Aún hay esperanza para el Hard Rock

Frenesí: impetú o violencia desproporcionados con que alguien o algo se mueve.

Y con frenesí vivimos lo acontecido aquella noche en la sala. Con frenesí bailaron los cantantes y vibramos el público.

     El pasado martes nueve de noviembre tuvo lugar en la Sala Custom de Sevilla un show que quedará en la memoria de todos los presentes, la gira Iberia By Force de los suecos H.E.A.T, que recorrían el país junto con Crazy Lixx, gracias a Madness Live.

     El reloj marcaba las 18:02 de la tarde cuando llegué al aparcamiento para la tradicional previa, aunque no daría tiempo de mucho, ya que la apertura de puertas estaba programada para las 19:00.

     Una vez instalada, compruebo que una quincena de personas ya esperan junto a la puerta de la sala Custom para hacerse con las mejores posiciones.

     Mientras tanto, en el parking, ambiente muy tranquilo, solo dos coches más disfrutaban de la antesala de lo que nos esperaba en el interior.

     Vasos del metal, hielo y exquisito bourbon ya preparados para recibir al inestimable JB, mi pareja del baile para esa noche.

     Poco a poco comienzan a llegar más amigos y caras conocidas, ya se respira ambiente de concierto y las miradas impacientes hacia la puerta no cesan. Hay muchas ganas de que empiece.

     De repente, algo llama mi atención, un señor, mochila al hombro, se va acercando a todos los presentes mostrando una camiseta de H.E.A.T de la gira actual. Se trata de una figura que solía ser habitual en todas las puertas de las salas en días de concierto, pero personalmente, hacía años que dejé de verla. Nos cuenta que va siguiendo la gira por todas las ciudades y que vamos a disfrutar bastante.

     El viaje a otra época había comenzado.

Sala Custom
Sala Custom momentos previos al comienzo del concierto.

     La espera solo se demoró un cuarto de hora más de lo previsto y ante una sala practicamente llena, salieron a escena Crazy Lixx.

     No se consiguió el sold out como en las otras ciudades en las que han tocado; que fuera un martes y temprano tal vez haya influido, pero el aforo de la sala era más que aceptable. Suficiente público, pero sin aglomeraciones ni agobios.

     Puesta en escena y look ochentero el que nos presentaron los Crazy Lixx, pero lo mejor, su sonido también lo era. Hard rock clásico, del que poco a poco se va diluyendo entre otros estilos más actuales, con reminiscencias de Def Leppard.

     Entraron a matar. Con muchas ganas y con un público totalmente entregado desde la primera canción, «Whiskey Tango Foxtrot», cantando y bailando, sin necesidad de calentamiento previo. En cuestión de minutos nos hicieron viajar a los años dorados del Hard Rock.

     Con la canción «XIII» también consiguieron desplazarnos en el tiempo unos días atrás, concretamente a Halloween, ya que el cantante, Danny Rexon, salió al escenario ataviado con la máscara de Jason, de la película Viernes 13 y un micrófono-cuchillo con el que escenificaba el degollamiento de sus compañeros.

     Interpretaciones a parte, los temazos se iban sucediendo uno tras otro, temaso tras temaso. «Silent Thunder» nos hizo vibrar aún más si cabe y corear el estribillo como si fuera el mejor concierto de nuestra vida.

«Rise Above» y «21 Til I Die» desprendían influencias de Mötley Crüe, auténtico sonido sleazy rock.

     Tal vez los vendedores de camisetas a las puertas de la sala y todo el sonido y ambiente ochentero que predominaba en el concierto nos estaban haciendo pensar que estábamos en otra época, salvo por el personal que nos rodeaba, que la laca Nelly ya no la necesitan mucho; pero de repente, volvimos a la actualidad. Atrás quedaron las pancartas y banderas que llevabas a los conciertos con mensajes para tus ídolos. Tardes con tus amigos pintando sobre una vieja sábana, con la ilusión de poder llegar a primera fila con ella y que fuera leída por los músicos. La tecnología se abre pasado y ahora esos mensajes se transmiten a través de las pantallas de los teléfonos móviles. Enormes corazones, labios o palabras eran mostradas a los integrantes de la banda por chicas que se encontraban frente a ellos, intercambiando miradas cómplices. 

     Tras unos segundos de desconexión, mi mente vuelve al concierto y para mi no grata sorpresa, aún no sabía que estaba frente a la última canción del show. No hubo bises ni conatos de despedida. «Never Die (Forever Wild)» sonó como un himno rebelde, que lejos de dejar un mal sabor de boca por lo escueto del set list, la sensación de haber disfrutado y exprimido al máximo cada canción fue el sentir generalizado del público.

Crazy Lixx
Crazy Lixx en la Sala Custom.

     Como un torbellino con furia desatada, sale al escenario Kenny Leckremo, cantante de H.E.A.T. Desprendía una energía y felicidad a raudales que contagió a todos desde los primeros acordes de «Demon Eyes». Un hard rock más actual aunque con retazos del pasado, como «Rock your body», que nada más empezar a oírla en directo nos recordó a Europe.

     Con «Hollywood» la sala se venía abajo, con un público dejándose la voz y cantándola de principio a fin.

     No podía faltar su hit «One by One», bailable a tope; «Breaking the Silence» y «Living on the Run», así una tras otra como el que no quiere la cosa y es cuando escribiendo estas líneas, te das cuenta del gran repertorio que nos brindaron.

     And i beg beg beg beg for your loveeeeee!!!! nos hizo gritar y saltar y exprimir al máximo la canción, todos a una, una perfecta comunión entre público y banda.

     Un momento más tierno para un «Cry» que cantamos (o hicimos como que cantábamos) todos con los brazos pegados al pecho.

     Vuelta a la energía con «Point of no Return», que como su título nos indica, no hubo camino de vuelta. Estábamos en la recta final.

     «Back to the Rhythm», el trepidante «Dangerous Ground» y el tiro «A Shot at Redemption» despidió la velada con el público coreando y moviendo las cervicales.

    Estábamos disfrutando tanto, que, una vez más, no esperábamos que aquello finalizara de manera tan abrupta, ni un temita de regalo. La sensación fue de que todo había pasado demasiado rápido, a un ritmo frenético propiciado por el propio cantante, un frontman de diez, que no paró de correr de un lado a otro del escenario y siempre con una increíble sonrisa, señal de que estaba disfrutando tanto como nosotros.

H.E.A.T.
H.E.A.T. en la Sala Custom.

     El formato de de ambas bandas fue muy similar: temazos con ritmos energéticos, músicos  capaces de llenar un escenario sin mucha parafernalia y tener al público entregado desde el primer momento. Cero bises, esto es lo que hay. Tal vez más cantidad nos hubiera agotado, quién sabe. Pero lo cierto es que todos salimos de allí muy satisfechos y felices con lo que acabábamos de vivir. 

     Contaros también que, a pesar de la agenda tan apretada, todos los miembros de las dos formaciones salieron a hacerse fotos con los fans que aguantamos hasta el último momento, tanto dentro como fuera de la sala. Muy simpáticos y amables todos (y algunos muy guapos, todo hay que decirlo).

     Y así, estimado lector, es como vivimos el concierto de H.E.A.T. y Crazy Lixx.

Mia Wallace y JB.

JB & Mia Wallace

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