Barón Rojo. Monográfico, parte 1

"Historia de una Metalmorfosis Brutal”.

     A la hora de preparar un reportaje especial, monográfico, sobre una banda, el factor esencial para arrancar, para mi, es el motivacional. Debe apetecerme, y con Barón Rojo, aparte de estar por la labor, tenía algo así como una deuda pendiente, o mejor dicho, quería sumergirme en la historia de una de las bandas de Rock duro más importantes de España, si no la número uno. 

                        Ilustración extraída de la web www.historiadospuntocero.com / Montaje propio EdeM.
 

     Fue el primer grupo de Heavy que aterrizó en en mi hangar auditivo, allá por 1.987, con 12 años, cuando un amigo y compañero de clase que se quedaba en casa a hacer los deberes en una de esas tardes se trajo una casete, no recuerdo si era el disco “Metalmorfosis” o una recopilación de canciones, y me puso el “Casi me mato”. Mi reacción al cabo de un rato en el buga de los Barones fue de estupor y más bien rechazo. Nunca había escuchado con detenimiento una propuesta musical semejante y me costó asimilar tal sonido y letra.

     Poco a poco fui abriéndome paso por la jungla de Metal, con aportes en K7 de amigos y conocidos, hasta que con 14 años en 1.989 -cuando B.R. sacaban “Obstinato”– ya en primero de B.U.P. (lo que hoy sería tercero de E.S.O.), la idiosincrasia de la música del Mítico Barón impactó en mí. Nuevamente sería otro compañero de pupitre quien, en una caótica clase de matemáticas en la que casi nadie solía echar cuenta a la profesora, entre vuelos y silbidos de tizas y aviones de papel, se dispuso a cantarnos, a un pequeño corrillo de chicos y chicas ávidos de nuevos estímulos, una canción que se me quedó marcada a fuego, a un volumen brutal, y que no fue otra que la archiconocida “Hijos de Caín”. Embelesado me quedé y le pedía que nos la cantara otra vez, y otra. Ese tono, esa capa melódica de teclados al principio, lo armonioso del tema en sí, esa historia macabra y de identidad, el dios tirano… todo un himno de rebeldía y crítica contra el conservadurismo y a la par contra el ostracismo y fanatismo religioso, de órdago.
Y así caí en las redes de aquellos pioneros audaces del Rock duro, que por entonces ya llevaban casi una década con el motor de su aeroplano en marcha. Pero dejemos la nostalgia de ese encuentro personal.
«En este artículo especial analizaré su carrera y abordaremos las circunstancias que propiciaron el ascenso meteórico a las nubes del Heavy Rock patrio y la caída en picado hasta casi destrozar la  nave espacial.»

 
     En este artículo especial analizaré su carrera discográfica insertando notas propias, impresiones, referencias del único libro biográfico que existe en la actualidad (son dos del mismo autor, el segundo actualización del primero) y artículos de prensa, comentarios sobre sus álbumes y también abordaremos, juntos/as, las circunstancias que propiciaron el ascenso meteórico a las nubes del Heavy Rock patrio y la caída en picado hasta casi destrozar la nave espacial. Ello será bajo mi perspectiva pero intentando ser lo más objetivo posible, tirando de documentación contrastada (bibliografía, artículos y demás herramientas). Hay escritos sobre la biografía del grupo muy completos y válidos. Mi objetivo no es ser tan aséptico, en el sentido literal del vocablo (neutral, frío), sino que me mojaré dando mi opinión y valoración, del arte fundamentalmente, pero también del contexto extramusical. Y sobre todo haré hincapié en las letras, en su forma y contenido, esas historias contadas de manera singular, rompedoras para la época, con un empleo del lenguaje sui generis llevándolo a nivel de culto en no pocas ocasiones.
 
Los Barones de principios de los ochenta, fotos promocionales. Imagen sacada de internet (blog El Tablero de Ajedrez)
 
     No me pararé demasiado en ciertos aspectos de la banda conocidos por la mayoría (previo a formarse B.R.), que para eso hay varios libros sobre su biografía y el Rock de los ´70, muy interesantes, en especial el escrito por el periodista Mariano Muniesa “Barón Rojo. La leyenda del Heavy Metal español” (Quarentena Ediciones, 2.013), documento que tendré presente para ir insertando algunos comentarios/impresiones de la citada persona y datos varios de interés (excepcional trabajo de investigación el suyo).
      Pero dirijámonos ya al hangar donde se forjó la leyenda, del que partió ese gran avión llamado BARÓN ROJO.
Acrobacia 1. Construyendo el aeroplano.
Ruta: Año 1981. 
 
