CRÍTICA LD: La Tormenta; NOCTURNIA

Nocturnia: Arrasa la tormenta.

 
CRÍTICA L.D.
Material a pulir: NOCTURNIA
Disco: «La Tempestad» (sept. 2019)
Procedentes de: Toledo
Fundación: 2001
Estilo: Heavy Power Metal
 
Discografía: 
– Nocturnia (Single, 2004)
– En Busca del Tiempo (LP, 2004)
– Espejismos (LP, 2007)
– Días de Ceniza (LP, 2009)
– Sin Retorno (LP, 2012)
– Tierra de Cobardes (LP, 2016) 
– La Tempestad (LP, 2019)
 
Formación: 
Alberto Symon – Voces
Manu Acilu – Guitarra
Javier Villanueva – Guitarra
César Arroyo – Bajo y coros
Jose Gómez-Sellés – Teclados
Jose Roldán – Batería
 
Sello Discográfico: Duque Producciones
 
Redes
Instagram@nocturna_oficial
 
Autor de la reseña: Pablo Alarcón A.
   
Siempre que arranco con una reseña disquera, aún estando satisfecho con mi forma de armarla, de ejecutarla en forma y fondo, sopeso realizarla en formato conciso, condensado, como esas grandes de alguna revista de papel cuché, en las que con unas líneas, no más de diez o doce a lo sumo, el autor «Bloody Bunny», «Z» o «Sr. Diputado» de marras plasma a la perfección la crítica de turno, sobre la bocina y cuadrando magistralmente. Son mis maestros de la review minimalista. Y yo no soy capaz (al menos de momento). Mi estilo es más enrevesao, detallista y tirando a alargar el tema, a veces con escaso tino, otras con más acierto e interés para el lector/a. Bueno, corto ya la cuerda de la persiana. Vamos a ello, a la review de «La Tempestad« de Nocturnia.
 

Difícil elegir composiciones más llamativas, que sobresalgan sobremanera sobre el conjunto, porque este álbum es un elenco de piezas Power de gran manufactura, un disco muy notable. Por lo tanto, iré analizando track by track.

 
«Siempre hay un lugar« pone los primeros estruendos a «La Tempestad» y con los también primeros acordes se me viene al oído una extinta banda, Furia Animal, y aquel fabuloso «Azotando el destino» de principios del nuevo siglo (teclados y fraseo vocal, inconfundibles).
 
A quien guste del Power Metal y en castellano con esos iniciales instantes del tema ya le seducirá el sexto trabajo discográfico de los toledanos, obra que ya con la portada nos puede dar a intuir qué combo nacional y figura de talento puede estar detrás de algunos aspectos del disco.
 

Sigamos con el track 1. Mano de Alberto Rionda en los controles desde su Sanctuarium Estudios, el solo de esa primera canción es muy suyo y en el siguiente corte y single «Cenizas« (hay videoclip) ya sí que mete cuerdas, ya sí Rionda en cuerpo y esencia, pues es cosa suya como digo. Elegido como cara del nuevo plástico desde luego es pegadizo, accesible y diferente con elementos sintetizadores muy presentes. Fantástico estribillo con ese deje electrometal que va a la perfección. Sin embargo, no es el que más me ha gustado.

Clip de «Cenizas», con Alberto Rionda.

De «Negro sentimiento« podría decir que era la única canción que pasaba en el reproductor, la saltaba. Demasiado melosa con una letra falta de punch, a mi parecer. Ahora, tras varias escuchas, me quedo con un hermoso puente: «Y soñé…» Sin duda es la canción menos lograda, a excepción de ese apunte, y que quita pegada de cuasi matrícula al conjunto del L.P.

«Tempestad« se construye con unas melodías de teclado seductoras y fáciles de silbar junto a un estribillo que irá de lujo para que el público coree y bote en directo. Corte breve pero intenso.

Trallazo «Leviatán«, el más heavy, potente y true, sobradamente. ¡Vaya riffs poderosos y combinación de voces claras y furibundas! «El dios sin rostro emergió…» Punto a favor al doblar estribillo final, por el punteo mismamente y el doble bombo de J. Roldán (en todo el trabajo). No puede faltar en esta gira ni en venideras.

La ventisca llega a su ecuador. De «Estigma« citar esos riffs inconfundibles del padre de aquel llanto heroico; es innegable tanta influencia, que a veces puede jugarles malas pasadas. Sin embargo, no es tónica, aunque debieran sopesar esto. Las teclas suelen lucirse siempre en este vendaval nocturno y no será excepción en este corte.

Arriva la excelencia. «Héroes de Bronce« es una de las cinco grandes composiciones del álbum, y para mí, junto al corte que abre el disco y la balada, las canciones «10» del mismo. Los Nocturnia más sinfónicos, sin duda, con ese empiece que se vuelve visceral de corrido, pero sin perder armoniosidad. Magníficas las voces guturales (siempre del bajista César Arroyo que imprimen toque diferente y fresco donde ejecuta un ejercicio vocal excelente), imponentes, bien ensambladas con las de Alberto Symón (vocalista) y con una instrumentación épica de las que encandilan, sobre todo al PowerFan. ¡Qué barbaridad de estrillos y estructuras de guitarra! (lástima la partida de Rober y Salva). Remarcable igualmente los teclados resoplando notas rimbombantes de trombón.

Como curiosidad la musicalidad del estribillo es totalmente Avalanch «Vientos del Sur», pero no quedan ahí las influencias Riondas, porque disfrutamos de punteos marca Xana en ese y demás cortes, como ya he apuntado.

Empalmamos cortes magnificentes con «Ahora que no estás«, baladón. Precioso susurro de amor de melodiosa métrica y estribillo de infarto que embellece José Gómez con sus manos, acariciendo las teclas (¡bravo!) Entre medias, desvaneciéndose el tema, se pueden escuchar unas voces de dos mujeres, en francés, como en un diálogo de película (de hecho lo es , «La vida de Adèle»), que otorga un cariz melodramático y cierta frescura. 

Seguimos luchando contra este huracán que es Nocturnia y su temporal, y lo hacemos con más influjos conocidos. En «Hijos de la derrota» los flashes a Avalanch, especialmente, Warcry, Ankhara y de formaciones como Zenobia y Dünedain o incluso Azrael, en puntuales momentos, se dejan notar nuevamente, aunque ello no significa que la agrupación castellano-manchega carezca de identidad. Pero los padres, son los padres… (aunque Z sean de su quinta). Buen corte pero demasiados paralelismos y recuerdos…

Vamos terminando de capear el temporal con el track más hardrockero, quizá el que más se sale de la línea de la tormenta junto a «Cenizas««Sólo un instante« Me ha recordado a lo que hacían los desaparecidos Beethoven R. No mal temita, movidito aunque soy más de los Power.

Y salimos del aguacero, indemnes, pulcros, como la propuesta de Nocturnia que es este sexto trabajo de estudio que culmina con «Soy la tormenta«. El órgano sigue siendo instrumento esencial en el combo toledano, y así se denota tanto en la entrada como en un nimio pero bello interludio. Guturales a relucir por última vez. Que estos chicos son unos dominadores de los estribillos queda nuevamente patente en esta pieza que cierra un ejercicio de nota alta.

Tras la tempestad dicen que llega la calma… No la habrá con Nocturnia si continúan por esa senda. Ojalá sea así.

 Temperatura del soplete: 875º/1000º
5/5

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *