Review disco de Herejía

¿Se puede sonar más ochentero?

CRÍTICA L.D.

Material a pulir: Herejía

Disco: “La Quinta Herejía” (2019)

Procedentes de: Cantabria (España)

Estilo: Heavy Metal tradicional

Discografía: Despierta (2016), La Quinta Herejía (2019)

Formación: Voz: Kike (Rizos), Guitarra: Borja, Guitarra: Rubén, Bajo: Antonio (Turu), Batería: Johnny

Sello discográfico: Duque Producciones

Redes:

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Twitter: @herejiaband

Canal YouTube Herejía

Autor de la reseña: El Puli de Cádiz

     Desde Cantabria nos llega el segundo trabajo de Herejía, una banda que practica un Heavy Metal de corte muy tradicional, en la onda de Accept, Judas Priest o, yéndonos más cerca, Ángeles Del Infierno u Obús.

En líneas generales, nos hallamos ante un disco del Heavy Metal más puro y ochentero, sin apenas concesiones a la modernidad, con estribillos pegadizos y la potencia y melodía necesarias para el estilo. El problema con esto es que todo suena a conocido y es que es muy difícil conseguir resultar original en un campo tan trillado como este. La portada del trabajo ya supone un aviso al oyente: ese demonio alado y encadenado haciendo desangrarse a la Tierra sólo puede haber salido de algún viaje en el tiempo hasta los primeros años 80.

La grabación, mezcla y masterización han corrido a cargo de Dani G., en los Estudios Dynamita, y el resultado está muy bien conseguido. Los instrumentos tienen un sonido poderoso y se distinguen perfectamente.

Las guitarras de Borja y Rubén suenan potentes, si bien los riffs, como he mencionado, son bastante típicos. Bajo mi punto de vista, habrían mejorado sustancialmente introduciendo fraseos o “lead fills” aquí y allá, lo que le habría dado más dinamismo a las composiciones. Los solos, por su parte, no son especialmente técnicos, aunque hay algún que otro pasaje interesante.

El cantante, Kike Rizos, se desenvuelve más cómodamente en los registros más “heavies”, sin embargo obtiene resultados irregulares a la hora de gritar. En algunos temas, parece que le cuesta más llegar, en mi opinión, mientras que en otros consigue un resultado aceptable.

Los coros, en los que han colaborado miembros de bandas como Söllen, Blast Open, Arenia o Monasthyr, suenan super-heavies y desempeñan un papel muy importante en temas como “Libre” o “El Viaje Más Largo (Ítaca)”, o simplemente acompañan a la voz principal en otras ocasiones.

La base rítmica tiene la solidez y contundencia que precisa el estilo que practica la banda y toma el protagonismo en un par de ocasiones a lo largo del disco.

El álbum se abre con “Pangea”, una pieza en la que las guitarras van sumándose por capas hasta conformar una introducción épica en la onda de “The Hellion” de Judas Priest. Enseguida da comienzo el corte que da título al disco, con un potente riff del más clásico Heavy Metal y un desarrollo que es toda una declaración de por dónde van a ir los tiros en el resto de esta obra. Líricamente es apocalíptica y el estibillo es corto y sencillo a la par que efectivo.

“Hasta Morir” es un tema que podría haber sido un himno en los ochenta, si hubiera sido compuesto hace 35 ó 40 años. La ausencia de guitarras durante las estrofas permite al bajo de Turu tomar el protagonismo, para acabar desembocando en un puente en el que las guitarras vuelven a retumbar dando paso a un estribillo perfectamente coreable. No puedo evitar imaginarme a un pabellón entero cantándolo a voz en grito.

“Tu Nombre” comienza con una breve exhibición del batería, Johnny, para a continuación presentarnos una melodía de guitarra sobre un ritmo rápido que será el tempo que lleve toda la canción. Aunque musicalmente la estructura del tema es la habitual en el género, la letra es diferente en cada ejecución del estribillo, lo cual dota a este corte de un punto de originalidad.

“Soy Como Soy” se abre con un riff muy en la onda de Judas. El contraste entre el puente, grave, y el estribillo, más agudo, resulta interesante. El puente antes del solo, sin embargo, me resulta un poco soso. Tras el solo de guitarra, el riff principal se repite, pasando del canal izquierdo al derecho y luego otra vez al izquierdo (con los cascos esto se aprecia mejor). Será una tontería, pero me ha gustado el detallito.

Para dar comienzo a “Libre”, una guitarra nos presenta el riff, también muy banda de Halford, y enseguida se le unen el resto de instrumentos. Las variaciones de los riffs en las estrofas, el puente y el estribillo están bastante bien y le dan dinamismo al tema. La letra trata de la libertad reencontrada tras una relación presumiblemente tóxica.

La balada “Ahora Yo” es, bajo mi punto de vista, el tema menos conseguido del disco. La primera mitad está cantada en tonos graves en los que Kike Rizos no suena cómodo. En la segunda mitad, ya con distorsión y la voz en registros más agudos, la cosa se arregla, aunque resulta un poco repetitiva. Parece como si hubieran querido hacer un “Al Otro Lado Del Silencio”, pero a mí no me ha convencido el resultado.

Menos mal que “Resurrección” nos devuelve a los Herejía más potentes, con un sonido quizás más Power Metal. Un ritmo rápido y un estribillo pegadizo, como la mayoría de los del álbum, probablemente hayan sido las razones por las que esta canción haya resultado elegida para grabar un vídeo clip promocional.

El sonido de las olas y un arpegio de bajo nos introducen en “El Viaje Más Largo (Ítaca)”. El propio Ulises comparte con nosotros su anhelo por volver al hogar tras la guerra de Troya mientras unas voces, probablemente sirenas con unos cantos más salvajes que los que uno se imaginaría para estos seres legendarios, intentan hacerle desistir. La propia estructura de la canción difiere de la habitual y tras la segunda repetición del estribillo entramos en un puente más pausado con algunas armonías vocales y un grito muy agudo que da paso a la parte instrumental y finalmente a una coda en la que los coros arropan a la voz principal, unos repitiendo las frases con cierto desfase y otros a base de “oh-oh-oh”. Todo esto hace a “El Viaje Más Largo” el tema más épico del disco, sin duda, y quizás mi favorito.

     Para terminar, “Te Quiere Atrapar”, el tema más largo del disco, nos trata de aterrorizar con la descripción de una bestia que acecha en las sombras. Es un corte con un tempo rápido y con un estribillo pegadizo, como la mayor parte de los de este disco, aunque en esta ocasión se les ve un ramalazo más de Iron Maiden que de Judas Priest.

En definitiva, si lo tuyo es el Heavy Metal más clásico cantado en español, dales una oportunidad a estos cántabros y échale una oreja a “La Quinta Herejía”.

Y hasta aquí esta crítica, mi primera colaboración con Esquirlas de Metal. Espero no haberos aburrido, metal splinters. Hasta la próxima.

Grados
por Antonio Pulido 650º / 1000º 65%

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