 
     La salida Armando y Carlos de Castro del grupo Coz en verano de 1980 propició la oportunidad idónea de formar una nueva banda bajo las premisas de los hermanos, sin ataduras de discográficas de pies manchados y sucios ni injerencias de otros músicos. Los de Castro venían resabiados de su pasado Coz, indignados por el trato y enfoque profesional que la disquera C.B.S. les había brindado, por lo que el siguiente paso que dieran en su carrera lo harían con recelos y con sus fórmulas. De esto deja constancia el periodista Muniesa en el mencionado libro.
«Como copilotos reclutaron a José Luis Campuzano Sherpa, al bajo y voz, y a Hermes Calabria, baterista. Sin embargo, pronto la personalidad y talento de Sherpa dejarían claro que de piloto de apoyo tenía poco.»

Imagen encontrada en www.drfrankensguitar.com («Pic by George Bodnar»)

 
    De Castro siempre fue un apellido rudo, de vena más rockera, contundente y directa por lo que esa sería la marca y seña de identidad que imprimirían a su aeronave.
Como copilotos reclutaron a José Luis Campuzano “Sherpa”, al bajo y voz, y a Hermes Calabria, baterista. Sin embargo, pronto la personalidad y talento de Sherpa dejarían claro que de piloto de apoyo tenía poco. Sin embargo, los hermanos no dejarían que este tándem tuviera mayor peso que el musical, porque algo que siempre se ha señalado como factor esencial para que Barón hubiese llegado a ser un verdadero grupo, el que hubiera una auténtica amistad (que nunca se dio), la faceta humana, se convirtió en una frontera infranqueable, espinosa, electrificada más bien. Una lástima porque si una formación quiere sobrevivir muchos años y hacerlo dignamente, favoreciendo la creatividad y la convivencia, tiene que tener esos mimbres de fuerte arraigo en lo personal, no sólo como artistas, sino también como personas que se entienden en el día a día, que se apoyan y tienen empatía. La amistad no existió jamás en el seno de nuestra banda protagonista (patente queda en el documental “Barón Rojo. La película” dirigido en 2.012 por J. Paniagua y José San Cristóbal).
    Por otra parte, hablando de relaciones entre miembros del grupo, apenas se suele mencionar al quinto integrante de Barón Rojo, una persona sin cuya implicación y participación desde la sombra y sin cuyo talento la historia triunfal de la formación madrileña no hubiera sido tal. De eso no hay duda y si bien los distintos autores de biografías y artículos, periodistas especializados, webs, músicos, fans y demás profesionales de la escena así lo reconocen abiertamente, considero que Carolina Cortés nunca ha tenido ese reconocimiento explícito más allá de ser citada como “activa participante en muchas de las letras de los temas más emblemáticos de la banda” (esa es la referencia en la web oficial del grupo en la actualidad). Si buscas en la red, apenas hay información o alusiones; en Google tecleas su nombre y ni siquiera agregando «Barón Rojo» aparecen más de un par de fotos. Triste.
«Apenas se suele mencionar al quinto integrante de Barón Rojo, una persona sin cuya implicación y participación desde la sombra y sin cuyo talento la historia triunfal de la formación madrileña no hubiera sido tal: CAROLINA CORTÉS.»
 

    Sí, ella no era músico, no era componente oficial, pero firmó siempre junto a su compañero Campuzano, infinidad de composiciones, exactamente28 (de las 65 que editó el grupo hasta su quiebra, hasta el “Obstinato” de 1.989, el 43% del total de la era clásica, casi ). 

 

Así pues, es irrefutable que merece un mayor peso en la historia de una de las formaciones más grandes del Heavy Rock español.

Quizá ella sea el ejemplo vivo de cómo ha sido tratada la mujer en el ámbito del Rock desde siempre, pero esto sería debate de otro artículo.

La Baronesa, el quinto Barón, Carol, parte viva de Barón Rojo. Aquí nuestro reconocimiento.
 

