Shalom + Big Buffalo en vivo. Los tiempos pasados se disfrutan ahora.
El Gran Búfalo pasó por Sevilla
La apertura de puertas estaba anunciada para las 20:30 horas, pero algún contratiempo de última hora hizo que se retrasara, hecho que mi compañero y yo aprovechamos para ir a cenar, este pequeño desajuste provocó que llegáramos una vez empezado el concierto de los ceutíes Big Buffalo.
A penas unas veinte personas se congregaban frente al escenario, un público no habitual en los conciertos de rock en la capital, lo que hacía presuponer que venían expresamente a verlos a ellos, como si de su propia manada de búfalos se tratara.
La banda de rock de reciente creación, aunque formada por músicos con una amplia trayectoria, no contaron tal vez con el calor de suficiente público al ser los primeros en actuar, pero disfrutaron tocando cada tema de corte sureño demostrando tablas y profesionalidad.
Venían presentando su primer LP, «Abrumado», grabado el año pasado en El Puerto de Santa María, en los estudios de Paco Loco.
Defensores de la creación de temas propios, tan sólo se permitieron una pequeña licencia tocando un fragmento de «The Joker» (Steve Miller Band).
Ambiente muy motero; de hecho tanto el público como ellos mismos pegarían en bolos típicos de concentraciones y eventos de ese tipo.
A pesar de que la banda es prácticamente inexistente en redes sociales, y no los habíamos escuchado hasta la fecha (sólo la única canción que aparece en Spotify, Todo está bien); sonaron bastante bien. Muy cohesionados y hasta dispusieron de proyecciones de fondo con imágenes de videoclips y de montajes de directos; lo que le dio un carácter más profesional aún a su actuación.
Buen arranque de la velada y una excusa perfecta para echarse unas cervezas a la garganta y charlar con amigos y conocidos antes de disfrutar de los esperados Shalom.
Regreso triunfal a un pasado muy vivo.
Tras el descanso pertinente entre bandas, le llegó el turno a una banda mítica durante la época de la movida madrileña. Shalom se hacen llamar y llegaban desde Algeciras dispuestos a trasladarnos a noches de laca y glam.
La transformación fue tal que parecía incluso que estuvieramos en otra sala, al cambiar por completo el público allí congregado, cuyas vestimentas ya no eran tan «country» como las del público anterior.
Pudimos comprobar como la banda contaba con un público fiel, algunos llevaban sus camisetas y otros habían hecho kilómetros sólo para disfrutar de una noche de rock, como fue el caso de dos chicas que se habían desplazado desde Extremadura.
Durante toda la actuación, fue el carismático bajista, Rubén, en el que más interactuaba con el público con sus poses, subiéndose sobre la plataforma junto al escenario, e incluso bajando a pie de pista mientras seguía tocando rodeado del público.
La sorpresa llegó con la presentación de un tema inédito, «Sólo es un juego». Aunque el tema sonó contundente y te invitaba a corear el estribillo, lo más importante quizás sea que abre una puerta a nuevos disco y más conciertos, un hecho que sería muy bien recibidos por los amantes del hard rock de antaño y la música en general.
Fue con «Gente sin fe» con la que el ritmo se aceleró de verdad, pudiendo marcarnos un mini pogo y mover la melena.
Salvo algún acople puntual y cierta incidencia con el micro, el sonido fue bastante bueno, con todos los instrumentos en su justa medida y con la personal voz de Sebas M. Herrera haciendo una delicia de cada frase que cantaba. Destacar temas como «Sólo en la Niebla», la instrumental «Scheherezade» o «Todo mi Amor», que hicieron un ejercicio de revival de otra época. Tan buenos temas, interpretados tan excelentemente, fue un disfrute total.
Como ya se ha comentado, el peso escénico recayó en su mayoría en Rubén y en Sebas que fueron los que más se movieron (también llevaban ventaja pues el escenario es pequeño y tuvieron más posibilidades), aunque se debe resaltar la pulcra actuación del resto de Shalom: Juan J. Tamayo (guitarra), Tony Jurado (bateria), Chico Valdivia (teclado) y otro guitarra que llevaban de apoyo de cuyo nombre no tuve la precaución de preguntar (sorry).
Como supongo que conocéis a éstos legendarios músicos, huelga decir que es una maravilla escuchar canciones más dulces, mezcladas con temas más hardrockeros y otros más marchosos como el que nos hizo atisbar el ocaso de su descarga; «Buscando Rollo»
El show va llegando a su fin, no habrá más sorpresas, dado que falta su canción más conocida y esperada, «Cógeme», y así fue, con un público entregado, la actuación ha finalizado, sin bises, pese a la petición de los allí presentes, pero no hay tiempo para más, los horarios mandan.
34 años ha tardado el público sevillano en volver a verlos en la ciudad, prometen volver pronto, y desde aquí, esperamos que así sea, porque nos supo a poco.
Al finalizar el concierto, pudimos conversar distendidamente con algunos de los integrantes de la banda, quienes nos atendieron amablemente, firmaron nuestros discos y accedieron a hacerse fotos.
Y así, estimado lector, es como vivimos el gran concierto de Shalom y Big Buffalo.
Gracias a Morgana Music Events por hacerlo posible.
Mia Wallace y Javier Barrera.
