Kabiefest: hecho por fans, para fans. Pasen a la "txozna" y disfruten.
Soplete en vivo: 5º Kabiefest (Santurtzi, 12 y 13/06/2026)
El año pasado un amigo, Mario, me comentó que se largaba a Santurce a un festival gratuito con muy buena pinta. Este año he probado la experiencia, con él de guía y compañero de farra metalera (¡y de poteo!) y he decir que ha sido una experiencia increíble, en todos los sentidos.
Vamos al lío, acompáñame a la «txozna» (lugar de encuentro, la barra…) que te cuento cómo ha estado este año, con recorrido gastro-cultural, cómo he vivido el V Kabiefest, un evento Heavy Metal hecho por fans, para fans.
BIGGER THAN EVER !!
De pintxo-pote, hospitalidad y entorno santurtziarra.
Imposible hacer este reportaje sin mencionar el maratón de previas que nos hemos «pegao», conociendo el municipio, sus gentes y bares, por supuesto. Al final, y no siendo asunto menor, el organizar un festival de estas características implica un transfondo económico, una inyección de dinero que se deja por el público asistente al evento, más si acoge a personas de otras partes del país: alojamiento, hostelería, turismo, transporte… más el dar a conocer el pueblo, que se mueva el nombre de Santurtzi y de la región. Eso es una marca y es importante. Que tome buena nota el Ayuntamiento.
Como jugábamos con la ventaja de que Mario ya estuvo el año anterior, me guió en los primeros pasos por los alrededores del hotel, dando un paseo hasta bajar al recinto donde al día siguiente tendría lugar el metalsarao, y vaya sorpresa me llevé, porque sabía que estaba a escasos metros de nuestra «posada», pero no sabía del enclave, el Centro de Interpretación Pesquera, conocida la zona como Agurtza, el edificio más emblemático de la historia marinera de Santurtzi, su vinculación con el medio marino. Precioso el paseo martítimo, con el puerto y sus vistas con el Puente Colgante al fondo.
Nos hicimos fotos, y yo seguía preguntándome cómo no estaba todo ya montado, porque solo estaba de pie el escenario (creo los WC no); esperaba que estuviera todo acotado, vallado, puestos de merch instalados, seguridad… Pero claro, la zona linda con el paseo, que transcurre en paralelo, y el tránsito de gente es continuo, así que tenían que esperar al día del festival para dejar todo listo. Currazo.
Santurtzi es un municipio labrado en el monte, con bastantes cuestas, desniveles y pendientes pronunciadas, pero toda esta orografía muy accidentada se salva con un buen servicio de accesibilidad, genial para personas mayores y con problemas de accesibilidad (y para cualquiera, vamos). Tienen un solvente sistema de pasarelas, ascensores y escaleras mecánicas y hasta un par de funiculares. Desde arriba hay bonitas vistas, pero nos queda por descubrir miradores y demás sitios chulos que queda para otra ocasión.



Ese día que fue toma de contacto echamos unos kankarros por el sector conocido como La Txitxarra, donde Mario recordaba que apenas había movimiento… ¡Primera hostia! Ambientazo, con cinco o seis bares en los que hacer el «pinball», ¡de uno a otro de poteo! En uno de ellos dimos con Rubén, de la organización, sin saber ninguno de los tres quiénes éramos. Cuando supo que veníamos de Sevilla, se alegró un montón y allá donde fuimos nos presentaba y decía: «¿Veis? Hasta de Sevilla vienen al Kabiefest. Vamos a llenar el pueblo de «jevis», ya veréis, ya». Nosotros encantados, fuimos invitados, incluso por el padre y la madre de él, un matrimonio singular y encantador con el que convivimos todo el finde y con quienes tuvimos diversas anécdotas y enreos.
El viernes desayunamos tarde, pintxos y cervezas (así, cada día…) y sobre las 13h. fuimos al hipotético encuentro con la banda cabeza de cartel, pues Rubén tuvo a bien informarnos de dónde almorzaría Crimson Glory, con la posibilidad de hacernos unas fotos si se diera el caso. Restaurante Hoberena Jatetxea, apunten. Se come extraordinariamente bien, pintxo de pulpo exquisito, buen trato.
Pasadas las dos y media de la tarde se presentó la banda con un par de integrantes de la organización (Kepa y otro compañero) y muy amablemente y también por la insistencia del padre de Rubén (Jose), que no se pierde una (¡tomar por culoooo! jaja), nos echamos unas fotos. Todos muy cercanos, en especial Ben Jackson.