       Así las cosas, se juntan en un nuevo grupo talento y ganas por abrir brecha en un género como el Heavy Rock que en pañales deja atrás el tirón que años antes ha gozado el Rock de tintes más sinfónicos, progresivos (Asfalto, Bloque, Coz, etc). Surge el Heavy Metal en nuestro país, con rostro de aviador. Pero no sólo talento, porque las personalidades fuertes también están presentes en el seno del Barón, y desgraciadamente ellas marcarán su devenir, pues no llegará a convertirse en ese grupo que la familia Heavy española y en especial toda su fanaticada siempre soñó. Pudieron ser los más grandes, la banda más importante de España e Hispanoamérica, sino de mayor expansión geográfica. Pero esta cuestión es objeto de estudio posterior. Sigamos con los primeros vuelos… y hablando de proezas, su primer larga duración, su estreno en las nubes, fue “Larga vida al Rock and Roll”, publicado en 1.981.

     Si bien el segundo disco “Volumen brutal” es identificado por la gran mayoría como la obra cumbre de Barón, este primer lanzamiento fue imprescindible para que el volumen fuera de dimensiones ensordecedoras. De rabiosa denuncia social, rupturista en lo político, quizá con composiciones menos duras que su sucesor, sí que sembró para recoger gran cosecha. 
      Vayamos con el contenido de este debú. De este Larga vida destaco rolas como Con Botas Sucias”, “El pobre”, “Larga vida al R´n´R” y “Barón Rojo”.

En cortes como “C.B.S.” se irá viendo una de las características principales de los Barones, quizá lo que más les diferenciaba del resto de agrupaciones de la época: la singularidad de sus composiciones y de sus letras, sello B.R., empleando un vocabulario cuidado, al que podríamos denominar de culto hasta cierto punto, pues usaban términos que no solían verse en estructuras musicales y que tampoco era común encontrar en el lenguaje de la calle de aquellos años, cuando España bostezaba democracia y aún teníamos mucho analfabetismo. 
       Ese selectivo y atractivo uso léxico acompañado de un saber encajar frases y conceptos, darían con la fórmula mágica para transmitir el mensaje deseado, y único, de casi cada canción.

Valga como prueba la lírica, satírica, socarrona, directa pero implícita y cruda, de la mencionada canción “Con botas sucias”.

«Usaban términos que no solían verse en estructuras musicales y que tampoco era común encontrar en el lenguaje de la calle de aquellos años, cuando España bostezaba democracia y aún teníamos mucho analfabetismo.» 
    “El pobre” es un alegato en favor de la profesión de músico, tan denostada y difícil en aquellos tiempos (ahora no ha cambiado mucho) además de fugaz estampa social de la época vivida, no tan lejana, de iconografía religiosa, donde denuncian, con un par de frases, un modelo de educación ampliamente influenciado por el Catolicismo:
 
A los Salesianos fui,
que más puedo decir
porque a palos me enseñaron, su religión.”
 
    “Larga vida al R´n´R” se presenta pasional. Defensa a ultranza de un género musical que gracias en buena parte a ellos creció con dignidad. Será una oda constante en su carrera.
      Y “Barón Rojo”, siendo un relato homenaje al piloto alemán de la I G.M. Manfred Von Richthofen por sus hazañas bélicas y sobre todo por su ética al tener la filosofía de permitir escapar y vivir a pilotos malheridos, considero que es todo un retrato de lo que fue la carrera del combo español, una analogía en forma de letra de lo que fue su histórico despegue, ascenso y brutal caída, hasta hoy, en que es una caricatura, medianamente digna en ocasiones, de lo que fue el gran pájaro rojo de hierro:
 
Mítico Barón, donde quedó el vuelo fugaz de tu gran avión, Barón.”
De héroe nacional, pasaste a ser, cómic en papel, no es un mal final, Barón.”
Barón, vive su sueño, triste y solitario surcando el cielo. Barón, tu triste misión no apagó tu gloria.”
Porque esa gloria existió, y quedó grabada a fuego entre 1980 y, considero a título particular, 1989, cuando editaron su última obra con la formación original, “Obstinato”, que si bien confirmaba que la magia compositiva ya les había dado esquinazo, no termina de ser un mal álbum. Para mi también especial porque como decía más arriba con 14 años fue cuando descubrí este Obstinato y me enganché al grupo a partir del mismo, aunque ya conocía parte de su discografía.
Acrobacia 2. Vuelo imparable del triplano.
Ruta: Año 1982.
 

