Rock Imperium 2024:
Crónica del miércoles y el jueves
9:00 a.m. del miércoles 19 de junio.
Ponemos rumbo desde Sevilla con dirección a Cartagena; aunque algunos compañeros ya estuvieron el año pasado, fue solo durante una jornada, por lo que este será el primer Rock Imperium que vivamos en su totalidad.
Ansiosos, nerviosos y expectantes nos encontrábamos por llegar y ver qué sorpresas nos depararán durante los cuatro días de festival.
La primera jornada comenzó algo agobiante: llegada apresurada desde Sevilla, recogida de acreditaciones, reconocimiento del terreno con conciertos ya empezados, buscar dónde comer…; así que nos lo tomamos como una primera toma de contacto con el festival.
Lo primero que percibimos al entrar al recinto fue mucha gente con pulsera de un día, lo que nos adelantaba que había interés en ver a Judas Priest, cabeza de cartel de la jornada del miércoles.
El acceso al recinto era fluido y las colas para recoger las pulseras y cargarlas, de apenas una docena de personas que marchaban a buen ritmo, por lo que no supuso mucho retraso en nuestra gymkana por llegar a tiempo a los conciertos.
Igual ocurría en las barras, las cuales se encontraban repartidas a ambos lados del recinto y también en la zona central, por lo que eso, unido a un elevado número de camareros muy eficientes, hacía que ir a pedir bebida no fuera un proceso tortuoso.
Y comienza el espectáculo...
El primer grupo que percibieron nuestros oídos fueron los finlandeses Turmion Kätilot, y digo bien cuando me refiero a percibir, puesto que sus canciones nos acompañaron durante todo nuestro peregrinar desde la recogida de la acreditación de prensa, hasta pedir la primera bebida para ya poder empezar a disfrutar.
Su mezcla de metal industrial electrónico con black metal nos resultó muy animado y festivo para darnos la bienvenida.
Y ahora, sí, comenzamos a trabajar.
Conciertos del miércoles
Ronnie Romero
Un aperitivo de muchos quilates.
Por razones lógicas de logística, viajes y tiempo para llegar al sitio, situarse y acceder al recinto el primer día; llegamos empezando la actuación de Ronnie Romero.
Muchas ganas de verlo en solitario después de haberlo disfrutado con Lords of Black y Rainbow, en mi caso.
A ver que nos podía ofrecer; y sorpresa poca, porque sabemos cómo se las gasta este vocalista.
Nos deleitó con dos temas de su colaboración en disco con el virtuoso Magnum Karlsson, The Ferryman; un par de temas de Dio y otros tantos de Rainbow, haciendo que el abrir de boca de nuestro festival fuese de lo más placentero.
J.B.
Eclipse
Torbellino sueco.
Si con Ronnie sabíamos más o menos lo que nos podíamos encontrar, con Eclipse sorpresa ninguna.
Los suecos no fallan allá donde toquen, y eso que en nuestro país ya van una pocas de visitas. Su hardrock melódico entra en los oídos suavemente y te atrapa aunque te esté pegando un sol interesante, como era el caso. Público ya numeroso y entregado cantando tanto sus temas más clásicos como los nuevos que van intercalando en su repertorio. Apuesta segura para cualquier festival y una vez más, premio para nosotros.
Empezaron tocando los temas más recientes, incluidos los singles «Apocalypse Blues» y «Falling To My Knees«, obviamente sin salirse de su línea ni de su sonido característico. «Anthem» y «Battlegrounds» las hicieron más tranquilitas, tipo unplugged, con el público coreando como siempre.
Se marcaron un potente «Black Rain«, dejando ver su lado más macarra. Y terminaron con su himno, «Viva la Victoria» , que nunca falla para, y parafraseando el título de la canción; salir victoriosos del escenario.
J.B.
Uriah Heep
Elegante heavy metal.
Aunque el cartel del festival era bastante interesante, fue la confirmación de Uriah Heep la que me trajo hasta Cartagena. Sin duda alguna, fue mi concierto. Lo disfruté al máximo, desde la primera canción hasta el cierre de oro con «Easy Livin‘», para la que contó con la guitarra de Richie Faulkner y la voz de Ronnie Romero. Apoteósico, la voz, los temas, la actitud. Tenían a todo el público embelesado, asistiendo a un despliegue de maestría y veteranía del metal, sin parafernalias, pantallas ni confettis, sólo ellos y unas humildes y coloridas lonas con su nombre.
Es sorprendente lo que el Rock’n roll hace en el metabolismo de las viejas glorias, como es el caso que nos ocupa. Después de tantísimos años y como siguen dando el callo tanto Mick Box como Bernie Saw. Más clásico no lo hay con el permiso de Deep Purple (de los que se encuentran en activo).
