Sôber. Elegía en Sevilla.

Una casi abarrotada Sala Custom recibió la Elegía "Sôberana".

Soplete en vivo: Sôber, acompañados de Romeo y Contrabanda (Sevilla. Sala Custom), 5 de noviembre de 2022.

   Los madrileños Sôber la cantaron pero no podrán entonar jamás, decir, aquello de «Arrepentidos, no nos abandonéis», porque Sevilla respondió genial a la Elegía. Llenazo y gran show.

     Voy a comenzar esta reseña remarcando que era la primera vez que veía a Sôber en vivo. No soy fan. Sólo tengo de ellos un par de discos y apenas he seguido su carrera aunque ello no es óbice para que sepa que gozan de gran prestigio y estatus en la escena. Así que iba a dejarme sorprender, sin ideas preconcebidas aunque amigos míos me habían hablado muy bien de sus directos.

Ambientazo previo en los aparcamientos contiguos a la sala, entré para ver el final de la actuación de una de las bandas teloneras, Contrabanda (la otra era Romeo). Me comentaron que estuvieron bastante bien. 

Me llamó la atención la media de edad que arroparía a Sôber, más de cuarenta seguro. Una audiencia fan, veterana y fiel que no paró de corear prácticamente cada letra.

Para una banda que lleva casi treinta años en activo y con 9 álbumes de estudio debe ser difícil condensar su show de dos horas en un puñado de canciones que cubran toda sus etapas, intentando satisfacer a sus fans, unos más de los inicios, otras más de lo nuevo.

Así que repartieron para todos los gustos, con una punta de lanza, «Elegía» (seis canciones) que para eso era el tour, para darla a conocer.

Pude estar los primerss tres temas en el foso sacando fotos, así que oí de fondo, más bien, «Mi heroína», «Elegía» y «Vulcano». ¿Sensaciones viviendo de cerca a la banda? Mucha energía, sobre todo proyectada por la figura incombustible de Carlos Escobedo, pateando el escenario a grandes zancadas con su bajo. Muy a valorar el kit de luces que trajeron, con unos grandes focos también verticales, dando juego y atractivo al show. 

Palpé una formación perfectamente equilibrida y compenetrada. ¡Madre mía como zurra Manu Reyes con sus baquetas! Todo un espectáculo, qué gran pegada y vaya sonidazo. Quizá el solo de batería que se marcó al final de la actución resultara algo excesivo, de tiempo.

En definitiva, agrupación profesional al máximo. Se nota a las primeras de cambio que llevan muchísimo tiempo en la escena, cuidando la produccion (tienen al gran Alberto Seara a los controles), con una descarga potente y segura.

Sin ápice de duda, los Sôber que más me ganan son los de la vertiente más Metal, cuando le dan a las guitarras contundentes. Así me ocurrió con el popurrí del disco «Morfología» que se marcaron en el tercer tramo en que se puede dividir el repertorio sôberano. 

Nuestro compañero Javi Barrera así lo advirtió y lo explica muy bien de esta manera: «Un primer bloque, donde meten el mayor grueso de temas nuevos, más actuales, mezclándolos con temas más clásicos. Otro en el que el batería se baja a un kit más pequeño donde bajan las revoluciones y sin llegar a ser un acústico, hacen algo más íntimo. Y la traca final con temas cañeros para que el público termine de desgañitarse.»

Curiosamente, en tres localizaciones distintas del recinto estuve contemplando la actuación, siempre con sonido limpio. 

Y es que en mi opinión el sonido de los Escobedo & Cia. es claramente un Rock vanguardista, con vetas de Metal alternativo y mucho de poesía singular, iba a decir oscura porque se les ha encuadrado en la vertiente gótica del Rock, pero más bien se puede hablar de letras ambiguas que se dejan interpretar, una pluma muy suya, carácter genuino de la banda.

Y comentando sobre letras, me hacía esta reflexión mi compañero J. Barrera: «Son comparables en cuanto a seguimiento de su público a Los Suaves, el Drogas, [Mägo, Ska-P añadiría yo o Medina Azahara] grupos donde las letras son muy importantes e invitan a cantar. Y ahí es donde radica el disfrute de sus shows.»

La forma de cantar tan reconocible y única de Carlos, su fraseo, es otra rúbrica que les aleja del mogollón. Nos resultó curioso el efecto «Delay», cierto «abuso», a veces más presente que la propia voz. 

Sin titubeo, son diferenciales, son un punto más avanzado, dentro de su estilo, gusten más o menos.

De las interpretaciones, «cantos fúnebres», que más me calaron destaco «Verona», con esos ritmos guitarreros exóticos que atrapan. «El hombre de hielo» también entró entre las favoritas, con el plus de cantar parte a capela con la fanaticada.

«Estrella polar», con performance de la banda sentada y que fue también el trance de Carlos sumergido en la marea septentrional, con olas destelleantes que formaban las linternas de los celulares. Momento emotivo. Bonito gesto.

«La escalera» me sedujo por su verso y a quién iba dirigida (amigo que falleció de Alzheimer)

Y cierro reafirmándome en la predilección por los Sôber más duros, con el mencionado medley morfológico.

"Sé que estás aquí, pero tu barco ya zarpó"

Me llevé un gran sabor de boca final porque dijeron «Adiós» con dos composiciones de mi disco favorito, «Paradysso».

Gente entregadísima, reconocimiento a bandas teloneras, equipo técnico y promotora y foto final con todos los artistas que participaron en la velada (y algunas fans de corta edad que se colaron).

¿«Arrepentido»? No ¿«La Duda»? «Sí», la tenía. ¿Sensaciones? «Héroes», o casi. ¿«Reencuentro»? No estaría mal. «Adiós».

Podéis ver todas las fotos de Sôber pinchando sobre el siguiente enlace:

No nos vamos, no finalizamos esta Synthesis, sin agradecer la confianza y trato de la promotora Oliskull. Seguimos colaborando.

¡Hasta el próximo metalsarao, Metal Splinters!

Texto y fotografía : Pablo «Aliscar» Alarcón.

Apoyo crónica: Javier Barrera.

Edición digital: José L. Alarcón.

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