      Tras el éxito sin precedentes de “Larga vida al R´n´R”, siendo disco de oro y con gran acogida por parte de fans y prensa (sonaron mucho en radio y dieron salto a la tele), su compañía de discos Chapa/Zafiro decide invertir más y mejor en el que será el segundo y más aclamado elepé de su historia, “Volumen brutal”, para el que volarán hasta los estudios propiedad del famoso Ian Gillan, ubicados en Londres. Allí consiguen ese plus en producción además de marchamo, prestigio por el nombre de los Kingsway R. Studios

 

A la par, se abrirán camino en territorio foráneo y lo dejarán expedito para que lo recorran otras bandas nacionales (Héroes del Silencio, Tierra Santa, Ska-P, Sôber, Mägo de Oz, Angelus Apatrida… todas obtuvieron ticket to show gracias de alguna manera al legado B.R.), pese a que Asfalto ya pisaran suelo británico antes que ellos (el 20/10/1978), pero Barón lo hizo en otra tesitura y con verdadero éxito.

        Del repertorio de canciones incluidas en el álbum que consolidó el vuelo imparable del Barón, destaco las siguientes: “Incomunicación”, “Los Rockeros van al infierno”, “Son como hormigas”, “Resistiré”, “Satánico plan” y “Concierto para ellos”.
      Las hormigas, metáfora del caos en el que muchas grandes urbes están sumidas, con obras continuas e interminables, la lejanía y frialdad con que la Administración trata a la Ciudadanía –ahora demandamos participar activamente y que nos escuchen, otro trato-, la incompetencia de los gobernantes (“¿Cuándo los gobernantes funcionarán de un modo racional?” se preguntaban) y confirmando el carácter rebelde de nuestro Rock (“Y si protestas te acusarán de antisocial, joven melenudo acate usted la autoridad, pues de lo contrario ya sabe muy bien a dónde irá.” A la caza del tuitero de los ´80)
      Los que vamos al infierno, encantados, estamos orgullosos de uno de los himnos que mejor nos representa. Frases lapidarias, de reafirmación personal y de pertenencia a una tribu, a una forma de vivir:
 
“Se oye comentar a las gentes del lugar los rockeros no son buenos.”
“Vas sin afeitar, dice el «sheriff» del lugar…”
“Qué risa me da esa falsa humanidad de los que se dicen buenos…”
“Si he de escoger entre ellos y el Rock elegiré mi perdición.”
 

 

     Incomunicados ya en los ochenta… estremecedor reflejo en la segunda década del 2000… Disponemos de todos los medios y tecnologías para relacionarnos holográficamente, pero seguimos autistas en muchos sentidos y situaciones. Se ha perdido el uno contra uno, el cara a cara…
 
“Vivimos en el reino de la incomunicación,
la gente se pudre en su jaula de hormigón”
 
      Y toca resistir, en el ´82 y 36 años después, con mayor razón.
 
Criminales disfrazados, seres sin razón ni piedad,
no hay palabras en el mundo que definan vuestra maldad.
Por dinero asesináis, por placer aniquiláis,
por poder nos destruís, suciamente mentís.
A
unque siempre vigiléis y mis datos proceséis,
no es tan fácil hacerme callar.
¡¡R
esistiré, resistiré hasta el fin!!”
 
   Un mensaje directo, explícito y contundente contra los gobiernos detentadores del poder más tiránico y contra la Ciudadanía. Ni el mejor comunicador lo hubiera explicado mejor. Todo dicho.
 
 Plan maquiavélico, con el amigo Satanás… tema en donde destacan esos riffs singulares marca de Castro y Carlos en una de sus mejores interpretaciones (según algunos):
 
Suelo concebir el satánico plan
de tocar mi guitarra a un volumen brutal…”
Yo no sé pronunciar un discurso
ni tampoco ser persona formal,
yo acostumbro a estar en la carretera…”
“C
on el rock ‘n’ roll puedo desencajar
comeduras de coco que me oprimen sin más…”
 
       Esencia de músicos de Heavy Rock, distorsión y evasión.
 