El espectáculo hubiera sido perfecto de no ser por el volumen excesivamente alto, lo que sería la tónica general del festival, y que provocó que el solo de batería resultara en ocasiones molesto, pese a ello, «conciertazo».
M.W.
Extreme
Funk y maestría a la guitarra. ¡A bailar!
Tengo que confesar que son una de las bandas con las que tengo debilidad.
Gay Cherone me parece uno de los cantantes top que podía suceder en el trono a figuras de la talla de Freddie Mercury; y lo de Nunno Betancourt es de un nivel estratosférico. Su mezcla de funk y metal invita a bailar y moverte, junto a la energía que te contagia la banda; haciendo de su show un disfrute total con clásicos como «Decade Dance«, su hit «More Than Words«, que lo cantas sí o sí; aderezado con otros más nuevos que casan a la perfección como el final «Rise«, dejando el nivel de los conciertos que llevábamos hasta el momento alto; muy alto.
J.B.
Judas Priest
Larga vida a los dioses del metal.
Hasta este momento, la afluencia de público había sido moderada, lo que permitía moverte sin problema de un escenario a otro, e incluso acceder a las primeras filas con facilidad, pero para cuando la cruz de los Judas comenzó a descender en el escenario Estrella Levante, los fans ya se agolpaban por centenas, traspasando por primera vez el límite de la barra central del festival. Comienzo atronador con «Panic Attack» y público eufórico; aunque esa euforia pareció ir decayendo conforme avanzaba el concierto. Tal vez se debiera a que tocaron muchos temas de sus primeros discos y algo menos conocidos y que no todo el público coreaba, como «Saints in Hell«, pero que fueron recibidas con sorpresa y gratitud. Rob Halford dio un espectáculo brutal demostrando que aún queda Metal God para rato con «Living After Midnight«.
Esta edición del Rock Imperium fue una escuela «Imperial» de Heavy Metal, donde se batieron en un duelo sin piedad los grandes maestros. El primer día le tocaba al primero ellos y lo de Halford fue una lección magistral como no podía ser de otra forma. Judas is back y de momento un primer punto para coronar el día.
M.W. y J.B.
In Extremo
La fiesta que no llegó.
Les tocó a los alemanes cerrar la primera jornada de festival. Pese a ser los últimos, había ganas de verles por nuestra parte, pero necesitábamos reponer fuerzas y para ello debíamos subir a la carpa. Antes de llegar a las escaleras, In Extremo empezaba a tocar. Algunos compañeros se quedaron a verlo, pero A.P y yo necesitábamos con urgencia alimento o moriríamos de inanición. Subida de escaleras, recorrido hasta la rampa, otra subida y llegada a la carpa con las distintas furgonetas de comida (pizzas, hamburguesas, comida vegana, asiática, etc). Elegimos, pedimos, esperamos y corriendo con la hamburguesa en la mano para las escaleras para perdernos lo mínimo.
Aquí sí que echamos de menos más espectáculo, fuegos y el ritmo folk a los que nos tienen acostumbrados y que nos invitaran a bailar. Pero no fue así, una actuación meramente correcta, ya con poco público y disperso, aunque en la parte parte central frente al escenario sí que se veía a gente bailar. Pese a todo, pudimos mover el cuerpo con «Frei zu Sein«, «Feuertaufe» y la canción en español «En esta noche«. Lo cierto es que nos quedamos con la sensación de que In Extremo puede dar mucho más que lo que mostró esa noche en Cartagena.
M.W.
La fiesta va llegando a su fin, toca retirada y coger fuerzas para afrontar una segunda jornada desde el principio.
Conciertos del Jueves
Si ya el primer día empezó fuerte con tres cabezas de cartel como Uriah Heep, In Extreme y Judas Priest; abordábamos el segundo con una merma de energías importante. Los bistecs del primer plato pueden no dejar espacio a más platos, pero el menú era jugoso y le echamos valor para estar desde bien pronto dispuestos a dar todo de nuestra parte y contarlo a nuestros queridos metalsplinters, aunque lamentablemente Celtian y Archetype of Disorder no los pudimos ver con dolor de nuestro corazón. (y de cabeza, de pies…)
Xandria
Una deuda pendiente saldada
Comenzábamos la jornada del jueves degustando un jugoso pollo asado que nos hizo llegar tarde a mis queridos Celtian. Afortunadamente pude compensar esa pérdida cerrando una vieja herida que tenía con Xandría. Grupo muy de mi gusto y que no pude disfrutar en su día.
