan solo un breve inciso para agradecer la respuesta que estaba teniendo el público.

Para mí, que he visto ya que los prejuicios existen siempre en dos direcciones, que ellos esperaban que un pueblo de Málaga los recibiese con las uñas, por cantar en su lengua natal y no hacerlo en castellano. Y se quedaron picuetos. La música es un idioma universal que une y cura heridas, y si se hace bien, cala aunque no quieras.

No vais a permitir que destaquemos dos temas de su repertorio, «David Eta Goliath» y «JO TA KE», aunque todos sonaron genial. La voz de Aitor Gorosabel no es de las más potentes y quizá no tenga tantos registros como la de Teté Novoa, sin ir más lejos, pero es de esas voces que te engancha y no te suelta, con oficio y sentimiento.

Y también queremos hacer mención al bueno de Galder Arrillaga, que parapetado tras su bombo, sus cajas y sus charlys, repartió estopa como si no costase, acercándonos el sonido en directo más a un thrash metal por momentos, que al heavy más puro que suena en sus discos grabados.

Nos alegramos infinito de haber tenido la oportunidad de vivir este concierto, y esperamos no tardar mucho en volver a verlos. Eso sí, en su ambiente y con el público pudiendo corear sus estribillos, la experiencia tiene que subir muchos enteros todavía.

Gran éxito para el Algarroba Rock, enhorabuena.

Retador.

Plena energía desbocada.

      Con la adrenalina por todo lo alto, pero empezando a afectarnos la acumulación de esfuerzos y los achaques de la edad, aparecieron en el escenario los malagueños Retador que, con dos trabajos a sus espaldas, están en clara línea ascendente.

No en vano han estado teloneando nada menos que a Angelus Apatrida, echándole narices con su thrash metal en castellano, sin complejos y empujados por la energía que desprende Jofre, guitarra y voz de estos locos por la tralla.

Desde que dispusieron una tela con la portada de su segundo trabajo, EarËndel, sobre el escenario, se veía venir que su actuación giraría sobre todo sobre los temas del mismo. Así fue, y sonaron potentes temas como «Lux Ferre» o «Asesino».

Pero lo curioso, es que su actuación comenzó por temas más conocidos de su primer álbum Retador, y se escucharon seguidos «La Venda», «Furia» y «Títeres». Pero en seguida pasaron a sus nuevos temas, y hay que decir que el público, aunque significativamente en menor número debido ya a la hora, los vivió intensamente.

Fue un puntazo que acabasen su concierto con un homenaje a Ozzy, eligiendo para el mismo «Crazy Train», y llevándoselo a su estilo. Habrá que seguir de cerca a este grupo. Les sobra descaro y atrevimiento para pelearse con quien sea, y no va a ser raro encontrárselos a partir de ahora en escenarios cada vez más importantes.

Conclusiones.

      Lo primero que deberíamos hacer, es pedir perdón a Turpin Covers, ya que nos pudo el cansancio y la perspectiva de una hora de coche hasta llegar a nuestra camita, y decidimos no quedarnos. La edad, que no perdona. Quizá la vida nos dé la ocasión de volvernos a encontrar, quién sabe.

Una vez dicho lo cual, vamos a indicar de forma breve lo que más nos gustó y lo que echamos en falta en esta edición del festival, comenzando por lo segundo para quedarnos con el mejor sabor de boca posible ya que, como dijimos en la presentación, nuestra experiencia fue muy positiva y repetiremos seguro.

Cositas a mejorar.

  • Lo primero y principal: SOMBRA. Aunque no sea viable tener una carpa y, a partir del cuarto concierto fuese totalmente innecesaria, sería necesario disponer algún tipo de sombra, bien sea en las gradas o junto a la zona de barra, para poder salirse del sol un rato, al menos entre concierto y concierto. ¡Que se celebra en agosto!
  • Se nos antoja que el número de aseos disponibles para la cantidad de público congregada, era algo escaso. Quizá otra serie de cabinas, dispuestas en la esquina opuesta del recinto, habrían estado bien.
  • Aunque se fue recuperando conforme avanzaba la jornada, el festival empezó con un retraso importante. A las 17:30 estaba anunciada la primera banda y ni siquiera se habían abierto las puertas. Está claro que estas cosas pasan, pero seguro que puede mejorarse de cara a siguientes ediciones, para no andar luego con las prisas.

Puntos fuertes.

  • Es de agradecer que se haya trabajado tanto y tan bien el cartel del evento, yendo a lo seguro con un cabeza de cartel de categoría, y acompañando de bandas en claro ascenso. Pero mejor aún es haber tenido el valor de arriesgar como una apuesta como Sutagar, que fue sin duda el gran descubrimiento para muchos.
  • El cariño y la atención que se dedicó desde la organización a todos, público, medios, bandas… siempre atentos a las necesidades, siempre con una sonrisa en la cara, siendo resolutivos y demostrando hasta familiaridad con los asistentes habituales. Detalles de señorío y buena hacer que bien podrían exportar.
  • La calidad del sonido fue muy buena en general. Algún problemilla puntual, como es inevitable en cualquier evento en el que intervienen tantos grupos y equipos diferentes, pero subsanados rápidamente.
  • Luminotecnia eficaz y bien dispuesta. Cuando la luz del día nos abandonó, el escenario se llenó de magia gracias al despliegue de haces de luz, nada molestos para el público y bien gestionados.
  • Eficacia máxima en el cambio de un grupo a otro. Menos de 20 minutos de tiempo real en la mayoría de los casos, con una gestión absolutamente profesional y eficaz.
  • Precios populares DE VERDAD. Categoría de evento, en el que no tenías que estar mirando la cartera para acercarte a la barra.

En definitiva, un exitazo total y una plaza a la que prometemos volver, a poco que las circunstancias nos lo permitan. Agradecemos mucho que existan festivales así, donde tienes a los artistas en sus mesas del merchandissing tan a mano para comentar con ellos y felicitarles, que te firmen las camisetas…

Y con un cartel tan bien conformado, con variedad, calidad, sorpresas y todo lo necesario para que te enamore. ¡Y a un precio de risa! Es de agradecer a Tony y su gente, todo lo que hemos disfrutado. Nos los llevamos en el corazón. 

¡Pero no os vayáis todavía! Aquí os dejamos dos álbumes de fotos, uno de los grupos y otro del público que captó nuestra cámara, que podéis ver pulsando las flechitas abajo, o picando respectivamente AQUÍ y AQUÍ,

X Algarroba Rock Fest - 2025
X Algarroba Rock Fest 2025 - Público

Y ya sabéis, si no os queréis perder festivalazos como este, permaneced atentos al Calendario EdeM, actualizado con rigor y primor por la nunca suficientemente admirada Mia Wallace y, si por circunstancias no podéis acudir, siempre tendréis nuestro «Soplete en vivo» para traeros las mejores crónicas que somos capaces de hacer.

Textos y fotos: PLK & JOS

2 comentarios

  1. Sutagar es el Metallica vasco, a los anoemales que les hicieron el vacío me gustaría indicarles que escuchen su último disco “alarma” y antes de juzgar se miren al espejo. Hala a jugar a pala!

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