      Y acabo el repaso a las composiciones que creo son más interesantes con un show para las figuras del Rock ya fallecidas en la época, hasta la aparición de aquel brutal volumen:
 
En cada concierto de Rock ‘n’ Roll
las campanas doblan por Bon Scott,

por Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon.”

Sobre estas líneas, tres Barones con el polímata Bruce Dickinson, quien les ayudó a desambarcar en U.K. (foto sacada de DrFrankensguitar.com).  Abajo, Barón en el famoso Marquee londinense. 

 

 

    ¿Qué hace a este disco de los Barones su obra maestra, y cumbre, para muchos, del Heavy Rock en España? Pues se combinaron varios factores para ello:
– La calidad de las composiciones, letrística e instrumentalmente hablando.
– El plus de grabar en unos estudios con medios adecuados y personal idóneo, que supo gestionar y pulir el material entre manos.
– El hecho de contar ya con un primer álbum de peso y gran aceptación como “Larga vida…”, con un rodaje a nivel personal y musical importante para poder urdir semejante remesa de canciones.
– La venta de más de 200.000 copias, llegando a disco de platino.
– La repercusión en medios.

– Contar con una versión en inglés, que ayudó a promocionar el nombre del grupo sobre todo por Inglaterra, donde dieron bolos muy reseñables y contribuyó a expandir el mítico Barón (en un principio, conocidos como Red Baron).

 

 
– La época. La salida de los tres primeros discos de la formación madrileña coincidió con los primeros pasos de la democracia en España y el auge de un nuevo estilo musical que acabó convirtiéndose en un auténtico fenómeno social. Os dejo aquí enlace a varios vídeos de aquellos años en que el HEAVY METAL supuso todo un acontecimiento, gracias a la antesala que conformaron formaciones como Coz, Asfalto, Bloque, Smash, Storm, Máquina, Evo y un largo etcétera que sin ser grupos de Heavy, su Rock duro o sinfónico supuso una primera capa, un importante sustrato para que germinara lo que hoy conocemos como Heavy Rock / Metal en España. Y así se hizo un importante hueco en los medios nacionales, no sólo radio, algo de prensa escrita, sino que la televisión fue un gran espejo convexo de nuestra música, amplificando nuestro Heavy Rock. Aquí os dejo una muestra:
«[Barón] se hizo un importante hueco en los medios nacionales. La televisión fue un gran espejo convexo de nuestra música, amplificando nuestro Heavy Rock.»

 

 

     ¿Contamos con otra obra a la altura de “Volumen brutal”, el culmen de nuestra música? Posiblemente no, al menos es la opinión generalizada cuando uno busca información al respecto, lee artículos relacionados o biografías varias. Y ello por los motivos que hemos esbozado antes. Sin embargo, sí podríamos hablar de algunos trabajos que se aproximan a la idiosincrasia de semejante creación, a mi entender, discos como los propios de los Red Baron “Larga vida al Rock and Roll” o “En un lugar de la marcha” (con piezas exquisitas como “Hijos de Caín”, “Caso perdido”, “Breakthoven”, “Cuerdas de acero” o “Chicos del Rock”). 
      También podríamos citar álbumes como el “Senderos de traición” de Héroes del Silencio, obra cumbre que les catapultó al estrellato, supuso giras internacionales, aparición constante en medios generalistas y legiones de fans; el “Por instinto” de Barricada, sus mejores ventas y consolidación de banda grande; Extremoduro puede ser otro espejo en el denominado Rock Urbano, pero de aparición más reciente. Su «Agila» supuso la línea roja entre el Extremoduro de lo chabacano y lo más in, las grandes masas, sonando en radiofórmulas como algo normal; SKA-P con su creación «El vals del obrero», disco de platino con  más de 125.000 copias, otro fenómeno de masas entre la juventud española y con tremendo eco y éxito en latinoamérica y países europeos como Italia y sobre todo Francia, inflando ventas con multinacional de respaldo y apariciones hasta en Los 40; otro candidato es «Sin tiempo» de Medina Azahara, álbum que vendió mucho, les abrió las emisoras comerciales (como Cadena 100) y al gran público, y que supuso su inmersión en el mainstream. Se les acercan pero no llegan.
Quizá “La Leyenda de la Mancha” y sobre todo “Finisterra” de Mägo de Oz sí sean  dos buenos ejemplos, reuniendo este último redondo muchas de las nombradas razones para convertirse en uno de los discos con mayor éxito de la historia de nuestra música, sin duda alguna, pese a los ataques de cierto sector reaccionario de la escena. Pero esto es estudio de nuevo monográfico, que algún día llegará a Esquirlas, seguro.

