Qué buen vasallo sería si tuviera buen señor.
Soplete en vivo: Stigia (Sala Orpheus, Mairena del Aljarafe, 31/01/2026)
Permítannos la cita de «El Cantar del Mío Cid» como titular para este primer concierto en solitario de Stigia con su nueva formación, y de plena actualidad con el estreno de temas de su segundo trabajo de estudio, Metanoia. Y es que esa era la sensación generalizada al acabar el concierto, el grupo estuvo muy por encima de la sala.
Muchos, demasiados problemas de sonido durante el concierto. Sin contar con que los habituales brincos y saltos de Flavio se vieron coartados por la cercanía del techo a su cabeza (culpa suya por ser tan alto), y que siete integrantes en un escenario tan pequeño los obligó a todos a permanecer con los pies clavados a las tablas.
Pero es justo cuando todo parece jugar en contra, cuando se puede ver el alma del grupo que está en el escenario. Sobreponerse a todo sin una queja, sin que se borre la sonrisa de sus caras y darlo absolutamente todo en cada tema hasta volver loco al público que llenó la sala hasta las manillas, es algo que no está al alcance de todos.
Pasen y lean esta humilde reseña de unos esquirlitos rendidos al corazón y la personalidad de estos grandes músicos que, con ilusión y mucho trabajo, seguro que van a dar mucho que hablar de aquí en adelante.
Comenzaba algo pasada la hora anunciada, con los sones de la intro de Sean Bienvenidos, su primer disco, pero en seguida comenzó a sonar «Metanoia«, canción que da nombre a su próximo disco y que ya ha sido estrenada en redes (podéis disfrutarla AQUÍ).
La Sala Orpheus, que estaba hasta la bola, no en vano colgaron el sold out, comenzó a vibrar al momento con los primeros sones de la canción, si bien el sonido estaba algo alto y hubo que ir ajustando los volúmenes que sonaban por las pantallas, ya que ellos no llegaban a escucharse bien.
Pero esta chavalada no estaba por dejarse amargar la noche, y habían venido a demostrarnos que están listos para más. Con mucha confianza en su nueva formación y con una coordinación y complicidad dignas de grupos con más trayectoria tocando juntos, fueron entrando más y más fuerte en el repertorio que habían preparado.
El orden de los temas estuvo bien escogido, arrancando con lo que quieren que sea su nuevo sonido, y desgranando después las mejores pistas de su primer disco. «Hijos del Viento» y «Solo una Vez» dieron paso a otro de sus temas inéditos, «Nueva 1«.
Se notaba que familia y amigos del grupo estaban presentes, pero se mezclaron con una buena cantidad de habituales de las salas de Sevilla, que dieron buena cuenta de las camisetas que se estrenaban también en el puesto de merchadising, nuevos modelos para nuevos tiempos.
Este ambiente amable jugó también a favor de Stigia y tanto Flavio (voz) como José Alberto (guitarra), Borja (bajo), Nacho (teclado), Curro (flautas, voz y lo que le echen), Leticia (violín – por cierto, enhorabuena por tu Certificado C2 de Francés), interpelaron en algún momento al público. Chiara (batería) no llegó a hablarnos, pero se le veía felíz.
Una nueva tanda de temas conocidos, «Relajao‘», «El Mapa«, «El Gato y la Luna«, «Mares de Fuego» y «Por ti«, fueron sonando uno tras otro, metiendo cada vez más al público en el ambiente fiestero y el buen rollo reinante en la sala. Es sorprendente la cantidad de estilos y esquemas diferentes que se pueden identificar en las composiciones.
La naturalidad con la que Flavio cae hacia el rapeado en determinadas estrofas, se integra perfectamente con la intensidad que consigue en los momentos más vibrantes. No es la suya una voz técnicamente ni por potencia, que destaque en demasía, pero está claro desde el primer momento que el tipo es un animal escénico brutal.
Es su capacidad interpretativa y ese sentimiento que le mete a cada palabra lo que hace que te enganche. Enamoradito nos tiene el puñetero. Y está muy bien acompañado. Jose defiende sus solos con maestría y sobriedad, sin caer en virtuosismos innecesarios y poniendo su técnica al servicio de la canción.
Leticia aporta sin intentar destacar, dando justo lo que necesita cada canción para mejorar, sin convertirse en solista, pero sin abandonar su tarea, intercalando notas cuando sabe que suma, pero sin pasarse. Y la entusiasta melodía que imprime Nacho desde el teclado, soporta toda la composición al ritmo que marcan Chiara y Borja.
Caso aparte es Curro. Este tipo tiene una presencia gótica y llamativa sobre el escenario y demuestra desde el principio su dominio de cualquier instrumento de viento que va desplegando según avanzan las canciones. Pero además, como gran sorpresa, es un cantante de ópera más que solvente.
Tras «El Gato y la Luna» y con la compañía del teclado, se marcó una demostración de sus virtudes vocales que dejó epatados a todos los presentes. Qué maravilla que te sorprendan así, sin venir a cuento, y que todo fluya de una forma tan natural y sencilla.
Y para la parte final del concierto, dejaron casi lo mejor. Un nuevo tema (el siguiente en publicarse en plataformas, o así esperamos que sea), y que ya nos encantó la primera vez que lo escuchamos. Se trata de «Gravedad«, una barbaridad de canción que va a pegar fuerte a poco que tengan un poquito de suerte con el algoritmo.
Ya en plena escalada musical, sacaron la artillería con «Contra Corriente» y «Espíritu Animal«, tema al que le tienen gran cariño y se nota, porque lo usan para dar un gran aldabonazo final habitualmente. Por supuesto, «Fiesta» fue la elegida para despedirse, al más clásico estilo Saurom, si se nos permite decirlo.
Pero ya dijimos que el público estaba muy calentito, y no había nadie allí que fuese a permitir que se acabase así la noche. Tras la insistencia necesaria al grito de «otra, otra«, y con la satisfacción en sus caras de saber que habían logrado darnos justo lo que íbamos a buscar, nos regalaron «Vuela» para cerrar, ahora sí, la actuación.
Salimos del bolo y comentamos los tres con Enrique (un gran amigo en todos los sentidos de la palabra), que nos habíamos quedado con muchas ganas de escucharlos en una sala mayor.
Sin duda, sin tantos problemillas con el sonido y con más espacio para desenvolverse en el escenario con la energía con la que los vimos cuando abrieron para Celtibeerian (podéis leer la crónica AQUÍ), la experiencia hubiera sido exponencialmente mejor.
Pero sabemos cositas y, además de esperar con ansias sus siguientes estrenos previstos para este año de canciones que ya hemos podido escuchar en directo, pronto podremos confirmar alguna fecha para que reventemos de nuevo la sala y disfrutemos de este valor emergente de la escena local. ¡Larga vida a Stigia!
Textos: PLK y JOS.
Fotografía: PLK.