Empezaron fuertes a pesar del calor y de que aún no había mucha gente frente al escenario, con un cañonazo como «You Will Never Be Our God«. La nueva vocalista, Ambre Vourvahis, tiene una dulzura innata en la voz que contrasta con los airados riffs de Marco Heubaum y Rob Klawonn en las guitarras. Esa mezcla hace que temas como «Reborn» resulten tan atractivos. Tema homónimo del disco con el que los alemanes han vuelto a los escenarios.
Por fin pude disfrutar de «Nightfall» en directo. Y aunque posiblemente Ambre no llegue a los agudos de la anterior vocalista Dianne van Giersbergen ha sabido llevarse los temas a su terreno y los defiende a la perfección, demostrando que en Xandria cualquier tiempo pasado fue anterior, no mejor.
«Valentine» fue el tema elegido para terminar este primer concierto de la tarde. Marco Heubaum ha conseguido volver a sacar a la palestra esta fantástica banda con una alineación que estoy seguro que dará que hablar en el futuro y que suena compacta y conjuntada.
Aunque poco tenga que ver esta «renacida» formación de los Xandria con la que me perdí años atrás, considero que mi deuda está saldada. Un gran directo que seguro no será el último que veré de ellos.
A.P
Lonely Fire
Cartagena es la nueva cuna del Hard Rok y AOR ochentero.
Uno de los encantos de este festival es su apuesta por grupos no tan conocidos y/o noveles; los cuales evidentemente tocan en el tercer escenario, y unas horas en las que coinciden con otros grupos también interesantes. Ya el año pasado en un sólo día descubrí dos bandas autóctonas que me encandilaron. En esta ocasión, preparando un poco el planning de grupos a ver, escuchando los temas de estos Lonely Fire, ni me lo pensé en sacrificar una buena parte de Xandria, puesto que lo que había oído me pareció espectacular. Pues cuando empezaron a tocar ya me voló la cabeza.
Si no supiese que eran del mismo Cartagena y que sólo tienen un disco recién editado; me hubiese pasado como a mi compañera, que cuando acabó un tema y su cantante se dirigió al público, exclamó: ¿Qué son de aquí?
Pues si, pero es que lo que estaba sucediendo en lo alto del escenario es como si estuviese viendo a unos primigenios Bon Jovi, Shy o Ratt.
Sonido pulcro, solos de guitarras cristalinos, batería contundente, dobles voces y coros a cargo de Carlota Agatha que hizo una labor espectacular; el teclado sonaba arropando los temas a la perfección y notando una sensación de directo en unos tiempos donde los pregrabados predominan; y un bajista que, a parte de que no paró un momento quieto, nos hizo galopar a lo largo de cada uno de los temas.
Me he dejado para el final la labor vocal porque eso es otro «cantar». Increíble como defiende Francisco Rosique «Roses» esos agudos sin desfallecer.
Actitud y rollo por doquier.
Por un momento me hicieron sentir como si estuviese a finales de los ochenta o principio de los noventa y hubiese descubierto un grupo que después iban a llenar pabellones y sus videoclips se viesen en la MTV en bucle. Una calidad extraordinaria. Temas como «Victory» o «Call of the Wild» bien se lo merecerían.
Una vez hubieron acabado su espectacular actuación, los abordamos y su cantante nos atendió amablemente regalándonos su disco, y como buen flechazo que fue, aquí podéis leer la reseña del mismo. Se pasó el cansancio de un plumazo y nos cargó las baterías para el resto de la jornada. ¡Una barbaridad!
J.B
Kadavar
La psicodelia más genuina se hizo dueña del Batel.
Castigaba a base de bien el sol en Cartagena a esas horas, pero eso no fue impedimento para degustar una buena ración de Kadavar. Los que conozcáis al grupo ya sabréis de lo que son capaces; pero si no, os estáis perdiendo a una auténtica revelación musical de la que ya hablan los entendidos en la materia, los mismos que comentan que ya no aparecen nuevas propuestas, que sean frescas, creativas o surjan nuevos géneros. Y sí, suenan al rock psicodélico de los setenta, te pueden sonar a un speed metal más a lo Motörhead, a unos Black Sabbath del principio e incluso detalles de progresivo y death. ¿A que no has sido capaz de encasillarlos? Pues ahí es donde realmente está el encanto de estos locos alemanes.
Con solo nueve temas repartieron energía por doquier. Todo el tiempo regalándonos poses y movimiento sin parar un segundo quietos. Fue otra de las descargas del festival, y eso que ya llevábamos algunas estelares y las que quedaban…
J.B.