«Lástima que cuando el triplano marcaba rumbo imparable, a la par que rozaban el cielo, las fuertes personalidades de los cuatro pilotos, los egos, la pésima gestión de su sello y demás factores hicieron que nunca consolidaran ese éxito sin precedentes en la historia de nuestro rollo

       Lástima que cuando el triplano marcaba rumbo imparable y con propulsores a tope, a la par que rozaban el cielo, las fuertes personalidades de los cuatro pilotos, los egos, la fama que asomaba, la pésima gestión de su sello y, considero, ese contrato tácito, no firmado pero asumido, por el cual los hermanos De Castro estipularon unas cláusulas cuasi leoninas para Sherpa y Hermes (iban por separado a los conciertos, se alojaban en hoteles diferentes, tenían camerinos separados…) por el miedo a revivir la etapa Coz, todas estas circunstancias, digo, cuando estaban en pleno apogeo, hicieron que el motor de Barón empezara a tener síntomas de gripado y su vuelo entrara en barrena al poco tiempo de despegar y alcanzar un éxito sin precedentes en la historia de nuestro rollo.

 
La banda en los aledaños del Royal Albert Hall.
 
Acrobacia 3. Rumbo firme pese a las diferencias internas.
Ruta: Año 1983.
 
       “Metalmorfosis” (1983), qué gran título para simbolizar la gran transformación que experimentó nuestro Rock, mutando de piel y adquiriendo una textura más dura, ocurrencia, como no podía ser de otra manera, de la gran Carolina Cortés.

Tercer disco de Barón, a disco por año de vida, y un digno LP, aunque en mi opinión es el menos fulgurante de sus cuatro primeras aventuras, siendo un gran álbum. Eso sí, contiene uno de los himnos top de su carrera, “Siempre estás allí” y ese As es clave para considerar a este álbumes entre los mejores.
    “El malo” es otra ráfaga de creatividad, en clave de actor malote donde se cuenta la historia de un chico que admira a esos personajes de pelis de acción que practican el mal y que tras emularles en la vida real, se da cuenta de que no lleva a nada bueno.

      Por su parte, “Hiroshima” es el la denuncia del horror, del gran genocidio, del terrorismo de estado, de la sinrazón. Crudísima en descripción.
       Otra composición remarcable es «Tierra de Vándalos», por ese romance críptico.
      Hay tres temas a los que desde mi óptica se puede hilar con un denominador común, con esta ecuación argumental: letra con valor por el mensaje, música sin gancho pero con ese pasaje guitarrero marca de la casa de Castro.
      «Diosa razón»: Cordura, pensamiento racional frente a inventos de fe y demás cortapisas para la evolución. 
      «Se escapa el tiempo»: Divertida y desenfadada la letra, destacando el duelo guitarra/bajo en mitad del corte.
       «Invulnerable»: defensa a ultranza de nuestra música, alegato que es una constante en la carrera de la banda, como ya hemos apuntado.
      Cierro capítulo con “Casi me mato”, especial para mi por ser esa canción primigenia, la primera que me llevé a la oreja del Barón.

   Como anécdota, indicar que por problemas de espacio en elepé, de minutaje, se quedaron fuera del disco los temas «Invulnerable» «Herencia letal», que fueron incluidos en un casete y en un single de regalo que se adjuntaba al LP. (esta última, canción «oficial» versión balada en «Obstinato»)


 
      Sobre “Metalmorfosis” leí en su día una crítica sencilla pero certera, os dejo enlace:
 
      Me quedo también con algunos de los comentarios del post, como éste:
«Su `Piece of Mind´particular, y una de las joyas de la corona del Rock español. Me preocupa la sospecha de que el gran público conoce el nombre Barón Rojo, pero no su obra.»
 
 
Acrobacia 4. Estabilidad y gran pirueta en un lugar de la marcha.
Ruta: Año 1985.
 
     Antes de encarar el siguiente disco, el cuarteto clásico editó un directo de masivo éxito llamado «Barón al rojo vivo», en 1984, con el archiconocido y recientemente fallecido Chris Tsangarides a los mandos.