A la tarde nos enreamos en algún bareto más, el Bellavista regentado por un rockero como Toby, un garito que tienes que visitar nada más por la cantidad de cosas vintage que tiene. Y cuando me disponía a echar una siestesita, cayeron más birras y ya del tirón para el festival.
El segundo día fue muy parecido, pero ya os contamos más avanzada la lectura…
Resumiendo en este apartado lúdico-social. Nos encontramos a gente amable, cercana, con ganas de agradar y de que se hable bien de su tierra, alguno/a bastante testarudo, pero buenas personas. Su gastronomía, de la que ya sabía porque había pisado Euskadi años atrás, espectacular y variada. Y su brisa aplacadora de altas temperaturas, un bálsamo y un tesoro.
Bandas... Taldeak: Eszenatokira!
Día 1, viernes 12 de junio.
Empezaba la jornada inaugural con Ms. Missery, formación de Portugalete que sin duda puso el tono más diferente del evento, con su Metal de corte alternativo, con samples, efectos vocales (megáfono) y el primer gancho para que la peña fuera acercándose a las primeras filas.
La zona del foso para fotografiar a las bandas ya estaba a tope, y así lo estaría todo el evento, señal de que había muchos medios cubriendo esta quinta edición.
Los siguientes en salir a escena fueron Rise To Fall, un combo de El Botxo con mucha repercusión incluso internacional. De hecho, estuvieron en el Palacio Metal Fest sevillano en 2023.
Su Death Melódico atrajo la atención de buena parte del público que ya iba petando el conocido como «Recinto de la Náutica». Tralla pero controlada, combinando voces guturales y claras y riffs matadores con mucha melodía pegadiza, en onda bandas de sobra conocidas del género.
La dupla guitarrera formada por Dann Hoyos y Hugo Markaida era demoledora (por cierto, el primero está también en Rat-Zinger) y la sección rítmica no le iba a la zaga, aportando contundencia y pegada bestia, por lo que el equilibrio de la banda en directo se constata rápido.
Me gustó la colaboración de la vocalista Erroria, del grupo vasco Dire End, a quienes no conocía de nada. Se subió para el tema «Blind By Fear», muy buena versión de At The Gates, resultando una conexión de buen empaste.
Crimson Glory eran las estrellas de la noche (y del festival). Los norteamericanos pisaban suelo español por vez primera, y sería en Euskadi, en el Kabiefest, nombre al que ya está asociado la historia de los de Florida.
Permanecí toda la actuación en el foso, disparando y disfrutando paralelamente de un Show único, por diferentes motivos. Un cartelón con la portada de su nueva creación Chasing The Hydra y un mini dibujo de dragón en dos amplis fueron los únicos elementos de puesta en escena, quizá algo pobre.
El sonido allí era decente, teniendo en cuenta la ubicación. Desde esa perspectiva siempre se puede observar la interacción entre los músicos y la verdad es que fue mínima; puede que estén aún en fase de (re) ensamblaje, el jet lag, el clima…
A nivel sonoro, he leído comentarios en la línea de que no fue el mejor posible. Lástima en ese caso, porque el repertorio fue espectacular: «Where Dragons Rules», «Valhalla», «Masque Of The Red Death», «Lost Reflection», «Lonely», «Lady of Winter»… y la infaltable «Red Sharks», junto con algún corte reciente, como «Angel in My Nightmare», aunque del último álbum controlo poco y lo que oí no me encandiló.
¿Merchand? Sí, ojalá hubieran sacado reediciones de camisetas míticas del Transcendence o del debut, pero no, solo trajeron del «Hydra».
Detallazo final de Travis Wills, el nuevo cantante, haciendo estriptis envolviéndose en la casaca del Athletic Club.
Mucha gente vino a verles, la inmensa mayoría por vez primera, aunque vimos a alguno con camiseta de la época. Su próxima parada será en Cartagena. Quien pueda volver a disfrutarles, que se ponga la aureola de afortunado/a, porque será algo con verdadera trascendencia…
El recinto náutico echaba el ancla por esa noche con Evilseeds, otra banda del lugar que retornaba a la actividad tras un tiempo en el dique seco. Heavy clasicote, resultón diría, sin conocer su propuesta, porque seguro que más de uno y de una lo vivió de forma especial.
Se marcaron una versión de temita de Pantera. Me resultó curioso el que su vocalista adoptara en más de una ocasión la postura Haldford para meter agudos.