Richie Kotzen
Virtuosismo y sencillez a partes iguales.
En este festival además de los grandes «Lords & Queen del metal» (Haldford, Byford, Hoffmann y Doro); se dieron cita tres de los grandes hachas que crearon escuela, cada uno en un estilo. El día anterior ya dio su lección magistral Nunno; pues vamos a por el segundo.
Ritckie Kotzen no vino a demostrar nada. Vino a tocar y eso hizo. Si hubiesen dos palabras para definir su actuación fue elegancia y clase.
Con una apariencia que hizo sudar a más de una y no sólo por el calor que hacía, que era mucho; si no por lo en forma e imagen cuidada que lleva.
Si a eso le sumamos, como he dicho antes, una clase y estilo a la hora de acometer los temas tanto con la guitarra como vocalmente, bordó una actuación sin una mácula.
Por poner algún «pero», es que quizás algún tema como «Fear» o «Remenber» que son preciosos, a esa hora de la tarde y con ese calor no era lo ideal, pero aun así bailamos con la inicial «Loosing my mind» que es un tiro, mas algún otro con energía blues tal y como «Love Is Blind» por ejemplo.
Buena descarga del americano, del cual me llamó la atención que apenas usa púa, y quizás de ahí su sonido característico.
J.B.
TNT
Pólvora mojada en un ambiente muy caluroso.
Los noruegos eran uno de los grandes alicientes para el servidor que les escribe. Los «grandes» ya eran reincidentes para mí; los descubrimientos iban cumpliendo y superando mis expectativas, pero es que TNT nunca los había disfrutado en directo; y eso que han sido banda sonora durante mucho tiempo para mí, conservando incluso vinilos de ellos que han sido de «cabecera».
Empezaron tarde, debido a problemas de sonido y achaqué a eso que «Invisible Noise» pasase tan descafeinada. Pero no fue esa la razón. Todo el concierto fue muy soso. Tony Harnell se dedicó a darse paseos cortos por el escenario, y aunque a Ronni Le Treko deberíamos de incluirlo en los «guitar hero» del festival, no lo transmitió así. Tocó impecablemente, pero, aunque sepamos que los coros son importantes para el grupo; ni él ni el bajista se movieron del pie de micro.
Si llevaban dos coristas para arroparlos y que aquello sonase a la perfección, le podían haber dado un poco más de vida al escenario. Por lo menos se escucharon uno de los bombos más contundentes del día, eso sí, la batería fue lo que más me convenció.
Por lo menos cayeron todos y cada uno de sus hits: «Forever Shine On«, «Intuition«, «10,000 Lovers (in One)«, «Break the Ice«, «Knights of the Thunder«,»Seven Seas«…
¿A que con ese repertorio hubieses tenido que cabecear y hacer air guitar sin dudarlo? Pues no.
J.B
Glenn Hughes
Actitud y veteranía.
Glenn Hughes es una estrella. Ya sé que lo sabéis y que no descubro nada; pero es que es así.
Es salir al escenario y sonar los primeros acordes de bajo y nada más con su presencia ya se ha ganado al público. Hizo un concierto impecable, pero es que, aunque no hubiese sido así, daba igual. Tuvo todo lo que le faltó a TNT. Actitud, simpatía, feeling, y un sin fin más de cualidades y actitudes.
Vale que bajo el brazo se traía cartas ganadoras; «Stormbringer«, «Might Just Take Your Life«, «Sail Away«, «You Fool No One «,»You Fool No One«; la imperial «Mistreated«; todas encadenándolas entre solos de bajo, batería, intermedios de teclados con un sabor Hammond que te atrapa y te deja llevar a otras época. Además, un punto muy importante para mí es que no abusó de los típicos grititos que en otras ocasiones han llegado a desesperar.
Después de una primera despedida, salió para los bises y nos deleitó con un «You Keep On Moving» bestial. Atardeciendo, con una luz espectacular, y Glenn acariciándonos los oídos, me dejó una imagen en la retina de las que recuerdas para toda la vida. Momentos que valen una entrada. Y para que no quede duda alguna, se despidió con «Burn«. ¡Gran descarga!
J.B.
Avantasia
Tobias se hace el amo de la jornada.
Un festival tan completo como el que estábamos asistiendo es complicado. Se dieron cita las vacas sagradas de nuestro amado Heavy Metal, junto a, como el caso que nos ocupa, una realidad que, aunque lleva tantísimos años tanto como Edguy como con Avantasia, no deja de ser más «reciente» que Judas , Saxon, Accept por ejemplo.