 Foto del «Al rojo vivo», sacada de la web «RevolutionRockandRoll Blog»

El productor, en el centro de la foto, con la banda (imagen extraída de la web oficial de Barón Rojo)

      Para mi, obviando “Volumen brutal” y las características singulares en que vio la luz, el mejor disco de Barón Rojo. “En un lugar de la marcha”.
 
      Abre esa cuarta ruta aérea otra loa a nuestra música y forma de vida, “Breakthoven”, un título distintivo con estampillado © C. Cortés, sin duda alguna, que juega con el término inglés “break”, “romper”, nuevamente haciendo gala de ese interés por cambiar lo establecido, de pulverizar las cadenas del pasado y reivindicar el statu quo que el Heavy Rock merecía, merece. No se me ocurre mejor pieza para darle al contacto del aparato volador. Y así dice:
 
Tiene talento creador
pero le tachan de vulgar
por que defiende que en el Rock
hay un mensaje cultural.
Dice que el gran Beethoven hoy tocaría Rock,
aunque le ataquen mantendrá su opinión […]”
 
     Dos de las composiciones culmen de nuestro grupo fetiche se encuentran en este álbum: “Caso perdido” e “Hijos de Caín”. El primero, en sí mismo podría ser una pieza perdida, y es una pena, porque en mi opinión es uno de los 5 mejores temas baronianos y podría afirmar con rotundidad que, junto a “Hijos de Caín” y “Siempre estás allí”, es mi tema insignia, por cuanto me identifico en gran medida con la letra de la composición (lo de la abstención en urnas es en lo único en lo que quizá pueda discrepar, sin descartar esa alternativa como vía para conseguir el “caso ganado para la libertad”). Aguzando el oído y reescuchando, porque con B.R. este gerundio es siempre gratificante y hasta redescubridor, sobresaliente el sólo de guitarra desgarrador de Armando tras la frase “Nunca fue un hombre de negocios”
     Por otro lado, en cuanto al aspecto vocal, sin terminar de gustarme Carlos como singer, reconozco que aquí hace una magnífica interpretación. Si en lugar de cantar él hubiera susurrado semejante canto a ser uno mismo J. L. Campuzano, ¿hubiera sido el culmen?.
 
Se viene en la memoria el momento aquel
en que tuvo conciencia casi sin querer,
de que se estaba convirtiendo
en un perfecto ser normal.
Rompió todos los moldes no quiso aceptar
un mundo tan vacío de creatividad,
se fue a buscar otros lugares
dejó su casa y su ciudad.
Un caso perdido, un hombre sin moral
un caso perdido para la sociedad.
Vagó sin rumbo fijo
quiso disfrutar vivió mil aventuras
noches sin final.
Nunca fue un hombre de negocios
siempre se abstuvo de votar.
Un caso perdido
un hombre sin moral
un caso perdido
para la sociedad.
Hoy no se tiene que preocupar
de conservar un capital,
vive al día en su refugio
no tiene nada que ocultar.
Cuentan que estando cerca su hora final
pasó de toda ayuda espiritual
su testamento fue muy corto
fue un hombre libre de verdad
un caso perdido
un hombre sin moral
un caso perdido
para la sociedad
un caso perdido
un hombre sin moral
un caso ganado
para la libertad.”
 ¿Qué decir de aquellos vástagos que se rebelaron contra lo establecido? ¿esa crítica velada, por qué no, al cristianismo más rancio? Una balada medio tiempo sublime, con un uso de teclados mínimo pero excelso a cargo de José Barta y sin cuya participación la pieza, «Hijos de Caín», no hubiera sido la misma en calidad, intensidad y dramatismo. Otro himno que descubrí con 14 años y que me marcó de tal manera que me hizo rebuscar música de los Barones por todos los rincones del instituto.
      Para cerrar el repaso a las canciones que más me tiran, citar “Cuerdas de acero”, firma que sigue de cerca a otros hits de este disco y de la carrera de Barón, a mi criterio. Oda, reverencia al instrumento por excelencia del Rock, la eléctrica, en una escritura con el recurso literario de la metáfora como originalidad.
 
Tormenta de trueno sin luz
eres símbolo de libertad,
yo nunca podría vivir
sin tus cuerdas de acero tocar.”
 