Recuerdo la canción «Brutalizer», donde en su presentación tuvieron palabras de agradecimiento para el festi, animando a que fuera para arriba, esperando que en un tiempo podamos ver a bandas tochas allí. Actitud, ganas y buen heavy del de toda la vida, que vino fantástico para dar un último trago a la primera cita del «Kabie».
Evilseeds han vuelto con fuerza, fue su mensaje final.
Día 2, sábado 13 de junio.
Tras descansar unas cuantas horas, dedicamos parte de la mañana y toda la tarde a ir de pintxos, nuevamente, siguiendo el dicho «donde fueres…» Del tirón regresamos al restaurante donde agasajamos a Crimson Glory, esta vez para saludar y hacernos fotos con Firewind y así sucedió. Pude dar también un abrazo al bueno de Dani G. «Dynamita», su técnico de sonido.
El calor ese día casi abrasaba, por lo que decidimos mudarnos y tomar el pulso a la zona de La Txitxarra, nuevamente… Volvimos a coincidir con el matrimonio del día anterior, quienes nos habían cogido cariño. Era «arriesgado» estar a su lado porque son de darle duro a los zuritos -en copa-, pero nos gusta el peligro y aceptamos el envite. Quisieron hacernos la 13-14 invitándonos a todo, pero ahí estuvo listo mi colega Mario, quien pagó de escaqueo media mariscada. Por muy vascos que sean, hay que saber rebajar el grado de hospitalidad y permitir que te la devuelvan, jeje. Un abrazo, Jone y Jose.
Tenía intención de echarme un rato, para reponer fuerzas, pero al final nos volvimos a enrear y solo pasamos brevemente por el hotel y ya directos para el Navío Kabiefest II, donde ya se veía peña deseosa de Heavy Metal.
Nos posicionamos en segunda línea, tras acopio de tickets, y pude saludar y charlar un rato con Patxa, a quien vi con su banda en Sevilla hacía unas semanas.
EvilacT (de Murcia), sinceramente, fue la formación del festi que menos me atrajo, cuestión de gustos. Thrash pesado, «empantanao» y en castellano, cosa rara de ver en ese estilo, e insólita vez me han entrado (me pasó igual con la formación hispalense Proyecto Mordraker, que me cuesta en esas tesituras musico-idiomáticas).
Este segundo día en Santurce era, para mi gusto, el que contaba con más aliciente, y la actuación de Vhäldemar me lo confirmó. Si hubieran sido cabeza de cartel, no me hubiera sorprendido, porque los de Barakaldo cuentan con una trayectoria, nombre y calidad musical que, en mi opinión, nada tienen que envidiar a quienes ese día eran los reyes del «Kabiezes», Firewind.
Siempre los he visto en festivales, creo que cinco directos, y siempre son sello de garantía. Tienen un activo en vivo que encaja como un guante de cuero con tachuelas: Carlos Escudero, un tipo con voz áspera idónea para cantar himnos heavymetaleros, que se pimpla botella de Jack Daniel´s (buenoooo, comparte unos traguitos con sus fans) mientras diserta sobre cualquier cosa que se le ocurre o pregunta si su hijo está entre el gentío o fumando porros… Y en cuanto le pierdes de vista, ya ha bajado del tablao jaleando al público, cantando y correteando. El otro activo, un seguro en composición musical y la producción, una figura de las seis cuerdas, un virtuoso que te deja obnubilado con su maestría. Luego, los puestos que más han bailado en el Line-up, batería (Jandro) y bajo (hermano por hermano, tocó Alfonso en lugar del titular, Raúl), atronadores.
Las teclas, ejecutadas a la perfección por un veterano como Yonkol Tera (también en Incursed), tuvieron su protagonismo y espacio, como siempre lo tuvo en Vhäldemar, y su voz de apoyo como coro, junto a la de Pedro, se hace vital tanto en estudio como en directo. Muy guay ver esos duelos teclas/cuerdas entre ambos.
De mi álbum favorito, Fight To The End, tocaron «Energy», chapando el show, un temazo que me dejaron con ganas de mucho más (se hizo corto). De su última creación, Sanctuary Of Death (2024), 4 canciones trituraron, destacando por encima del resto, por su espíritu, «Heavy Metal» (I scream… Everyday!).
Del disco Against All Kings interpretaron «Metalizer», «Howling…» (con el tecladista cantando en solitario por momentos) y destacando una épica y tremendamente coreada «1366 (Old King´s Vision, V), de la que tenéis testimonio audiovisual más abajo.