¿Y todo esto por qué viene? Pues porque cuando uno asiste a ver a grupos de este calibre que vienen defendiendo un nuevo disco, que además tiene temas que me encantan, esperaba escucharlos en directo. Y es que interpretar sólo de este «Kill the Pain Away» y dejarse atrás maravillas como «Misplaced Among The Angels» o «The Moonflower Society«, no lo entendí.
Por el set list que oímos, la intención fue no dejarse atrás ninguno de los que son ya clásicos de la banda y repasar el mayor número de trabajos editados: «The Story Ain’t Over«, «Spectres«, «The Scarecrow» o «Lost In Space«; pero para los que ya lo llevamos unas pocas de veces visto, hubo un momento en que se me hizo un poco largo, esperando escuchar temas nuevos y no lo de siempre.
Quitando estos deseos o expectativas personales, el show fue impecable, y es que, aunque falten figuras importantes como Jorn o Hartmman, Tobias sabe rodearse de unos músicos excelentes. Y el gran descubrimiento de la noche fue Adrienne Cowan. ¡Cómo canta esta mujer y qué presencia escénica! Cuando hizo las veces de Petrozza en la fantástica «Book of Shallows» me dejó boquiabierto y sin palabras a la par.
También muy de agradecer las colaboraciones del ya fijo Bob Catley (y mas después de la reciente pérdida de Tony Clarkin, su mitad en Magnum), Ralf Scheepers y del que hizo de segunda voz fija, Ronnie Atkins.
Para «Let the Storm Descend Upon You» contaron con Tommy Karevik de Kamelot (los siguientes en salir), acompañado de fuegos. Un momento muy especial.
Ir a ver a Avantasia siempre es sinónimo de calidad y categoría, y esta vez no fue una excepción. Sonido pulcro y un Tobias como el buen maestro de ceremonias que es, interactuando y bromeando con el público. (Hubo hasta chascarrillos a colación de la Eurocopa por la victoria de España contra Italia o de quién la ganaría).
En definitiva, un espectáculo muy bonito en lo visual y en lo musical y que cada vez deja menos lugar a la sorpresa.
J.B.
Kamelot
Broche de oro de la segunda jornada.
Y cuando ya el cuerpo duda si puedes o debes continuar, la cabeza y el corazón dice que ni por asomo íbamos a perdenos el cierre de la jornada. Teníamos muchísimas ganas de volver a ver a Kamelot , aunque fuese reventados. Y mereció la pena, y mucho.
El comienzo fue un poco regular con «Veil of Elysium» por el sonido que no era nada nítido. Durante todo el concierto estuvo muy saturado y había momentos en los que el bajo, batería y teclados hacían una bola sonora que no dejaba distinguir nada.
Con «Rule the World» arreglaron algo del sonido, y también estaban dejando claro que la escenografía iba a ser otro de los puntos fuertes de su actuación, y es que la coreografía, los movimientos de cada uno de los componentes de la banda y la iluminación y humos estaban perfectamente sincronizados para un show total.
Y si con Avantasia una fémina como Adrienne Cowan nos enamoró, ¿Qué decir cuando apareció ataviada con una máscara Melissa Bonny? Pues que de nuevo caímos rendido al Cupido rockero.
Qué manera de cantar, tanto las partes limpias como las guturales. La teatralidad de la que hace gala cuando está en escena es mágica. El dúo que formó con Tommy Karevik fue de una belleza visual y sonora perfecta. Y, si no, que se lo pregunten a las chicas presentes en las primeras filas cuando se bajó al foso, las cuales enfocaron las cámaras y las caras reflejaban lo que estaban viviendo.
Al contrario que Avantasia, sólo abordaron un tema clásico «Karma» en su primera fase, para únicamente rescatar de sus dos álbumes fetiche «Center of the Universe«, la genial «March of Mephisto» y un final antes de los bises, «Forever«, alargado hasta la saciedad.
Vuelta con bandera de España incluida para abordar «One More Flag in the Ground«, y un fin de fiesta con un «Liar Liar» donde Melissa Bonny nos volvió a dejar anonadados atacando los guturales de una forma bárbara.
Destacar que, aunque las principales miradas se la llevaban los cantantes, tanto su guitarra y líder Thomas Youngblood como el bajista de las largas y cuidadas rastas Sean Tibbetts, no pararon quietos y perfectamente arropados por los excelentes teclados de Oliver Palotai y la contundente batería de Alex Landenburg hicieron que salvo los puntuales problemas de sonido, saliese un concierto bastante redondo y nos dejara muy satisfechos.
J.B.
Autores de la crónica:
- Mia Wallace.
- Ale Puch
- Javier Barrera.
Fotografía: Javier Barrera y Ale Puch.