     Por último, “Chicos del Rock”, que si bien no está a la altura de otros cortes más logrados, a mi por la letra sí me parece oportuno destacarlo. Musicalmente no engancha como otros, aunque las guitarras de los hermanos dejan su impronta habitual. En una época en que el desarraigo social era frecuente y los anhelos de libertad y cambios necesarios y pedidos a gritos, la música Rock fue catalizador de muchísimos jóvenes españoles. La letra que sigue a continuación da fe de ello:
 
Quieren que se retrase el momento
de la cita familiar
hablan de sus pocos momentos
de libertad,
donde irán no hay muchas opciones
para ellos no hay lugar
pero hay lago que los une
los distingue la pasión del heavy rock
es su fuerza, su razón de vivir.
Sueñan con tener la guitarra
que alguna vez
comprará su madre a escondidas
si la pueden convencer
no le entiendo murmura su padre
es por la edad
siempre tiene esa música a tope
con el tiempo cambiará.”
 
«El repertorio viene cargado de composiciones armoniosas, rebosantes de melodía y con más carga poética, como podemos apreciar en Cuerdas de acero, Caso perdido o Hijos de Cain”.

 

     Por otra parte, merece ser destacado el que nuevamente un disco de los Barones volviera a ser disco de oro, siendo el primero en ser lanzado con el formato de autoproducción (el segundo fue “No va más”) y grabado en diversos estudios.
     Es un plástico con menos mala leche en lo estrictamente musical y acidez en las letras, aunque éstas no pierden calado social; el repertorio viene cargado de composiciones armoniosas, rebosantes de melodía y con más carga poética, como podemos apreciar en “Cuerdas de acero”, “Caso perdido” o “Hijos de Cain”.

      Al margen del análisis musical, en el plano internohabría mucha convulsión. En 1.986 expiraba el contrato discográfico con Zafiro y el grupo tenía serias expectativas de cambiar de compañía, de dar el gran salto a una de las más poderosas y competentes: EMI, que se muestra interesada en nuestros Barones y con quienes se produce contacto, pero que lastimosamente queda en nada. Otro motor averiado, un gran palo como nuestros protagonistas reconocen en prensa.

«Deben renovar con Zafiro, el coltán de la época, pero la disquera del Opus seguiría missing y continuaría siendo el particular baño de sangre de Barón, su maldición. No moverían un dedo por la banda, nuevamente.»

     Ello, unido al auge de otros estilos musicales, el Hard Rock/Glam en norteamerica y pujante en Europa con la consiguiente pérdida de peso del Heavy Clásico y la irrupción del Rock Urbano y Rock Radikal Vasco en clave nacional (Barricada, Suaves, Platero, La Polla Records, la vieja escuela Eskorbuto…), hizo que la escena se resintiera y los propios Barones entraran en barrena, traducido en relativa pérdida de interés de fans (una parte buscarían esos otros estilos en boga, otra perdieron la fe en quienes fueron los Ases del Cielo), pérdida de caché, menos shows y mal pagados, pésimas relaciones entre los músicos y mala gestión del management y compañía.

 
     Barón fueron portada en revistas y triunfaron en países como Argentina o Venezuela. Aquí, foto de 1984.
Barón ya no conseguiría su sueño de surcar otros cielos y de aterrizar en aeropuertos internacionales de forma estable. Sí prosiguió con sus giras exitosas por diversos países latinos. Todo se condensó en intentonas, en esfuerzos frustrados, siendo otro clavo más en el ataúd, en su caja negra. Eso debió pesar y mucho en el seno de la banda, porque veían que sus posibilidades de crecer se desvanecían, que empezaban a ver el espejismo y masticar polvo de cruda realidad, encontrándose en Tierra de Nadie
 

FIN PARTE I, aquí puedes coger el vuelo para la segunda entrega del reportaje:

Especial B.R., parte 2


Reportaje de: Pablo Alarcón «Aliscar»

* Créditos/fuentes:
Fotos que aparecen en este reportaje, sacadas de internet. La mayoría tiene procedencia y autoría concreta y se especifica en el pie de cada archivo. 
Fuentes: Libro «Barón Rojo. La leyenda del Heavy Metal español» del periodista Mariano Muniesa (Quarentena Ediciones, 2.013) / Diversos artículos y consultas de internet.

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