La actuación que más intensamente viví, ¡apisonadora Vhäldemar! Capítulo especial cuando interactué con algunos chavales que estaban felicísimos y desgañitándose en las vallas. El legado Old King´s Visions…
Tengo pendiente verles en sala con show propio. Mientras llega el día… ¡A mueerteeeee con el Viejo Rey Guerrero!
Se ceñía la noche sobre la explanada Agurtza y el de Firewind sería el mejor concierto del festival en cuanto a sonido, demoledor, con el bajo muy presente, todos los instrumentos en armonía y sincronización, un espectaculo para los oídos, una mezcla sobresaliente de la que seguramente tuvo buena culpa el técnico asturiano (ya internacional) Dani González Suárez, Dani G. Dynamita en la escena.
Mi amigo Mario flipó con el vozarrón de Henning Basse, hyppie beegee de día, metalero duro de noche… artista fiable que ya estuvo un tiempo en la banda del mago griego Gus G. y que ha regresado hace escasos meses, y en forma que está.
Vibré en el foso con «Destination Forever», del álbum debut Between Heaven And Hell (2002). «World On Fire», otra notable. Como no soy muy fan del combo, no estoy seguro de si tocaron «I Am The Anger», pero me lo pareció.
Sí fue una delicia jugar al «Guitar Hero» con la instrumental «The Fire And The Fury», donde Mister G. se exhibió y convenció con sus dotes al mástil. Brutal.
Lo mejor del acto de Firewind, lo impecable, cristalino y lustroso de su sonido, una «acústica» cum laude.
El Hard Rock de los valencianos Jolly Joker colocó la tapa al tarro de las esencias que ha sido este Kabiefest 2026, esperando que se abra el año próximo por sexta vez. Y es que la banda ya estuvo en la edición debut de 2022.
Mi segundo directo del grupo, desde luego ganan en escenario grande, y aprecié un rollo de Rock más setentero, como en «My Little Cadillac», supongo que porque cuando los vi en Sevilla hace unos años, en sala, tendrían otro contexto u otro repertorio. Y sí, no he seguido su carrera, porque me gustan más otras ramas de nuestra música. Pero oye, me lo pasé bien en esta nueva oportunidad.
Confieso que en aquel bolo no me terminaron de entrar y ese aire de estrella del Rock macarra, esa puesta en escena, me echaba algo para atrás. Pero aquí no vi nada de eso y sí aprecié actitud de banda profesional y muy buenos temas.
En un momento dado, hicieron un amago de «Heaven And Hell» de los Sabbath… ¡hubiera molado!
La gente, pese a la hora y el cansansio de dos días, quería marcha y supo reconocer su entrega.
Con el ancla levada, zarpando ya el Kabie Metal Cruise para una nueva edición, a lo lejos se apreciaba una marabunta que se resistía a abandonar el centro de interpretación pesquero, como reivindicando bien que subiera de nuevo alguna de las bandas, bien que saliera Markos Hernández y su equipo a confirmar que sí, que habría una sexta andanada, un nuevo jaialdia Metal.
Estuvimos charlando un rato con gente de la barra, con algún músico y con el propio Markos, cabeza invisible de esta preciosa aventura (porque no le gusta salir en fotos, prefiere un segundo plano), comentando pormenores del festival y la necesidad imperiosa de mejorar lo único que flaqueó algo en la organización, que fue un servicio de tickets/barra sobrepasado.
Os esperamos en la «txozna», donde se constata que hay mucho presente… y futuro.
Desde el Equipo EdeM agradecemos públicamente la atención y predisposición desde el primer momento por parte de Markos Hermández y todo su Staff, abriéndonos la casa del Kabiefest y de la organización sin tener previo contacto ni conocernos. Eskerrik Asko!
Nos hemos encontrado muy cómodos y sentido como en casa, en el seno del propio evento y también tomando el pulso a la localidad de Santurtzi, su cultura, gastronomía, bares, paisaje urbano y sus gentes. Intentaremos repetir la experiencia. Oso ondo. Bikain, lagunok!














Todo evento potente que se precie debe tener su correspondiente álbum fotográfico; aquí tenéis al completo el Kabiefest 2026, más de 180 imágenes de las actuaciones, su público y del pueblo, fotografías que rezuman comunidad, diversión, pasión, particularidad y buena música. Pincha aquí para acceder al carrete o sobre las flechas de abajo para ir viendo una a una.
Textos y Fotografía: Pablo Alarcón «Aliscar».
Edición digital: José Luis Alarcón.













